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¿Conoces la melodía de la motivación?

Si te pregunto por tus canciones favoritas, seguro que la mayoría de ellas te evocan algún momento de la vida que ha quedado anclado a esa melodía para siempre en tu mente. La música nos genera todo tipo de estímulos en nuestra inteligencia emocional: amor, nostalgia, alegría, tristeza, temor, optimismo, felicidad…

Si en un instante concreto estamos experimentando una vivencia muy intensa y suena una canción, lo más probable es que todo ello quede sellado y unido de por vida. Quizás lo olvidemos temporalmente (¡ay la dichosa memoria que la echamos tanto a faltar a veces!) pero sigue grabado en nuestro subconsciente para que en cualquier momento vuelva a aflorar.

Recuerdo de pequeño cuando mi padre cerraba todas las luces del comedor y me invitaba a sentarme a su lado para concentrarnos en la música amplificada que salía de su equipo Kenwood importado de Alemania (era su preciado tesoro). A veces era clásica, otras veces moderna, rancheras, tirolesa…

 

Rock & Motivación

A mí la música en varias ocasiones me ha ayudado a superar instantes de bajón y a inyectar grandes dosis de motivación en mi disco duro mental. Más de una vez me he visto en el coche, casi sin darme cuenta, cantando a “grito pelao” alguna de esas canciones que te propulsan al infinito. Seguro que más de uno en un semáforo o en la autopista se partió de la risa al verme en éxtasis. Si así fue, encantado de compartir mi instante de felicidad con alguien anónimo ni que fuera por un instante.

Reconozco que soy más de música disco que clásica, pese a que tengo familia de músicos en Valencia. Como mi prima Guerdi, profesora y máster en musicoterapia, una disciplina que demuestra el poder curativo de la música para mantener, mejorar o restaurar un estado de bienestar en las personas. La inteligencia musical forma parte de la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner.

Cada ser humano tiene una combinación única de #inteligencia (Howard Gardner). ¿Conoces la tuya? Clic para tuitear

¡Qué bello sería tener el don de componer música o cantar! Como mi amigo de la infancia Carlos Izaga que posee ambos talentos. Ha compuesto y trabajado con artistas de la talla de Sergio Dalma, Miguel Bosé o Mónica Naranjo. En mis sueños más locos me veo en un escenario de estrella del pop, pero eso ya se hará realidad en mi próxima vida, en esta voy tarde.

Lo más cerca que he estado de tocar un instrumento con una cierta armonía fue en la 1ª Convención de certificados en Coaching por Valores, donde experimenté el poder de unión de la música y el ritmo de la percusión a través de una sorprendente dinámica guiada por el grupo Drum Circle. ¡Sin darnos cuenta empezamos a encadenar un ritmo tras otro!

Actualmente mi vinculación con la música viene a través del coro AMA Blanes, un grupo de personas extraordinarias que le dedican horas y pasión a esto de cantar y con las que he tenido el privilegio de colaborar presentando (porque cantar reconozco que no es lo mío) algunas actuaciones y galas benéficas.

Melodía para impulsar la productividad

No estaba acostumbrado a trabajar en espacios abiertos con hilo musical/Spotify cuando aterricé en la que fue mi última aventura profesional antes de emprender mi proyecto actual. Al principio la música me distraía, sobretodo cuando sonaban temas que me gustaban. Los acababa tatareando en voz baja para evitar ser oído, o eso pensaba hasta que levantaba la vista y veía a todo mi equipo sonriente con la mirada fijada en mí. Con el tiempo he aprendido a trabajar con música de fondo. Es lo más cerca que he estado de poner en practica la capacidad femenina de hacer dos cosas al mismo tiempo, en este caso trabajar y escuchar música, je, je. Pero eso sí, con los decibelios al mínimo. Lo que me resulta imposible es trabajar escuchando música con auriculares. Por cierto, hoy que publico este post es el día mundial de la Mujer… ¡Feliz día a todas!

Mis canciones conscientes para la motivación… ¿te apuntas?

Para acabar, me gustaría compartir contigo algunas canciones que han evocado momentos imborrables en mi vida. Temas que me acompañan siempre y aparecen por sorpresa en mi consciencia en momentos muy concretos.

¡Al mal tiempo buena música! Recuerda tus canciones del alma para impulsar tu #motivación Clic para tuitear

Every Breath You Take (The Police): me transporta a mi adolescencia, a la época del Instituto. Llegué incluso a pegar la letra de este mítico tema en la contraportada de mi carpeta. Aún me pregunto cómo fui capaz… J

Sara (El Último de la Fila): uno de mis grupos favoritos. Me hace recordar un desamor quinceañero. Por aquel entonces escuchaba una y otra vez el álbum que incluye esta canción: “Como la cabeza al sombrero”. La primera estrofa ya dice mucho: “No es que el tiempo lo cure todo, pero puede ayudar. Yo no supe cómo tratarte, no doy para más…”.

Bonito es (Los Sencillos): una canción positiva y motivadora que me tele-transporta a mi época universitaria, de la que guardo muy buenos recuerdos. Allí descubrí a este grupo en un concierto.

Banda sonora de Titanic: fue una película que me impactó y conmovió por su realismo. Quizás porque antes de verla no esperaba mucho de ella, simplemente pensaba ver una nueva versión de la original. Cada vez que escucho la música recuerdo la salida del cine pensando que aquello ocurrió de verdad, que tanta gente murió ahogada y congelada en el mar. Por desgracia hoy en día también muere gente en las aguas, aunque por motivos muy distintos.

Divenire (Ludovico Enaudi) : descubrí a este compositor y su genial álbum “Islands” con la película Intocable, una de mis favoritas. Me lleva a rememorar grandes momentos profesionales en sala con el coaching de equipos junto con Nacho Plans y Coaching por Valores. Es la música de fondo que más utilizo en mis dinámicas.

Counting Stars (OneRepublic): una canción actual que me genera muy buen rollo. Curiosamente no me lleva al pasado sino al futuro. Me imagino cerrando un seminario bailando todos al son de este tema. ¡Sé que algún día lo haré!

¿Y a ti? ¿Qué temas te motivan y te evocan recuerdos grabados a fuego en tu mente? Te invito a que hagas también tu lista. Espero que disfrutes tanto como yo haciéndola.

¡Que no pare la música!

 

 

Esos locos de los valores…

Hace unas semanas pude asistir a la 2ª Convención de Coaching por Valores en Barcelona, donde me hacía especial ilusión reencontrar a compañeros de viaje con los que había compartido experiencias que ya nunca olvidaré, tanto en la certificación como en el máster de esta metodología tan potente.

Allí estábamos más de cuarenta locos de los valores hablando de nuestra pasión, de cómo podemos contagiar al resto de los mortales con una filosofía de vida y de trabajo basada en la esencia de lo que nos mueve y nos conecta con los demás. Con la que está cayendo ya no es algo necesario… ¡es algo imprescindible! Vivimos en la era de la digitalización y de la automatización, pero si no ponemos remedio también vamos camino de la era de la deshumanización. Pero no pierdo la esperanza, ¡todo lo contrario!

Cuanto más negro lo pinten, mayor motivación tendré para seguir luchando por una noble causa: la de contribuir a formar el Gran Ejército de Buenas Personas. Sí, lo sé, he repetido este concepto varias veces en los últimos posts, pero es que pienso que es la única forma de que vayamos tomando conciencia de lo verdaderamente importante para que este mundo funcione: ser buenas personas. Eso es lo único que les pido a mis hijos que sean el día de mañana: ni ingenieros, ni abogados, ni deportistas de élite, ni famosos… simplemente buenas personas, porque será la mejor forma que tendrán de ser felices y conseguir hacer realidad sus sueños.

“¿A qué quiero que se dediquen mis hijos el día de mañana? ¡A ser buenas personas! Clic para tuitear

Volviendo a la convención, después de ser ponente en la pasada edición, este año he podido disfrutar con mayor intensidad de las ponencias de mis compañeros/as. ¡Unos cracks! Te los voy a presentar, así como el valor principal que cada uno de ellos me hizo sentir:

Abrió la jornada Ana Mª Miranda, mi buena compañera de máster que vino de Tenerife y me hizo tomar conciencia del valor de la cooperación social con su charla “La Rueda de los Valores para la participación ciudadana” con una herramienta innovadora. Gemma Sabaté nos sorprendió con su nuevo taller “Educación por Valores: una aplicación de la metodología en coaching familiar y de adolescentes”. ¡En su primera edición ya ha sido todo un éxito! El próximo será en abril. También Julia Mateo nos habló del mundo de los jóvenes con el método “Cómo hablar para que nos escuchen y cómo escuchar para que nos hablen”, franquicia de los autores del best-seller con el mismo nombre. Ellas dos me inspiraron el valor de la educación humanista, que tan necesario es conectarlo con el mundo real más allá de las materias curriculares tradicionales.

Antes del mediodía Simon Dolan, el creador de la metodología, nos deleitó una vez más con lo último en lo que está trabajando. ¡Una mente inquieta y de gran valor! Nos presentó la nueva caja de la herramienta “El valor de los valores”, la nueva versión del cuento “La isla de los valores”, y por último, presentó su libro “Liderazgo, Dirección y Coaching por Valores”, además de su próximo proyecto para certificar a Directivos en Liderazgo por Valores… ¡lo espero con expectación! Me declaro un fiel seguidor de Simon al que admiro entre otros valores por su humildad y capacidad de ayudar a los demás. Puedes conocerle mejor en la entrevista que tuve el placer de hacerle unos meses atrás:

Entrevista a Simon Dolan by David Quesada

https://youtu.be/TgA3Rk_utWI

 

Por la tarde seguimos aprendiendo de grandes profesionales. La ponencia de Ismael García me impactó. Su espíritu de superación personal es todo un ejemplo. Nació con parálisis cerebral pero ello no le impide vivir la vida que desea y superar cualquier barrera que se interponga en su camino. Toda una lección cuando preguntó a la sala: “¿A santo de qué nos ponen una etiqueta de discapacitado? ¿Cuántos de la sala tenemos alguna discapacidad?” Todos levantamos la mano… Después Alberto Rodrigo me volvió a conmover con su historia  y demostró que con optimismo y buen humor podemos salir de cualquier trance. Él es coach experto en relaciones enfocado al colectivo LGTB. Presentó su libro “Mucho más que dos” que no solo es útil para parejas gays. Tanto Ismael como Alberto me transmitieron con fuerza los valores de la determinación y el espíritu de superación personal.

Mi compañero de máster Angel García nos introdujo al mundo del Mindfulness con una práctica de meditación que me permitió conocer una herramienta muy práctica para aquellos que buscamos desarrollar el valor de la conciencia plena de las cosas.

A continuación Carme Brit, una pedazo de coach y gran comunicadora con quien he tenido el privilegio de colaborar, a través de la metodología Lego Serious Play me hizo aflorar un valor imprescindible en cualquier organización que desee prosperar con pasos de gigante: la diversión en el trabajo. Pero eso sí, bien canalizada y gestionada. La gamificación empresarial lo hace posible y las cartas El valor de los Valores también son un claro ejemplo.

El pastel de valores no podía tener mejor guinda que la de un gran profesional y persona con quien hemos compartido inquietudes e ilusiones en nuestro camino de emprendimiento hasta hacer realidad nuestros sueños profesionales: Pere Berga. Un Mallorquín del que nos puso de relieve el valor del trabajo en equipo a través de los castells. ¡Hasta nos trajo una colla castellera para que lo pudiéramos comprobar in-situ! Gracias también a la Colla castellera de la URL por permitirnos vivir una experiencia “de altos vuelos”.

En definitiva, una nueva experiencia que me reafirma una vez más en la fortuna de pertenecer a esta comunidad de grandes personas que buscan cambiar la conciencia del mundo. Por su puesto todo ello conducido con la pasión contagiosa de David Alonso, Laura Moncho y su equipo de colaboradores, Santi y Robert.

¡Gracias a todos/as!

Te invito a visitar la web de Coaching por Valores para saber más sobre los próximos talleres y certificaciones.

Para acabar, déjame recopilar la lista de valores que afloraron en mí en esta convención y proponerte una acción que he puesto en práctica en mi día a día para cada uno de ellos:

Cooperación social: un buen día decidí hacerme voluntario de Cruz Roja además de ser socio. Contribuir económicamente a una entidad social con lo que humildemente uno pueda es necesario, pero hacerlo como voluntario aportando nuestro bien más valioso que es el tiempo es también muy gratificante.

Educación humanista: durante el año programo un mínimo de dos charlas en institutos y centros de enseñanza donde poder transmitir mi filosofía de vida y de trabajo para formar a los líderes del futuro. ¡Hay que trabajar la base!

Humildad: tengo el hábito de aprender de cualquier persona por sencilla que parezca y de agradecerle la inspiración que me genera su experiencia de vida. Tengo un lema que me encanta: “Pensar que no eres mejor que nadie ya te hace mejor que muchos”.

Ayudar a los demás: cuando decidí emprender en mi profesión actual, lo hice a partir de una necesidad vital de ayudar a personas concretas a mejorar personal y profesionalmente.

Determinación y Espíritu de superación: cuando algo sale mal, acto seguido mido mi nivel de compromiso con el objetivo a partir del tiempo (en minutos, horas o días) que tardo en restituir la ilusión por continuar aunque sea “adaptando en vuelo”.

Conciencia plena: es la madre del cordero, tomar conciencia de todo lo que nos ocurre. Ha sido el aprendizaje más profundo y que más me ha servido en mi proceso de crecimiento personal en los últimos diez años. La pongo en práctica al reflexionar sobre cómo me siento ante cada experiencia de vida y hago interactuar a mis dos yoes.

Diversión: siempre que preparo una sesión individual o grupal con un cliente busco la forma de incorporar elementos lúdicos.

La #diversión multiplica la capacidad de retener el aprendizaje. Clic para tuitear

¡Está demostrado y yo lo he comprobado en multitud de ocasiones!

Trabajo en equipo: siempre que me planteo un nuevo proyecto, antes de lanzarme en solitario pienso en qué personas serían los compañeros/as ideales de viaje. ¡Colaboración al poder!

¿Qué te parecen pues estos valores? ¿Ya pones los tuyos en acción? Si no es así te recomiendo que lo hagas cuanto antes. ¡Verás cómo dejas de sufrir!

 

Equipo Motivado by David Quesada

Juego para honrar los valores en el trabajo, con la familia y amigos

Los valores son la herramienta más poderosa que conozco para hablar de lo que realmente nos importa en la vida, de lo que no llena, lo que nos mueve y también de lo que nos impide alcanzar el tan anhelado bienestar permanente.

Trabajar los valores de una manera sistematizada permite poner foco y obtener resultados medibles tras un periodo de tiempo determinado. La metodología de Coaching por Valores me permite hacerlo en el entorno empresarial, trabajando los valores para la cohesión y el liderazgo de equipos, departamentos y la organización en general.

Hoy quiero proponerte un juego a través de una sencilla dinámica que puedes poner en práctica tanto en el entorno laboral como con la familia o amigos. Es aplicable a cada ámbito de nuestra vida puesto que cada minuto que vivimos deseamos orientarlo hacia la suma de momentos de felicidad, cuantos más mejor, y no importa dónde o con quién estemos: en el trabajo, con nuestra pareja, nuestros hijos, amigos íntimos, conocidos…

En el siguiente vídeo te explico el juego y sus múltiples beneficios: 

Honrar los Valores by David Quesada - #LiderazgoParaTodos

 

 

 

 

Espero que te guste !!

Te invito a compartir aquí cómo te ha ido la experiencia o escribirme a info@david-quesada.com

 

¿In-comunicación o Comunicación-in?

Comunicación asertiva para conectar con los demás

Estaremos de acuerdo en que comunicarnos es un valor esencial para vivir y convivir con los demás. Pero… ¿nos hemos parado a pensar cómo comunicamos y cómo perciben los demás nuestra forma de comunicar? Podríamos identificar los siguientes estilos extremos de comunicación personal:
1. YO comunico y punto Es el estilo propio de aquellas personas que tienden a hablar sobre ellas sin dejar que sus interlocutores “metan baza”, y en el momento que el otro logra entrar en la conversación, no atienden ya que están pensando en lo próximo que van a decir. Difícilmente incluirán un “¿y tú que tal?” en sus conversaciones. Generalmente son personas impulsivas que de forma consciente o inconsciente a veces, tratan de imponer sus puntos de vista y se plantean las conversaciones como un pulso en el que unos ganan y otros pierden.
2. YO descanso y TÚ comunicas  En este grupo podríamos incluir a aquellas personas que se sienten más cómodas dejando hablar a los demás. Prefieren evadirse y no tener que esforzarse en mantener una conversación que requiera pensar en lo que hay que decir a la vez que procesar la información del interlocutor.Solo una salvedad, y es que este estilo puede llegarse a complementar como un guante con el de “Yo comunico y punto”. Seguramente te viene a la mente alguna pareja que conozcas de la que hayas pensado en alguna ocasión: “son como la noche y el día, él/ella siempre callado y ella/él siempre charla que te charla”. Quizás sea un ejemplo del dicho que “los polos opuestos se atraen”, ¿verdad? En este caso, si llegan a complementarse de verdad entonces podemos pensar que el “Yo descanso” no está actuando como tal todo el tiempo, sino que de alguna forma está atento y procesa cierto nivel de información que le permite intervenir de vez en cuando.
3. YO pregunto y TÚ comunicas  Esta forma de comunicar es propia de aquellas personas que muestran interés por la vida de los demás y desean tener cuanta más información sobre ellas mejor. En cambio prefieren no compartir información sobre sí mismas a menos que el interlocutor insista y también pregunte, en cuyo caso serán muy escuetas en sus respuestas.En mi opinión este estilo y los dos anteriores, si los considerarlos como estilos extremos de comunicación, podrían llevar a la ausencia real de comunicación o lo que es lo mismo, a la “in-comunicación” por la falta de conexión entre los interlocutores.4. YO comunico y TÚ comunicas  Es el estilo que equilibra los roles de los participantes en la comunicación, de manera que todos hacen de emisores y receptores conscientes. Si además se hace de forma ordenada y asertiva, entonces hablamos de comunicación auténtica o “comunicación-in”.

En el mundo empresarial, los verdaderos líderes saben hallar la combinación perfecta entre estos cuatro estilos, en la medida justa y sin abusar de los menos deseables (1, 2 y 3).

Por ejemplo, ante un imprevisto o una situación crítica, el líder podrá recurrir al “Yo comunico y punto” tomando el mando y dando instrucciones concretas para desbloquear la contingencia (ante una discusión subida de tono entre miembros del equipo, un riesgo manifiesto de seguridad laboral, etc.). También el estilo “Yo pregunto y tú comunicas” bien aplicado sería propio de un buen coach que sabe escuchar y hacer las preguntas adecuadas para que los miembros del equipo hallen las respuestas por sus medios. Es un buen antídoto para ayudar a los colaboradores que suelen plantear siempre los problemas de forma impulsiva sin haber reflexionado antes sobre posibles opciones para resolverlos.

La pócima ideal podría ser la siguiente:

  • Mucho de “Yo comunico y tú comunicas” (la comunicación en esencia)
  • Bastante de “Yo pregunto y tú comunicas” (bien aplicado)
  • Poco de “Yo comunico y punto” (un estilo autoritario al que solo hay que recurrir en situaciones críticas)
  • Nada de “Yo descanso y tú comunicas” (porque cuando desconectamos y no atendemos a nuestro interlocutor le estamos faltando al respeto. Es el más claro ejemplo de la in-comunicación).

En definitiva, el objetivo es lograr una conexión de calidad con nuestros interlocutores con inteligencia emocional y este hecho en el ámbito del trabajo resulta un factor esencial que siempre sale a la luz cuando se analizan ineficiencias en aspectos como el liderazgo directivo, el  trabajo en equipo, la motivación y la gestión eficiente de los recursos humanos. La mayoría de organizaciones admiten que les “pre-ocupa” el tema de la comunicación pero no se ocupan en la práctica, y te aseguro que abordar los problemas de comunicación es más sencillo de lo que parece.

A continuación te planteo varias preguntas que te servirán para tomar consciencia tanto en lo personal como en lo profesional de un valor tan preciado como el de la comunicación personal:

¿Con qué estilo te sientes más identificado/a?

¿Eres consciente del estilo que utilizas cuando estás comunicando? 

¿Cómo te sientes ante personas que comunican con cada uno de estos estilos?

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eTraining by David Quesada

Autocontrol… sí por favor !!!

La palabra “control”, tanto en el terreno laboral como en el personal, la podemos percibir con connotaciones negativas si viene motivada por una falta de confianza hacia lo que deseamos controlar: a los empleados, colaboradores, a nuestros socios, a la pareja, a los hijos…

En cambio, si anexamos delante la palabra “auto” obtenemos como resultado un término de connotaciones muy distintas: “autocontrol”. ¿Quién no quiere autocontrol en su vida?

El autocontrol nos proporciona seguridad, calma, confort y sobretodo, alimenta nuestra autoestima tan preciada. Saber que podemos controlar nuestras emociones, impulsos y reacciones nos hace más fuertes. Pero no me refiero a vivir bajo un permanente autocontrol que nos puede llevar a la auto-represión permanente, no. Las emociones no hay que reprimirlas, mayormente las positivas como el afecto, la admiración, el cariño… y nadie está en el derecho de negarnos la posibilidad de expresarlas. En este momento a más de uno quizás nos venga a la mente la célebre canción de Mecano “No controles”, ¿verdad? Sobretodo a los que ya vamos teniendo una edad… je, je.

En cualquier caso, es bueno saber que disponemos de los mecanismos necesarios para gestionar los momentos difíciles.

El autocontrol nos permite también empatizar más fácilmente con los demás. En el ámbito profesional y personal me he encontrado en algunas ocasiones ante situaciones en las que otras personas han actuado de forma descontrolada con respecto a la forma en que dirigían a mí y a los demás. Al principio estas situaciones me generaban una pérdida de mi propio autocontrol ya que no me dejaban pensar con claridad por el nerviosismo y estrés que me suponían. Con el tiempo aprendí a controlar mis propias emociones en estos casos al convencerme a mí mismo de que el problema no estaba en mí. Además, en el campo profesional, las personas que pierden el control ante los demás pierden también su credibilidad por más fundados y documentados que puedan estas sus razonamientos.

El autocontrol significa también conocerse a uno mismo, algo imprescindible para cualquier persona que se platee emprender un proyecto a nivel profesional o empresarial, o para quien simplemente busca mejorar en la vida.

Un buen día mi buen amigo Josep Cussó, coach en oratoria y liderazgo, me recomendó muy acertadamente un libro que me ayudaría en mi proceso de autocontrol: El juego interior del tenis (W. Timothy Gallwey). Josep sabía que me gusta practicar el tenis y pensó que este libro era la combinación perfecta para un lector como yo, al que le cuesta engancharse a una lectura si no le motiva el tema desde la primera página. No se equivocó.

El libro, al que también hace referencia Simon Dolan en su libro Coaching por Valores, habla de la teoría de los dos yoes y de la necesidad de tenerlos en armonía y control para asegurar el bienestar emocional. Lo hace desde la perspectiva del mundo del deporte y del tenis en particular, donde la psicología cobra especial importancia sobretodo en la competición profesional.

Te invito a ver el siguiente video en el que explico de una forma gráfica la teoría de los dos yoes de la que habla Tim Gallwey en El juego interior del tenis.

[gdlr_video url=”https://www.youtube.com/watch?v=qnu_EK-vCfs” ]

¿Qué tal tus valores?

Después de haberme certificado en la metodología de Coaching por Valores (CxV), estoy totalmente convencido de la gran utilidad que ofrece esta herramienta. Fueron unos días de mucha intensidad vivencial y rodeado de buena gente con ganas de hacer grandes cosas.

En los últimos meses he trabajado duro realizando una profunda inmersión en el campo de los valores que mueven a las personas. El resultado ha sido la creación de un método para trabajar los valores que he puesto al servicio del sistema educativo: el método VEC – VALORES EN COLORES.

Se trataba de una necesidad vital que me movía a crear algo que pudiera ser útil a la sociedad. El tiempo dirá si lo es. En cualquier caso, mi satisfacción tras dar a luz a la criatura ha sido enorme.

He estado más de veinte años dedicado al mundo de las finanzas, principalmente. En muchas ocasiones, sobretodo en los últimos años, me preguntaba qué valor estaba aportando yo con mi trabajo. Seguramente (espero) he aportado valor en las empresas para las que he trabajado, pero ¿y la sociedad?. ¿qué beneficio directo le he podido aportar con mi trabajo? La respuesta me inquietaba y por eso me puse manos a la obra.

La situación que te acabo de explicar tiene que ver con mis valores, como todo lo que hacemos en esta vida, aunque yo no lo supe hasta darme cuenta de que existían. Ponerlos ante mí y reflexionar sobre ellos ha supuesto un cambio trascendental en mi vida.

Por eso quiero aprovechar este momento para compartirlos contigo los que a día de hoy considero como más importantes para mi persona. Y digo a día de hoy porque algunos pueden cambiar en el tiempo, o cuanto menos su orden en la escala jerárquica. Por consiguiente, conviene no olvidarse de ellos y revisarlos periódicamente.

Esta es mi lista:

La honestidad: Ser honesto, conmigo mismo y con los demás.

La  coherencia: Ser coherente en mis actos, alineándolos con mis pensamientos y mis palabras.

El buen humor: Sonreír cada día e intentar contagiar la sonrisa a los demás. Practicar el buen humor y reírme de mí mismo antes de reírme del mundo.

La solidaridad: Ser solidario con el mundo en que vivimos: soy donante de sangre, órganos y miembro de algunas ONG, pero considero que me queda mucho por hacer en este campo.

La responsabilidad y la ética: Actuar siempre con alto sentido de la responsabilidad y la ética, porque solo así se pueden construir relaciones de confianza duraderas tanto en el ámbito personal como en el profesional.

El respeto y la mente abierta: Abrir la mente y ser respetuoso con las opiniones de los demás desde la empatía.

La humildad: Estoy en constante proceso de aprendizaje. No sé más que nadie y puedo aprender de cualquier persona sobre cualquier materia.

Ayudar a los demás: Quiero compartir mis conocimientos y experiencias con la sociedad y ayudarles a ser mejores personas en la medida de mis posibilidades..

La felicidad: Buscar la felicidad, aunque ello me suponga en ocasiones tomar decisiones difíciles y doy fe que las he tomado. Solo si yo soy feliz puedo contagiar felicidad a los que me rodean. Todo y así, soy consciente que la felicidad absoluta no existe sino que vivimos momentos de felicidad que son los que debemos maximizar.

La libertad: Sentirme libre, que actúo en base a lo que yo pienso y creo sin sentirme condicionado por los demás, aunque sí tomando en consideración aquellas opiniones que realmente me importan.

Hasta aquí mis valores. ¿Y los tuyos? ¿Tienes claro cuáles son a día de hoy? Si tienes dudas, te invito a hacer lo siguiente:

PROPUESTA DE ACCIÓN

  1. Reflexiona sobre cuáles son los valores principales que te mueven actualmente.
  2. Una vez los tengas, anótalos y establece una jerarquía entre ellos, de más a menos importante.
  3. Piensa en el grado de alineamiento que tus actos y tus pensamientos tienen con cada uno de los valores identificados.

El resto lo dejo en tus manos…

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