¿Me esfuerzo o me fuerzo?

¡Qué gran pregunta!

Su significado se me reveló con todo su sentido en una de las sesiones de Daniel Gabarró sobre espiritualidad y me hizo pensar mucho.

Esforzarse

Cuando me esfuerzo en hacer o conseguir algo, estoy haciendo lo siguiente:

En definitiva, me esfuerzo desde mi espíritu, desde mi esencia, desde mi ser más profundo.

Forzarse

Cuando me fuerzo a hacer algo, estoy haciendo lo siguiente:

Me fuerzo desde mi ego, desde mi imagen construida, desde el personaje que cree saber lo que es mejor para mí.

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Dos ejemplos:

Primer ejemplo

Imagina un joven que tiene un muy buen trabajo, aunque decide dejarlo para estudiar una carrera universitaria.

Quiere formarse y generar así mejores opciones profesionales en un futuro. Mientras tanto, se esfuerza al máximo estudiando y trabajando a tiempo parcial y en verano para pagar sus estudios.

Segundo ejemplo

Imagina otro joven con muchas dudas sobre cómo orientar su futuro profesional, algo muy común hoy en día. Preferiría buscar un trabajo de algo que le motive porque no le gusta mucho estudiar.

Pese a ello, se ve forzado a estudiar la carrera universitaria de derecho por la presión de los padres y familiares, ya que en la familia hay una gran tradición profesional en el mundo de la abogacía.

No hacerlo sería una decepción para muchos.

¿Cuál de los dos jóvenes crees que va a disfrutar más de la vida y con mejores resultados?

Lo tenemos claro, ¿verdad?

Yo era uno de esos jóvenes, afortunadamente el del primer ejemplo, pero podría haber sido algo parecido al otro. De hecho, seguro que en muchos aspectos de mi vida lo he sido, aunque estoy convencido que ahora menos que antes.

¿Por qué menos que antes?

Porque he aprendido a trabajar mi conciencia y a auto-observarme para identificar y reorientar esas situaciones en las que soy prisionero de mi ego sin saberlo.

¿Y cómo lo hago?

Es como todo en la vida, requiere conocimiento y entrenamiento.

Y si además lo convierto en mi dedicación profesional ayudando a otros a lograrlo… ¡la satisfacción es inmensa!

El esfuerzo, bien merece la pena. Forzarse, no.

 

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