Yo era de los que decía que nunca iba a rendirme a los encantos de uno de los deportes de moda, el pádel. Decía que era de los viejos tenistas que nunca mueren, pero a día de hoy reconozco que debo comerme mis palabras. He sucumbido.

Esto me da pie a hablar de los deportes de equipo, más en concreto de parejas, y de lo que tiene que ver con las relaciones interpersonales en el ámbito profesional.

Me explico:

Actualmente tengo un nivel medio como jugador de pádel. Prospero poco a poco ya que juego menos de lo que me gustaría y tengo mis limitaciones, claro. Hace unas semanas me tocó jugar de pareja con un compañero de mayor nivel. Hice mi mejor partido y acabamos ganando, pero no disfruté demasiado del juego. El motivo es porque no había demasiada conexión entre los dos, o al menos esa era mi percepción. Él era más competitivo que yo y solía quejarse cuando fallábamos los puntos. Yo en cambio me lo tomo más como un divertimento y si podemos echar unas risas entre punto y punto, mucho mejor. Pero en ese partido reímos poco, la verdad.

En cambio, la semana pasada jugué un partido “dramático” que acabamos perdiendo tras dos horas de juego y unos seis puntos de partido que desperdiciamos. Me lo pasé pipa pese a la derrota. Con mi compañero rápidamente generamos un gran nivel de empatía. Nos animábamos cuando fallábamos un punto, quitándole hierro al asunto y haciendo broma con los rivales. Jugamos en un ambiente distendido.

Si estas situaciones las trasladamos al mundo de la empresa, podríamos identificar en ellas dos perfiles profesionales opuestos:

Imagina un  segmento en el que situamos los dos perfiles en los polos opuestos. ¿En qué punto del segmento te sitúas tú? ¿Más cerca del perfil “objetivo” o del perfil “camino”?

Soy de los que piensan que en general todos los extremos son poco aconsejables pero que es bueno reflexionar sobre la tendencia predominante que tenemos en nuestras actitudes y comportamientos. Nos ayuda a entender mejor cómo somos, qué nos hace sentir mejor y por qué motivo empatizamos en mayor o menor medida con los demás en cualquier ámbito: personal, social y profesional.

 

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