¿Me esfuerzo o me fuerzo?

¿Me esfuerzo o me fuerzo?

¡Qué gran pregunta!

Su significado se me reveló con todo su sentido en una de las sesiones de Daniel Gabarró sobre espiritualidad y me hizo pensar mucho.

Esforzarse

Cuando me esfuerzo en hacer o conseguir algo, estoy haciendo lo siguiente:

  • Pongo todo mi empeño con ilusión y ganas.
  • Encuentro el equilibrio entre los recursos físicos y/o mentales que dedico y el grado de agotamiento físico y/o mental que me supone.
  • Disfruto del tiempo que le estoy dedicando., aquí y ahora.
  • Lo hago con un elevado grado de libertad (aunque nunca suele ser al 100%). ¡Porque quiero hacerlo!
  • Tiene un sentido para mí: estoy aprendiendo algo, quiero alcanzar una meta deseada, invierto en mi desarrollo personal o profesional…
  • No lo juzgo, no lo cuestiono, simplemente lo hago y punto.

En definitiva, me esfuerzo desde mi espíritu, desde mi esencia, desde mi ser más profundo.

Forzarse

Cuando me fuerzo a hacer algo, estoy haciendo lo siguiente:

  • Lo hago porque toca hacerlo, porque algo o alguien separado de mi ser me ha llevado hasta ahí.
  • Estoy condicionado por lo que los demás quieren de mí, por contentarles a ellos y entonces me convierto en una marioneta a su merced.
  • Estoy dedicando unos recursos físicos y/o mentales ingentes que a la larga me pasarán factura.
  • No actúo en libertad, soy prisionero de mi ego y de sus razonamientos erróneos sobre lo que considera bueno para mí.
  • Pienso que lo hago por obtener un beneficio, aunque en el fondo me estoy engañando, pues el beneficio es mucho menor que el sacrificio.
  • A ratos lo cuestiono mientras lo llevo a cabo porque en el fondo sé qua hay algo dentro de mí que no funciona.

Me fuerzo desde mi ego, desde mi imagen construida, desde el personaje que cree saber lo que es mejor para mí.

esfuerzo-david-quesada

Dos ejemplos:

Primer ejemplo

Imagina un joven que tiene un muy buen trabajo, aunque decide dejarlo para estudiar una carrera universitaria.

Quiere formarse y generar así mejores opciones profesionales en un futuro. Mientras tanto, se esfuerza al máximo estudiando y trabajando a tiempo parcial y en verano para pagar sus estudios.

Segundo ejemplo

Imagina otro joven con muchas dudas sobre cómo orientar su futuro profesional, algo muy común hoy en día. Preferiría buscar un trabajo de algo que le motive porque no le gusta mucho estudiar.

Pese a ello, se ve forzado a estudiar la carrera universitaria de derecho por la presión de los padres y familiares, ya que en la familia hay una gran tradición profesional en el mundo de la abogacía.

No hacerlo sería una decepción para muchos.

¿Cuál de los dos jóvenes crees que va a disfrutar más de la vida y con mejores resultados?

Lo tenemos claro, ¿verdad?

Yo era uno de esos jóvenes, afortunadamente el del primer ejemplo, pero podría haber sido algo parecido al otro. De hecho, seguro que en muchos aspectos de mi vida lo he sido, aunque estoy convencido que ahora menos que antes.

¿Por qué menos que antes?

Porque he aprendido a trabajar mi conciencia y a auto-observarme para identificar y reorientar esas situaciones en las que soy prisionero de mi ego sin saberlo.

¿Y cómo lo hago?

Es como todo en la vida, requiere conocimiento y entrenamiento.

Y si además lo convierto en mi dedicación profesional ayudando a otros a lograrlo… ¡la satisfacción es inmensa!

El esfuerzo, bien merece la pena. Forzarse, no.

 

Cómo influyen los valores en la productividad del equipo

Cuando decimos que un equipo es productivo nos referimos al resultado del trabajo, a si se han alcanzado los resultados y objetivos con la dedicación en tiempo y recursos planificada. O sea, que lo hemos logrado hacer de forma eficaz (objetivo logrado…) y eficiente (…sin despilfarrar recursos).

Cuando esto no ocurre, entonces nos ponemos a pensar qué ha fallado: ¿quizás la comunicación? ¿la planificación, el compromiso, la colaboración, el liderazgo, la motivación…?

Si cada vez que ocurre un problema nos volvemos a hacer las mismas preguntas, es que algo falla: nos falta lo que llamo un PSSP, que es un Procedimiento Sistemático de Resolución de Problemas . O lo que es lo mismo, una herramienta que nos permita poner foco cada vez que ocurre algo fuera de lo esperado, ahorrando tiempo y energía de todos.

El PSSP del que te quiero hablar hoy son los Valores de Equipo. Una herramienta muy potente que genera compromiso, cohesión, motivación y productividad… ¡casi nada!

Todo equipo siempre se mueve y actúa en base a unos valores latentes, seamos o no conscientes de ellos. Ya que esto es así, ¿por qué no sacarlos a la luz en beneficio de todos?

El equipo se nutre de sus valores por dos vías:

  • Los valores y las creencias de cada uno de los miembros del equipo individualmente. Los que traen de casa, vamos.
  • Los valores del equipo como una sola unidad. O sea, los que identifican al equipo por encima de los valores personales de cada uno, aunque influenciado por ellos.

Cuando tomamos conciencia de los valores que guían al equipo todo empieza a cambiar. Y más cuando éstos han sido elegidos de forma democrática y consensuada por todos. Yo lo hago a través de la metodología de Coaching por Valores, creada por Simon Dolan una persona de aquellas que hacen falta más en este mundo. Aquí tienes el link de la entrevista que le hice para el blog.

Una vez tienes los valores de equipo identificados, puedes hacer un seguimiento del grado de cumplimiento con cada uno de ellos en las reuniones de equipo, así como de las acciones necesarias a llevar a cabo para ser coherente con ellos. Esto redunda de forma directa en la productividad y la eficacia del equipo, dado que los valores y las acciones consensuadas se refieren a lo que todos consideran como lo más importante, la gasolina que mueve el motor hasta llevar el avión al destino (objetivo) deseado.

Los valores de equipo bien trabajados inciden directamente en la #productividad Clic para tuitear

Como ejemplo reciente, te diré que he trabajado en el último mes con el equipo de producción de una empresa que tras consensuar sus valores y trabajar acciones concretas a llevar a cabo con un seguimiento semanal, el indicador de motivación del equipo ha aumentado en un 24% y la productividad en un 15%.

Atracción vs Desapego, ¿dos leyes incompatibles? (Parte II)

En el artículo anterior te hablaba de la ley de la Atracción como fuente para conectarnos con lo que más deseamos a través de nuestros pensamientos. Es tan fácil como escorarte hacia el optimismo en vez de hacia el pesimismo, aunque con los tiempos que corren parece todo un reto, ¿verdad? Guerras, crisis, corrupción, extremismo […]

¿Qué tal vas de Riqueza MESI?

Probablemente al leer el título de este post lo primero que has pensado es que voy a hablarte de fútbol, pero no… Bueno sí, solo para decirte que sobre esto del fútbol hay para escribir una enciclopedia. Me refiero a la afición al deporte llevada al extremo: los fanatismos, la cólera colectiva que se puede respirar en un estadio, la miopía cuando juzgamos al árbitro según del lado que estemos, por no decir la vergüenza que sienten algunos niños al ver las reacciones de sus padres en la grada…

La Riqueza MESI no se refiere a la riqueza del que se considera el mejor jugador de fútbol mundial, o uno de los mejores, para que nadie se enfade (lo dice un “periquito” al que algunos califican de descafeinado, será por eso de no ser radical).

La Riqueza MESI es un acrónimo de los 4 tipos de Riqueza que podemos identificar: Material, Espiritual, Social e Intelectual (Riqueza Zenks)Pero déjame que te explique de qué va esto de la riqueza:

Hay mucha gente que piensa que el orden normal de las cosas es el siguiente: estudiar para tener un buen trabajo y así tener dinero con el que relacionarse socialmente y alcanzar el éxito personal. Es una forma superflua de combinar por este orden la riqueza intelectual, la material y la social. Dejan al margen la riqueza espiritual, pues piensan que esto del espíritu es algo místico para gente soñadora, que no va con el mundo real.

¿He dicho “mundo real”? ¿Sí? Pues este es el origen de la reflexión que quiero compartir contigo. Lo que entendemos por mundo real, en el fondo es una realidad proyectada de lo que cada uno de nosotros piensa y siente, de nuestra inteligencia emocional y racional llevada a la acción. Por eso donde yo veo un penalti otra persona ve un error garrafal del árbitro, cuando el hecho ocurrido es único pero visto desde distinto prisma. Por eso hay personas que de una misma situación ven crisis, problemas y desdicha, y otras ven oportunidades, retos y desarrollo personal.

Entonces aquí va mi propuesta sobre la fórmula ideal de la Riqueza que te llevará a conseguir el verdadero éxito en la vida:

  • Primero empieza por cultivar una parte de la Riqueza Espiritual. En concreto aquella que te hace reflexionar sobre tu verdadera misión en tu vida, el fin último, lo que te hace realmente feliz y favorece tu sana autoestima. Significa elevar tu conciencia para que todo lo que pienses y hagas a partir de ahora contribuya a que logres cumplir tu misión.
  • Seguidamente combina la Riqueza Intelectual y Social de la siguiente forma:

Riqueza Intelectual para aprender y convertirte en experto/a de lo que más te gusta hacer, lo que más te apasiona, y sobretodo piensa en cómo puedes ganarte la vida con ello. Es importante que lo enfoques hacia cómo puedes ayudar a los demás con tu labor profesional.

Riqueza Social para relacionarte con personas afines a tus ideales, valores y filosofía de vida. Personas de las que aprender día a día, con las que generarás oportunidades para trabajar en equipo y compartir proyectos ilusionantes.

  • Por último, si has puesto en práctica lo anterior, cuando menos te lo esperes llegará la Riqueza Material, no antes. Mucha gente (entre la que yo me incluía hace un tiempo) piensa que para ser feliz primero hay que ser rico, pero es al revés: uno primero decide ser feliz y después llega la riqueza material.
Ser feliz es una decisión personal, una actitud ante la vida. Clic para tuitear

Raimon Samsó lo sintetiza a la perfección con una frase: Libre, sabio y rico.

Entonces te propongo que eleves tu conciencia para ser libre de pensamiento, que practiques la riqueza intelectual y social para ser sabio y que esperes a que irremediablemente llegue l riqueza material como consecuencia de todo lo anterior.

¿Qué te parece mi propuesta? ¿Estás de acuerdo con la fórmula ideal de la Riqueza?

 

 

Entrevista a Jaume Gurt – CEO de Infojobs

Jaume Gurt es de aquellas personas que saben poner en práctica como pocas la esencia de lo que conocemos como Inteligencia Emocional: el equilibrio perfecto entre actuar con cabeza y corazón, entre lograr resultados en el trabajo y disfrutar del camino al mismo tiempo.

Tuve la oportunidad de comprobarlo en la entrevista que me concedió el pasado mes de agosto y que tengo el placer de compartir contigo en este post.

Con su habitual tranquilidad y clarividencia, Jaume nos ofrece una serie de buenos consejos sobretodo para jóvenes que buscan su primer trabajo y para aquellas personas que rondan los 50 y llevan tiempo en el desempleo. Son recomendaciones válidas también para cualquier profesional que quiera encontrar el trabajo más deseado. aquel en el que pueda realizarse como trabajador y persona al mismo tiempo.

También comparte con nosotros la esencia de su filosofía de trabajo, lo que le ha llevado a convertir Infojobs en el primer portal de empleo en España rodeado de un gran equipo humano al que se nota que cuida y motiva. Sabe que es el mejor camino para lograr los objetivos y resultados que se propone la compañía porque así lo pone en práctica con gran éxito desde que asumió las funciones de director comercial en 2002.

Para aquellas personas que promovemos de forma incansable una forma de hacer negocios y dirigir equipos basado en la ética, los valores y la inteligencia emocional, escuchar a Jaume Gurt es todo un regalo. Es uno de los claros ejemplos de que la Dirección por Valores es un modelo que funciona y genera resultados dando protagonismo al capital humano. En la entrevista nos explica cómo ponen en práctica los valores en el día a día con la participación activa de todos. Que gustazo!

Por problemas técnicos del directo, los últimos minutos de la entrevista no quedaron registrados. En este tiempo hablamos de lo siguiente:

  • La importancia de desarrollar una actividad profesional que sea difícilmente sustituible por una máquina, ya que en un futuro próximo miles de empleos dejarán de estar en manos humanas para ser automatizados o eliminados. Es un futuro que ya está aquí. Solo hay que ver algunas gasolineras y cajas de grandes superficies automatizadas, sin personal.
  • La necesidad de cuidar la marca personal en las redes sociales como garantía de nuestra integridad y reputación profesional. Eso sí, sin olvidar que seguimos siendo humanos y por tanto no hay que descuidar el trato personal como el que ponemos en práctica en una entrevista de trabajo.

Te invito a seguir las reflexiones de Jaume Gurt en su blog, un espacio cercano, genuino y diferente: www.unceosincorbata.com

En definitiva, es fácil entender porqué Infojobs es una de las empresas más deseadas para trabajar. Entonces, como todos no cabemos en Infojobs, ¿qué te parece si empezamos a aplicar su filosofía allá donde estemos? Cada organización, cada empresario, cada directivo, cada empleado que crea en esta forma de trabajar y la ponga en práctica estará contribuyendo a que el día de mañana nosotros y nuestros hijos tengamos más oportunidades de disfrutar de un trabajo apasionante, ¿cierto?

 

Ver entrevista

  0’59″ min.: ¿Qué le dirías a un/a empresario/a que ve difícil aplicar tu filosofía de disfrutar, ser feliz y tener éxito en el trabajo?
  4’02″ min.: ¿Es posible aplicar esta filosofía de trabajo en un solo departamento?
11’07″ min.: Consejos para un joven que busca su primer empleo.
15’03″ min.: Consejos para una persona de 50 años en paro de larga duración.

Inteligencia Emocional a través de los valores

Vivimos en un mundo en el que todo va muy deprisa. Queremos resultados rápidos, soluciones urgentes y a ser posible con el mínimo esfuerzo. Pedimos la píldora mágica que nos proporcione el bienestar inmediato y permanente, nuestro “happyprofeno” que lo arregle todo al instante.

Pues siento decir que las cosas no funciona así. El éxito inmediato y sin esfuerzo suele ser efímero y no lo valoramos. Carece de consistencia, de fuertes raíces que lo permitan sostener en el tiempo… Ups! Ya dije la palabra mágica… TIEMPO! Esta palabra es la esencia de todas nuestras preocupaciones. Es el bien más preciado, infinitamente más que el dinero y la riqueza material. Un concepto que hemos inventado para intentar entender que poco a poco vamos envejeciendo y nuestras capacidades físicas y mentales se van deteriorando. Hasta el punto que podemos llegar a perder la memoria, la conexión con la realidad, e incluso iniciar un proceso de regresión cuando por ejemplo una persona anciana llega a llamar a su nieta “mamá” cuando se ocupa de ella. Esto yo lo he vivido.

Por eso queremos conseguirlo todo cuanto antes mejor, cueste lo que cueste. Por si se nos acaba EL TIEMPO antes de hora… Ufff! Qué sufrimiento! Esta mentalidad para mí es como llevar al extremo lo de “vivir la vida intensamente”. Lo acabamos convirtiendo en “vivir la vida precipitadamente”.

El tiempo es el origen de nuestras preocupaciones pero también contiene la solución, si lo queremos ver de otra forma. En las líneas anteriores te lo anticipaba cuando digo “…poco a poco…”

¿Por qué no aceptar que las enfermedades llegan cuando tienen que llegar (si lo hacen), que la salud mermará cuando tenga que mermar y que nos iremos de este mundo más tarde o más temprano, simplemente cuando nos toque?

¿Y si mientras tanto vivimos la vida de forma sosegada y reflexiva? En una palabra… CONSCIENTE!! Entonces podremos tomar buenas decisiones, disfrutar de los pequeños momentos y en definitiva construir en común el bienestar próspero que todos deseamos. Es la más fiel puesta en práctica del concepto de inteligencia emocional del que tanto se habla y que a veces poco se conoce o no se aplica.

Todo esto me lleva a proponerte dos ingredientes para vivir la vida de forma consciente y preparándola para el verdadero éxito, el que se saborea de verdad. Son los valores de la perseverancia y la paciencia. En el siguiente vídeo te explico las claves para aplicar cada uno de ellos de forma óptima en el logro de tus objetivos. En el ámbito laboral, son valores que conviene tener también muy presentes si queremos ejercer con éxito el liderazgo, la motivación y el trabajo en equipo de cualquier proyecto en el que participemos.

Espero que te sea útil!

Me voy pitando que no me queda más tiempo… je, je.

Puedes encontrar más contenidos como este en mi plataforma de formación online y en el nuevo vídeo-curso que ya tienes a tu disposición también en una versión gratuita: Conocerse – Inteligencia Emocional y más.

 

Masterchef, Valores y el Liderazgo de Equipos

No es que sea un amante de los realities, pero reconozco que he visto algunos de los programas de la presente edición de MasterChef. Me interesa sobretodo cómo viven la experiencia los concursantes, la forma en que muestran sus emociones, sus estrategias, la forma de trabajar en equipo entre los mismos rivales al título, cómo encajan la presión y los comentarios de los Chefs… Todos estos factores tienen mucho en común con la vida en una empresa, con las habilidades directivas de las que deben dotarse sus miembros. En definitiva, a través de sus comportamientos salen a la luz los valores de cada uno/a. Soy consciente también que se trata de un reality televisivo y que solo vemos lo que se nos quiere mostrar, pero para lo que hoy quiero compartir no es tan trascendente.

Me gustaría referirme en concreto al perfil de los dos finalistas: Carlos y Sally.

Carlos, de profesión (seguramente hasta hoy) vendedor ambulante de embutidos: lo definiría como una persona alegre, espontánea, currante, conciliadora

Sally, de profesión (seguramente hasta hoy) auxiliar de óptica: la definiría como una persona competitiva, emotiva, currante, familiar

A Sally y a Carlos les cambiará la vida después de pasar por este concurso. Esta es una de las cosas que más disfruto de este tipo de programas: las reacciones de los concursantes a medida que van superando etapas para cumplir su gran sueño, así como la forma en la que encajan la eliminación cuando se quedan en el camino. Algunos se sienten mal, frustrados, pero la mayoría agradecen la experiencia vivida por encima de todo. Esa ha de ser la actitud, ¿verdad?

Todo en la vida forma parte de nuestro aprendizaje, tanto lo que sale bien como lo que sale mal. La cuestión es seguir avanzando, perseverar sin desfallecer y reformular la estrategia cuando sea necesario. De hecho, de las características que he definido para cada concursante, ambos solo comparten la de “currante”. Posiblemente esa sea la clave de que hayan llegado a la final, el trabajo duro, siendo dos personas tan diferentes bajo mi punto de vista.

Y ahora viene la gran pregunta:

¿Si yo fuera un empresario de la restauración y tuviera que fichar a uno de ellos, con cuál me quedaría?

Me voy a mojar:

Yo me quedo con Carlos, y no porque haya ganado el concurso, sino porque tiene todos los ingredientes para encajar en cualquier equipo de cocina tal como ha demostrado en las pruebas de equipo del concurso. Le veo con potencial para aprender, sacar lo mejor de sí mismo y de sus compañeros/as. Genera buen rollo y practica la competencia sana basada en ayudar a los demás para el beneficio individual y común. Desprende valores muy necesarios hoy en día para poder crear equipos ganadores.

En cambio a Sally, aun teniendo ya un curso de cocina a sus espaldas que la hace una chef experimentada, me genera muchas más dudas. Su rivalidad extrema con Carlos la ha llevado a desear en muchas ocasiones que lo eliminaran o que fracasara, y en eso ha basado parte de su estrategia. Entonces en el equipo de una cocina, ¿será capaz de ayudar a sacar todo el potencial de sus compañeros/as? ¿Cómo reaccionará si tiene que trabajar codo a codo con gente muy buena? ¿Qué actitud adoptará ante ellos? Posiblemente sea solo una coraza por la vida tan dura que lleva recorrida desde la infancia y eso la hace desconfiar de los demás y sufrir por que otros le puedan quitar lo que tanto le ha costado conseguir. Seguro que tiene mucho que aprender y reflexionar en positivo de su paso por este programa.

¿Y tú? ¿Con qué concursante te quedarías? ¿Carlos, Sally o quizás alguno/a del resto de concursantes? ¿Cuál de ellos crees que posee mayores capacidades y habilidades para dirigir equipos?

Aprovecho para saludar a Ana Bosch y Marta Barnils de Gastro Coaching Barcelona, expertas en coaching para el sector de la restauración. Os dedico este post compañeras !!

5 valores emocionales y sociales clave para la empresa

Cuando pensamos en los valores que se respiran en la empresa, los primeros que nos suelen venir a la mente son aquellos más relacionados con el trabajo, los de tipo económico y pragmático: eficiencia, atención al cliente, organización, planificación, calidad, dinero… Pero existen otros que por estar intrínsecamente ligados a la persona, cobran especial relevancia y no los podemos dejar de lado: son los de tipo emocional y social. Leer más

¿In-comunicación o Comunicación-in?

Comunicación asertiva para conectar con los demás

Estaremos de acuerdo en que comunicarnos es un valor esencial para vivir y convivir con los demás. Pero… ¿nos hemos parado a pensar cómo comunicamos y cómo perciben los demás nuestra forma de comunicar? Podríamos identificar los siguientes estilos extremos de comunicación personal:
1. YO comunico y punto Es el estilo propio de aquellas personas que tienden a hablar sobre ellas sin dejar que sus interlocutores “metan baza”, y en el momento que el otro logra entrar en la conversación, no atienden ya que están pensando en lo próximo que van a decir. Difícilmente incluirán un “¿y tú que tal?” en sus conversaciones. Generalmente son personas impulsivas que de forma consciente o inconsciente a veces, tratan de imponer sus puntos de vista y se plantean las conversaciones como un pulso en el que unos ganan y otros pierden.
2. YO descanso y TÚ comunicas  En este grupo podríamos incluir a aquellas personas que se sienten más cómodas dejando hablar a los demás. Prefieren evadirse y no tener que esforzarse en mantener una conversación que requiera pensar en lo que hay que decir a la vez que procesar la información del interlocutor.Solo una salvedad, y es que este estilo puede llegarse a complementar como un guante con el de “Yo comunico y punto”. Seguramente te viene a la mente alguna pareja que conozcas de la que hayas pensado en alguna ocasión: “son como la noche y el día, él/ella siempre callado y ella/él siempre charla que te charla”. Quizás sea un ejemplo del dicho que “los polos opuestos se atraen”, ¿verdad? En este caso, si llegan a complementarse de verdad entonces podemos pensar que el “Yo descanso” no está actuando como tal todo el tiempo, sino que de alguna forma está atento y procesa cierto nivel de información que le permite intervenir de vez en cuando.
3. YO pregunto y TÚ comunicas  Esta forma de comunicar es propia de aquellas personas que muestran interés por la vida de los demás y desean tener cuanta más información sobre ellas mejor. En cambio prefieren no compartir información sobre sí mismas a menos que el interlocutor insista y también pregunte, en cuyo caso serán muy escuetas en sus respuestas.En mi opinión este estilo y los dos anteriores, si los considerarlos como estilos extremos de comunicación, podrían llevar a la ausencia real de comunicación o lo que es lo mismo, a la “in-comunicación” por la falta de conexión entre los interlocutores.4. YO comunico y TÚ comunicas  Es el estilo que equilibra los roles de los participantes en la comunicación, de manera que todos hacen de emisores y receptores conscientes. Si además se hace de forma ordenada y asertiva, entonces hablamos de comunicación auténtica o “comunicación-in”.

En el mundo empresarial, los verdaderos líderes saben hallar la combinación perfecta entre estos cuatro estilos, en la medida justa y sin abusar de los menos deseables (1, 2 y 3).

Por ejemplo, ante un imprevisto o una situación crítica, el líder podrá recurrir al “Yo comunico y punto” tomando el mando y dando instrucciones concretas para desbloquear la contingencia (ante una discusión subida de tono entre miembros del equipo, un riesgo manifiesto de seguridad laboral, etc.). También el estilo “Yo pregunto y tú comunicas” bien aplicado sería propio de un buen coach que sabe escuchar y hacer las preguntas adecuadas para que los miembros del equipo hallen las respuestas por sus medios. Es un buen antídoto para ayudar a los colaboradores que suelen plantear siempre los problemas de forma impulsiva sin haber reflexionado antes sobre posibles opciones para resolverlos.

La pócima ideal podría ser la siguiente:

  • Mucho de “Yo comunico y tú comunicas” (la comunicación en esencia)
  • Bastante de “Yo pregunto y tú comunicas” (bien aplicado)
  • Poco de “Yo comunico y punto” (un estilo autoritario al que solo hay que recurrir en situaciones críticas)
  • Nada de “Yo descanso y tú comunicas” (porque cuando desconectamos y no atendemos a nuestro interlocutor le estamos faltando al respeto. Es el más claro ejemplo de la in-comunicación).

En definitiva, el objetivo es lograr una conexión de calidad con nuestros interlocutores con inteligencia emocional y este hecho en el ámbito del trabajo resulta un factor esencial que siempre sale a la luz cuando se analizan ineficiencias en aspectos como el liderazgo directivo, el  trabajo en equipo, la motivación y la gestión eficiente de los recursos humanos. La mayoría de organizaciones admiten que les “pre-ocupa” el tema de la comunicación pero no se ocupan en la práctica, y te aseguro que abordar los problemas de comunicación es más sencillo de lo que parece.

A continuación te planteo varias preguntas que te servirán para tomar consciencia tanto en lo personal como en lo profesional de un valor tan preciado como el de la comunicación personal:

¿Con qué estilo te sientes más identificado/a?

¿Eres consciente del estilo que utilizas cuando estás comunicando? 

¿Cómo te sientes ante personas que comunican con cada uno de estos estilos?

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