Esos locos de los valores…

Hace unas semanas pude asistir a la 2ª Convención de Coaching por Valores en Barcelona, donde me hacía especial ilusión reencontrar a compañeros de viaje con los que había compartido experiencias que ya nunca olvidaré, tanto en la certificación como en el máster de esta metodología tan potente.

Allí estábamos más de cuarenta locos de los valores hablando de nuestra pasión, de cómo podemos contagiar al resto de los mortales con una filosofía de vida y de trabajo basada en la esencia de lo que nos mueve y nos conecta con los demás. Con la que está cayendo ya no es algo necesario… ¡es algo imprescindible! Vivimos en la era de la digitalización y de la automatización, pero si no ponemos remedio también vamos camino de la era de la deshumanización. Pero no pierdo la esperanza, ¡todo lo contrario!

Cuanto más negro lo pinten, mayor motivación tendré para seguir luchando por una noble causa: la de contribuir a formar el Gran Ejército de Buenas Personas. Sí, lo sé, he repetido este concepto varias veces en los últimos posts, pero es que pienso que es la única forma de que vayamos tomando conciencia de lo verdaderamente importante para que este mundo funcione: ser buenas personas. Eso es lo único que les pido a mis hijos que sean el día de mañana: ni ingenieros, ni abogados, ni deportistas de élite, ni famosos… simplemente buenas personas, porque será la mejor forma que tendrán de ser felices y conseguir hacer realidad sus sueños.

“¿A qué quiero que se dediquen mis hijos el día de mañana? ¡A ser buenas personas! Clic para tuitear

Volviendo a la convención, después de ser ponente en la pasada edición, este año he podido disfrutar con mayor intensidad de las ponencias de mis compañeros/as. ¡Unos cracks! Te los voy a presentar, así como el valor principal que cada uno de ellos me hizo sentir:

Abrió la jornada Ana Mª Miranda, mi buena compañera de máster que vino de Tenerife y me hizo tomar conciencia del valor de la cooperación social con su charla “La Rueda de los Valores para la participación ciudadana” con una herramienta innovadora. Gemma Sabaté nos sorprendió con su nuevo taller “Educación por Valores: una aplicación de la metodología en coaching familiar y de adolescentes”. ¡En su primera edición ya ha sido todo un éxito! El próximo será en abril. También Julia Mateo nos habló del mundo de los jóvenes con el método “Cómo hablar para que nos escuchen y cómo escuchar para que nos hablen”, franquicia de los autores del best-seller con el mismo nombre. Ellas dos me inspiraron el valor de la educación humanista, que tan necesario es conectarlo con el mundo real más allá de las materias curriculares tradicionales.

Antes del mediodía Simon Dolan, el creador de la metodología, nos deleitó una vez más con lo último en lo que está trabajando. ¡Una mente inquieta y de gran valor! Nos presentó la nueva caja de la herramienta “El valor de los valores”, la nueva versión del cuento “La isla de los valores”, y por último, presentó su libro “Liderazgo, Dirección y Coaching por Valores”, además de su próximo proyecto para certificar a Directivos en Liderazgo por Valores… ¡lo espero con expectación! Me declaro un fiel seguidor de Simon al que admiro entre otros valores por su humildad y capacidad de ayudar a los demás. Puedes conocerle mejor en la entrevista que tuve el placer de hacerle unos meses atrás:

Entrevista a Simon Dolan by David Quesada

https://youtu.be/TgA3Rk_utWI

 

Por la tarde seguimos aprendiendo de grandes profesionales. La ponencia de Ismael García me impactó. Su espíritu de superación personal es todo un ejemplo. Nació con parálisis cerebral pero ello no le impide vivir la vida que desea y superar cualquier barrera que se interponga en su camino. Toda una lección cuando preguntó a la sala: “¿A santo de qué nos ponen una etiqueta de discapacitado? ¿Cuántos de la sala tenemos alguna discapacidad?” Todos levantamos la mano… Después Alberto Rodrigo me volvió a conmover con su historia  y demostró que con optimismo y buen humor podemos salir de cualquier trance. Él es coach experto en relaciones enfocado al colectivo LGTB. Presentó su libro “Mucho más que dos” que no solo es útil para parejas gays. Tanto Ismael como Alberto me transmitieron con fuerza los valores de la determinación y el espíritu de superación personal.

Mi compañero de máster Angel García nos introdujo al mundo del Mindfulness con una práctica de meditación que me permitió conocer una herramienta muy práctica para aquellos que buscamos desarrollar el valor de la conciencia plena de las cosas.

A continuación Carme Brit, una pedazo de coach y gran comunicadora con quien he tenido el privilegio de colaborar, a través de la metodología Lego Serious Play me hizo aflorar un valor imprescindible en cualquier organización que desee prosperar con pasos de gigante: la diversión en el trabajo. Pero eso sí, bien canalizada y gestionada. La gamificación empresarial lo hace posible y las cartas El valor de los Valores también son un claro ejemplo.

El pastel de valores no podía tener mejor guinda que la de un gran profesional y persona con quien hemos compartido inquietudes e ilusiones en nuestro camino de emprendimiento hasta hacer realidad nuestros sueños profesionales: Pere Berga. Un Mallorquín del que nos puso de relieve el valor del trabajo en equipo a través de los castells. ¡Hasta nos trajo una colla castellera para que lo pudiéramos comprobar in-situ! Gracias también a la Colla castellera de la URL por permitirnos vivir una experiencia “de altos vuelos”.

En definitiva, una nueva experiencia que me reafirma una vez más en la fortuna de pertenecer a esta comunidad de grandes personas que buscan cambiar la conciencia del mundo. Por su puesto todo ello conducido con la pasión contagiosa de David Alonso, Laura Moncho y su equipo de colaboradores, Santi y Robert.

¡Gracias a todos/as!

Te invito a visitar la web de Coaching por Valores para saber más sobre los próximos talleres y certificaciones.

Para acabar, déjame recopilar la lista de valores que afloraron en mí en esta convención y proponerte una acción que he puesto en práctica en mi día a día para cada uno de ellos:

Cooperación social: un buen día decidí hacerme voluntario de Cruz Roja además de ser socio. Contribuir económicamente a una entidad social con lo que humildemente uno pueda es necesario, pero hacerlo como voluntario aportando nuestro bien más valioso que es el tiempo es también muy gratificante.

Educación humanista: durante el año programo un mínimo de dos charlas en institutos y centros de enseñanza donde poder transmitir mi filosofía de vida y de trabajo para formar a los líderes del futuro. ¡Hay que trabajar la base!

Humildad: tengo el hábito de aprender de cualquier persona por sencilla que parezca y de agradecerle la inspiración que me genera su experiencia de vida. Tengo un lema que me encanta: “Pensar que no eres mejor que nadie ya te hace mejor que muchos”.

Ayudar a los demás: cuando decidí emprender en mi profesión actual, lo hice a partir de una necesidad vital de ayudar a personas concretas a mejorar personal y profesionalmente.

Determinación y Espíritu de superación: cuando algo sale mal, acto seguido mido mi nivel de compromiso con el objetivo a partir del tiempo (en minutos, horas o días) que tardo en restituir la ilusión por continuar aunque sea “adaptando en vuelo”.

Conciencia plena: es la madre del cordero, tomar conciencia de todo lo que nos ocurre. Ha sido el aprendizaje más profundo y que más me ha servido en mi proceso de crecimiento personal en los últimos diez años. La pongo en práctica al reflexionar sobre cómo me siento ante cada experiencia de vida y hago interactuar a mis dos yoes.

Diversión: siempre que preparo una sesión individual o grupal con un cliente busco la forma de incorporar elementos lúdicos.

La #diversión multiplica la capacidad de retener el aprendizaje. Clic para tuitear

¡Está demostrado y yo lo he comprobado en multitud de ocasiones!

Trabajo en equipo: siempre que me planteo un nuevo proyecto, antes de lanzarme en solitario pienso en qué personas serían los compañeros/as ideales de viaje. ¡Colaboración al poder!

¿Qué te parecen pues estos valores? ¿Ya pones los tuyos en acción? Si no es así te recomiendo que lo hagas cuanto antes. ¡Verás cómo dejas de sufrir!

 

Equipo Motivado by David Quesada

Cómo atajar de raíz los problemas

Solucionador de problemas inter-personales:  pienso que debería existir una profesión con este nombre, con su correspondiente carrera universitaria y por supuesto debería ser una de las mejor remuneradas. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Resolver (y sobretodo prevenir) conflictos entre personas puede ser más complejo que diseñar un cohete para ir a la luna. La mente humana es uno de los artilugios más sofisticados que deben existir en el Universo. Esta afirmación, lejos de desanimarme me llevó un buen día a meterme de cuatro patas en este maravilloso mundo del coaching, la motivación, el liderazgo y la gestión de personas.

Hace unos días conversaba con un empresario y me afirmaba con un cierto aire de aceptación adobado con una dosis de esperanza: “Las personas tienden a acordarse de las malas experiencias y pasan por alto aquellas situaciones en las que estuviste a su lado para apoyarles en lo personal o profesional. Pero debe haber alguna forma de cambiar esta manera de pensar”. Efectivamente, estoy convencido de que existe una forma y la clave es tan simple (o compleja según lo queramos ver) como un cambio de conciencia. Simple porque el camino es uno y claro, y complejo porque quizás nos lleve a cuestionar nuestras propias creencias, nuestra forma de ver el mundo y a los demás.

Raimon Samsó lo dice meridianamente claro cuando afirma:

Los problemas no existen. Solo hay soluciones incómodas. Raimon Samsó Clic para tuitear

La mente humana puede ser muy perversa y nuestro ego, nuestro lado oscuro, aprovecha el mínimo resquicio para hacerse ver. Solo si trabajamos nuestra inteligencia emocional para pasar a un nivel superior de conciencia podremos acallar y educar nuestra voz ceniza interior, la que lo juzga y lo cuestiona todo, la que llevada al extremo saca lo peor del ser humano: matar, robar, extorsionar, engañar, torturar…

Por cierto, ahora me viene a la memoria el reportaje que vi la semana pasada sobre el colosal trabajo de un grupo de socorristas voluntarios de la ONG Proactiva Open Arms (que se nutre solo de fondos de la sociedad civil) en la isla griega de Lesbos para salvar vidas donde las autoridades del primer mundo evitan actuar. Está en catalán, pero he pedido a TV3 que lo traduzca a otros idiomas porque merece ser visto por cuantas más personas mejor. En él se muestra el contraste de los dos extremos de la condición humana: personas que invierten sus ahorros y arriesgan su vida para salvar de la muerte segura a personas que lo dejan todo por un atisbo de esperanza. Y por otro lado, gente sin escrúpulos que se enriquece a costa de la desesperación de los más desamparados que huyen del sinsentido de la guerra.

Señoras y señores, esto es en esencia lo maravilloso y lo miserable a lo que puede llegar nuestra mente y nuestra (in)consciencia. ¡Bienvenidos al Gran Circo de la Vida! La pregunta es: ¿en qué bando queremos jugar? Y cuando lo hemos decidido, ¿qué hacemos en nuestro día a día para ayudar a nuestro “equipo” a conciencia? Me refiero a que cuando damos cabida a emociones como la rabia, el miedo, la envidia, el rencor… desde luego en ese momento nos tocaría calentar banquillo. Si quiero jugar de titular en el Ejército Pacificador de Buenas Personas tengo que acostumbrarme a regatear, pasar y chutar con valores como el respeto, la empatía, la compasión, el perdón, la humildad, la ética… ¡Son valores para ganar la Champions!

Bien, reconozco que me he calentado un poco y quizás pienses que me estoy desviando del título de este artículo, pero te aseguro que todo lo que te he contado tiene relación con el objetivo de atajar de raíz los problemas interpersonales.

Howard Gardner habla de las inteligencias múltiples: verbal, lógico-matemática, espacial, kinestésica, musical, interpersonal e intrapersonal. Solo las dos primeras tienen que ver con lo que conocemos tradicionalmente como CI (Coeficiente Intelectual). ¡Es un alivio saber que dispongo de otras cinco para llegar a ser una persona inteligente en sentido amplio! Je, je.

Para abordar la solución que te voy a proponer me quiero centrar en las dos últimas inteligencias:

Inteligencia interpersonal
Para comprender a los demás, lo que les mueve, les motiva, sus capacidades para liderar, etc. Aquí entran en juego los valores ético-sociales que nos conectan con los demás como la gratitud, la comprensión o el apoyo.

Inteligencia intrapersonal
Para comprenderse a uno/a mismo/a. Lo que buscamos en la vida, nuestros miedos, nuestras necesidades, lo que nos llena. Los valores que nos mueven en este ámbito son de autodesarrollo como la autoestima, el autocontrol, la diversión o el optimismo.

Entonces a continuación voy a proponerte una serie de pautas basadas en estas dos inteligencias para lograr disolver cualquier tipo de conflicto interpersonal, ya sea en el trabajo o fuera de él:

Pautas basadas en la inteligencia interpersonal:

  • Ponte en el lugar del otro, pero de verdad. Siente lo que él/ella siente, ni que sea por unos segundos. Entiende sus miedos sus inseguridades, sus argumentos, sus razones. Toda persona se basa en un porqué verdadero cuando actúa, incluso un asesino en serie. Conectar con esa motivación nos resuelve un 90% del conflicto. También el negociador tiene que encontrar el porqué verdadero en el secuestrador para agotar todas las posibilidades de acuerdo.
  • No juzgues ni prejuzgues: es uno de los mayores divertimentos de nuestro ego, juzgar a los demás, buscar culpables y poner etiquetas a las primeras de cambio. Si estás por ejemplo ante alguien cabreado, que grita, no des por hecho que él/ella es así siempre. Indaga de nuevo en el porqué. Quizás ha tenido un mal día y lo ha pagado contigo. Ayúdale a rebajar su nivel de crispación mostrándote calmado/a y comprensivo/a. Acepta la situación tal como es pero sin dejarte contagiar por el ruido o la toxicidad.
  • Pregunta mucho: haz preguntas sinceras y directas, ¿cómo te sientes? ¿En qué te puedo ayudar? ¿Cómo te sentirías mejor? Habla de tú a tú para conocer sus pretensiones sin involucrar a terceros que no están presentes. Un ejemplo de malas preguntas lo encontramos en una mítica canción de José Luís Perales: “¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti?…” Cuando las preguntas correctas serían: ¿Cómo te sentiste tú para llegarte a enamorar de otro? ¿En qué piensas que fallé yo?

 

Pautas basadas en la inteligencia intrapersonal:

  • Toma responsabilidad plena del problema y no responsabilices al otro. Piensa siempre en lo que está en tus manos para resolverlo. En qué debes cambiar o puedes ceder tú. La intransigencia enquista el conflicto mientras que la concesión mutua lo disuelve.
Si responsabilizas a los demás de tus problemas, nunca desaparecerán ¡Toma las riendas! Clic para tuitear

 

  • Utiliza otro prisma: intenta ver el problema desde otro punto de vista, aléjate de él o pide opinión imparcial a otros que no estén implicados. A veces estamos tan metidos e impregnados del conflicto que no nos damos cuenta que formamos parte de él.
  • Preserva tu autoestima como tu mayor tesoro: toda decisión que tomes para resolver un conflicto debe contribuir a mantener tu sana autoestima. De lo contrario, aléjate de él.

Si es con la pareja, déjala
Si es con el trabajo, márchate
Si es con un colaborador, sustitúyelo
Si es con un amigo/a, bórralo de Facebook y WhatsApp (ya me entiendes).

Disculpa si piensas que soy radical, pero… ¡con la autoestima no se juega!

Para acabar, te invito a ver el siguiente vídeo en el que explico cómo abordar conflictos con tu equipo en el trabajo:

 

 

Espero que estas pautas te puedan ser de utilidad. Si las pones en práctica o ya lo has hecho, cuéntame qué tal te ha ido.

Y ya sabes, a partir de ahora cuando te enfrentes a un conflicto, repítete a ti mismo/a:

¿Problemas a mí? ¡Ja!

 

 

5 Habilidades Sociales para el éxito

Vivimos en un mundo interconectado tanto en lo físico como en lo digital. Ya es imposible aislarse como si fuéramos un ermitaño autosuficiente que vive de lo que la naturaleza le ofrece. Ni tal solo las tribus indígenas del Amazonas pueden existir ajenas al llamado “progreso económico”. ¿¿Progreso?? Ja! Lo de progreso lo pongo en duda, ya que seguramente hemos avanzado mucho en lo material pero en cuanto a relaciones sociales yo a este mundo hoy le doy un suspenso.

Pero soy optimista por naturaleza y confío en que el Gran Ejército Pacificador de Buenas Personas tomará las riendas para darle la vuelta a la tortilla. No queda otra opción que luchar contra las guerras, la codicia, la corrupción, la violencia y las desigualdades sociales con la mayor de las armas de que disponemos: la conciencia. Pero eso sí, bien cultivada. Porque los hay que son plenamente conscientes del daño que hacen. Estos todavía viven en un nivel de conciencia averiado. Y más que culparles y maldecirles, pienso que debemos empezar por preguntarnos en qué medida hemos contribuido todos y cada uno de nosotros a la situación en que estamos.

¿En qué grado eres responsable del mundo en que vives? ¿Qué puedes hacer tú para mejorarlo? Clic para tuitear

Y no se trata de enarbolar la bandera de Juana de Arco. ¡Es mucho más fácil! ¿Cómo?. Puedes empezar por poner en práctica las 5 herramientas de construcción masiva que te propongo a continuación para empezar a transformar a nuestro alrededor el odio en comprensión, la incomunicación en diálogo y el egoísmo en servidumbre.

Practica la oratoria

Superar el miedo escénico para poder hablar en público es uno de los logros que más me han ayudado a transformar mi vida hacia mi ideal. Cuando pasas del miedo paralizante al disfrute permanente al hablar ante un grupo, un nuevo mundo de posibilidades se despliega ante ti. Además el beneficio en mi caso fue doble: logré superar una barrera limitante que me consumía y me hice más fuerte para poder afrontar y superar nuevos retos.

Cualquier excusa para practicar una charla es bienvenida. Porque la práctica es lo que te hace ganar en seguridad y auto-confianza, más que leer 100 libros de comunicación y oratoria.

Aquí van algunos consejos para comunicar de forma asertiva y auténtica:

  • Habla desde el corazón con pasión: no tengas miedo de mostrar tus emociones, es lo que más te conecta con los demás.
  • Crea tu propio estilo: aunque tengas oradores de referencia a los que modelar, imprime también tu sello personal.
  • Practica tus charlas en casa y céntrate en el objetivo previamente definido: ¿qué buscas? ¿entretener, informar, persuadir, sumar seguidores…? El diseño, estructura y puesta en escena deben ser congruentes con lo que pretendes conseguir.
  • Analiza a tus interlocutores o audiencia. ¿Es un grupo homogéneo y especializado o heterogéneo y desconocedor del tema? Adapta el lenguaje a ellos para evitar caras de perplejidad.
  • Utiliza el humor con elegancia: el buen humor engancha, pero ojo con chistes o bromas que a veces nos pueden jugar una mala pasada según como los demás lo perciban por parecer sexistas, racistas, pedantes…
  • Muéstrate cercano/a y accesible: interactúa con los demás e invítalos a participar, ¡es garantía de éxito! Y si además de participar juegan, ¡ya es el no va más! La gamificación lo hace posible.

Valores y Motivación sin límites

Llenar tu vida de cosas que te gustan para vivir permanentemente motivado/a parece de una lógica aplastante, ¿verdad? ¿Entonces por qué no lo hacemos? Si te dejas llevar por las circunstancias, por lo que hacen los demás, por lo que toca… no te darás cuenta y estarás viviendo la vida de otros o para otros, no la tuya propia. La motivación nace de actuar en coherencia con nuestros valores fundamentales. Así de simple. Si sufres, pregúntate a cuál de tus valores estás traicionando. Pero primero tienes que ser consciente de cuáles son tus valores, ¡claro! Te invito a visitar mi escuela online Training Consciente donde aprenderás cómo poner a trabajar tus valores personales y profesionales hacia la vida que deseas.

Conecta personas

Si te conviertes en un conector de personas serás una persona muy valiosa para tu entorno. Pero no lo hagas por los demás, hazlo por ti. Personalmente me resulta muy gratificante cuando puedo contribuir a la expansión de la conciencia de otros poniéndoles en contacto con otras personas afines, un libro con insights poderosos, un curso para el autodesarrollo… ¿Has experimentado alguna vez lo que llamo la emoconexión? Es aquel cosquilleo intenso y breve que te recorre el cuerpo cuando sientes que has conectado con otra persona, que le has facilitado un insight o te agradece algo valioso que le has ayudado a descubrir ¡Cuando lo experimento siento una inmensa gratitud! El hábito de agradecer y estar agradecido por todo me proporciona una gran paz y equilibrio interior. Si no lo has probado te lo recomiendo encarecidamente.

Empatiza con el prójimo

Ponerte en el lugar del otro, entender y aceptar sus miedos, sus reacciones y sus comportamientos por más alejados que estén de nuestros modelos es un claro ejemplo de que estamos comprometidos con establecer vínculos con los demás.

La empatía, rebozada con la escucha activa libre de prejuicios es una combinación emoviral te conduce irremediablemente a la conexión del otro hacia a ti. Para que se produzca la conexión total en ambas direcciones el otro también tendrá que aplicarse la misma fórmula magistral:

(Empatía+Escucha activa+libre de prejuicios) x 2 (en ambos sentidos) = conexión total con el otro Clic para tuitear

Lidera algo

Practica el liderazgo personal en cualquier ámbito de la vida, por insignificante que te pueda parecer: lidera un proyecto, un equipo, una empresa, una asociación, una familia… ¡o tu propia vida! Busca seguidores, compañeros de camino, ilusiónales con tu idea, diseña una estrategia, practica la prueba-error para avanzar… Practicar el liderazgo auténtico alimentará tu autoestima, tu autoconfianza… ¡y los demás te lo agradecerán!. Porque tener un líder como tú merece la pena, ¿cierto?

 

¿Qué te ha parecido mi propuesta? ¡Con esto no hay crisis que se resista!

Si ya practicas estar cinco habilidades sociales de forma habitual, puedes enseñar a otros a utilizarlas. ¡Son armas muy poderosas! Y pasarás a formar parte del Gran Ejército Pacificador de Buenas Personas.

¡Manos a la obra que tenemos trabajo!

 

 

 

 

El valor de las expectativas con ocho apellidos

Cuando afrontamos un nuevo reto lo hacemos con la motivación de pensar en lo que vamos a lograr cuando lo culminemos. Lo contrario sería sentir miedo o temor por la incertidumbre del camino que iniciamos, por lo que el reto se acabaría transformando en un mal trago.

La motivación entonces está intrínsecamente ligada a las expectativas que nuestra mente fabrica. Las expectativas como tales son algo que no existe, algo irreal hoy pero posible mañana. Son proyecciones de una realidad que imaginamos que se cumplirá si se dan una serie de circunstancias. Al final este razonamiento constata algo en lo que creo firmemente: lo que llamamos mundo real no es aquello material que podemos tocar sino verdaderamente es aquello que nuestra mente percibe y proyecta, lo que llamamos el juego interior de la mente.

Lo que ocurre en el mundo material (un 3%) es consecuencia de lo que ocurre en el otro 97% (mundo inmaterial). Si esto que te cuento te parece difícil de digerir, te entiendo perfectamente, pues a mí me llevó un tiempo entenderlo y asimilarlo. Pero cuando te das cuenta que todo se reduce a un problema de percepción y de tomar consciencia, todo cambia.

Volviendo a las expectativas, te diré que existen de dos tipos:

  • Expectativas de culminación: aquellas que nos formamos imaginando todo lo bueno que vamos a conseguir cuando alcancemos el objetivo que nos proponemos (tener más tiempo libre, ganar más dinero, mejorar nuestro bienestar, disfrutar más de la familia, encontrar pareja, el trabajo de tus sueños…). Son las más habituales y conviene que también valoremos el contrapunto, que es el grado de resistencia a la frustración por no alcanzarlas. O lo que es lo mismo, pensar en un plan B o en cómo valorar en positivo el aprendizaje, aunque no haya dado los resultados esperados.
  • Expectativas de transformación: aquellas que se producen durante el proceso hasta lograr el objetivo. Son las que nos cambian, transforman y maduran en el día a día de nuestras vivencias y aprendizajes. No solemos caer en cuenta de ellas porque pensamos más en la menta y no tanto en disfrutar del camino hasta alcanzarla. El premio realmente es ver en quién nos transformamos, más que ver lo que conseguimos al final.

Te pondré un ejemplo. Imagina que inicias un nuevo proyecto profesional con la expectativa de conseguir 10 clientes recurrentes dentro de un año que te permitan vivir profesionalmente de esta nueva actividad que te apasiona (expectativa de culminación). Imagina que transcurrido el año solo has conseguido 4 clientes recurrentes que no te proporcionan el sustento mínimo para vivir de este proyecto. Puede que te sientas frustrado por no haber logrado el objetivo, pero si reflexionas sobre las expectativas de transformación que has logrado, seguro que verás la situación desde otro prisma mucho más optimista. Estas pueden ser algunas de esas expectativas de transformación que se cumplan:

  • Tendrás muchos nuevos contactos y colaboradores que de otra forma nunca hubieras conocido. Piensa que tu red de contactos es uno de tus mayores tesoros.
  • Habrás aprendido y practicado sobre algo que te gusta, que te apasiona. Ese aprendizaje ya es tuyo y lo podrás aplicar en este u otros proyectos que decidas iniciar. Incluso puedes hacer de mentor o formador de otras personas que compartan tus afinidades profesionales.
  • Haciendo el camino encontrarás nuevas rutas a partir de lo que no te ha funcionado. Solo si erramos podemos evolucionar. El éxito inmediato no existe, es fruto de un largo proceso basado en valores como la constancia, la paciencia, la pasión, la mente abierta y el auto-conocimiento.

Cometer errores es necesario y aprender de ellos es imprescindible. Clic para tuitear

Para gestionar bien tus expectativas es crucial que no te dejes influir por el entorno y por el ruido de lo que dicen los demás. No te fíes de la perspectiva de resultados fáciles e inmediatos. Entre otras cosas porque son el origen de las burbujas en la economía que hemos sufrido en las últimas décadas. Eso sí, toma en cuenta la opinión de las personas en las que confías y de tus líderes y mentores de referencia, sobretodo si te hablan desde el aprendizaje de la experiencia vivida.

Para acabar, te pondré un ejemplo cotidiano vivido recientemente. Hace un año fui al cine a ver la película “Ocho apellidos vascos” con la expectativa de pasarme una hora y media riendo a carcajada suelta sin parar. Los comentarios que oía a mi alrededor me generaron tal expectativa. El resultado fue que salí un tanto decepcionado porque no fue así. Estuvo bien pero no la disfruté tanto como pensaba a priori. En cambio, el fin de semana pasado vi la segunda entrega, los “Ocho apellidos catalanes”, y la verdad es que la disfruté mucho más. ¿Por qué? Porque esta vez mis expectativas fueron más realistas y principalmente basadas en mi propio criterio.

Laster arte, fins aviat, hasta pronto !!