Crisis galopante… cómo le damos la vuelta

Son momentos difíciles para el mundo laboral: personas trabajadoras, empresarias, directivas, autónomas, emprendedoras, cooperativistas, etc., todos vamos a sufrir de uno u otro modo. Negocios cerrados o bajo mínimos, ERTES, impagos, turismo inexistente, vacaciones y fiestas confinadas…  Crisis, crisis, crisis…

Esto va a doler, aunque dicen que el sufrimiento depende de nosotros, mientras que el dolor no.

Nos encontramos en un periodo de gran incertidumbre a nivel social y económico que quedará grabado para siempre en los libros de historia. ¿Quizás esto sea la versión moderna de una guerra mundial?

Todo ha cambiado muy deprisa. De hecho, vivimos en un entorno cambiante desde hace mucho tiempo, pero la diferencia está en el ritmo con el que se ha precipitado todo en los últimos meses. O por lo menos la punta del iceberg que vemos, ya que hay voces que dicen que esto ya lo vienen cociendo desde hace tiempo los que mueven los hilos del planeta. Aquí hay opiniones contrapuestas. Yo pienso que algo o mucho de razón hay.

Ya sabemos que estamos permanentemente inmersos en lo que conocemos por entornos VUCA, acrónimo en inglés de:

Crisis de la Volatilidad (Volatility)

Todo sube y baja a gran velocidad. Lo que funciona hoy, quizás mañana no, y al revés. Un negocio de éxito ayer puede estar abocado a la ruina hoy, aunque lo que no era negocio ayer, quizás hoy pueda serlo.

Crisis de la Incertidumbre (Uncertaity)

No podemos ver ni predecir más allá del cortísimo plazo. Quizás no sepa qué va a ser mañana de mi empleo o de mi negocio, pero sí puedo empezar hoy a prepararme para generar nuevas opciones en el futuro

Crisis de la Complejidad (Complexity)

Estamos en un mundo hiper-mega-conectado, con múltiples variables que afectan a cualquier decisión. Entonces quizás pienso que nada está en mis manos, aunque también puedo ver la oportunidad, por ejemplo en la hiper-conexión online para encontrar nuevos empleos, clientes, proveedores

Crisis de la Ambigüedad (Ambiguity)

No tenemos muy claro lo que está bien o lo que está mal, o quién es más o menos responsable. Nada es blanco ni es negro siempre, hay múltiples matices. ¡Y eso a veces nos ayuda a encontrar un hueco!

 

Ya ves que la misma realidad la podemos ver de múltiples formas. ¡Tú decides cuál eliges!

Entonces, ¿qué podemos hacer para digerir todo esto que nos viene? No hay fórmulas mágicas, pero sí consejos útiles.

 

Te invito a que asistas a mi próximo Webinar online donde compartiré con los asistentes las tres acciones más importantes que no podemos pasar por alto y cómo las estoy aplicando yo.

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Viernes 15 de mayo de 2020, 19h
en este link:
https://us02web.zoom.us/j/5940390219

Una charla fresca e inspiradora que te ayudará a maximizar tu bienestar personal y profesional en tiempos de crisis. ¡Sin medias tintas!

¡Anótalo en tu calendario!

De paso te explicaré los modelos alternativos al VUCA que ya ha quedado sobrepasado con creces: ¿cuál será mejor? ¿el VULCA o el VUSCA? Pronto lo sabremos…

¡Espero verte por allí!

 

Coronavirus, teoría pesimista u optimista

Coronavirus ¿Eres más de la teoría pesimista o de la teoría optimista?

Me cuesta imaginar alguna familia a la que no le estén afectado económica o psicológicamente los tiempos convulsos que vivimos por este nuevo Coronavirus. Seguramente cada persona es una historia que contar muy distinta a la que vivía hace apenas dos meses. Yo me incluyo.

De todo lo que estoy viendo y escuchando estos días, saco dos teorías, la pesimista y la optimista:

Teoría Pesimista:

Ya nada será como antes, la forma en la que nos socializamos y nos relacionamos va a ser muy distinta a partir de ahora. Va a estar muy condicionada o limitada: geolocalización personal, distancias de seguridad, y otras medidas de ultra-control de masas como pulseras de control de temperatura para restringir movimientos, grabación de conversaciones, reducción de aforos y concentraciones, restricciones de uso del dinero en metálico… ¡Esto viene para quedarse!

Teoría Optimista:

Estemos tranquilos, que todo irá bien y esto pasará, como cualquier guerra que crea destrucción y tras ello viene la reconstrucción y el restablecimiento del bienestar social y económico. Tenemos una gran capacidad de sufrimiento y también de resiliencia, o sea, de sobreponernos y superar las situaciones más adversas una y otra vez.

¿Con cuál te quedas?

Yo me considero una persona más bien optimista y esperanzada sobretodo en lo que respecta a las relaciones humanas de proximidad. ¡En casa estos días de confinamiento hemos descubierto que tenemos vecinos y que son geniales! Compartimos charlas desde la terraza, organizamos bingos comunitarios, aplaudimos juntos, bailamos… Es de lo más positivo que he experimentado desde que el Coronavirus aterrizó en nuestro planeta.

¡Cómo lo veo yo!

No soy tan optimista en lo que respecta a cómo se está gestionando este mundo y los modelos económicos que se imponen. Me temo que la teoría pesimista va a calar a nivel global, aunque de una forma más sutil.

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Algunas razones:

  • El poder sigue estando en manos de personas en las que predomina su lado oscuro: ansia de poder, estatus, dinero… O sea, que van con el ego por delante como explico en la teoría de la Inteligencia Bipolar.
  • La diferencia entre los más ricos y los más pobres sigue ensanchándose. Con esta crisis, algunos ricos dejarán de comer caviar durante un tiempo, pero muchos pobres (o no tan pobres) quizás no tengan para comer a final de mes.
  • Las personas que nos deberían estar gobernando, están por otras causas lejos del poder: colaborando con ONGs en acciones humanitarias, investigando, curando o enseñando a la población de forma vocacional…
  • Gobernar desde el miedo es mucho más sencillo y práctico para mentes del lado oscuro que buscan tener a la población bajo control y generar mayor riqueza para unos pocos.
  • Nos vamos alejando cada vez más de modelos económicos alternativos como el de la Economía del Bien Común promovido por Christian Felber. ¡Aunque no pierdo la esperanza!

¡Coronavirus una oportunidad real,…!

Ahora más que nunca, en tiempos de Coronavirus, pienso que en importante que todos aportemos nuestro granito de arena y saquemos el lado más solidario para ayudar en estos momentos complicados dentro de nuestra círculo de influencia. Como por ejemplo la campaña de entrega de guantes impulsada desde Rotary Club Santa Susanna Costa Barcelona, o las múltiples acciones solidarias que podemos hacer a nivel local como voluntarios de Cruz Roja, Caritas, Banco de Alimentos…

…Y una manera de reforzarnos

¡Son las relaciones humanas de proximidad en las que tanto creo! Para ayudar a los demás, por su puesto, pero muy importante también: para levantar la mano y pedir ayuda cuando lo necesitemos. Porque tanto cuando ayudas como cuando eres ayudado/a, creas un vínculo que perdurará en el tiempo y nos hará bien a todos.

No me olvido de las empresas, pequeños y medianos empresarios/as, autónomos como yo, equipos, trabajadores y trabajadores, y de cómo afrontar emocional y psicológicamente la situación tan excepcional que estamos viviendo. ¡Lo hablamos en próximos posts!

 

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Los 10 mandamientos del directivo de éxito

Primero vamos a reflexionar: ¿qué es un directivo de éxito? Si lo primero que nos viene a la cabeza es una persona que gana mucho dinero, que es conocido por mucha gente y que dirige un gran negocio, conviene que hagamos un reset mental.

Puede que ese directivo sea exitoso, pero te invito a considerar otros parámetros para valorar su verdadero éxito en el arte de dirigir personas, equipos y negocios.

A ver qué te parece esta definición:

“Un directivo de éxito es aquella persona que se ocupa de ayudar a crecer a sus equipos y sus negocios, haciendo la vida de quienes les rodean más fácil y que se va a dormir con la conciencia tranquila por haber hecho las cosas de forma honesta y responsable.”

Entonces, ¿un directivo es alguien que solo piensa en los demás?

¡Nooo!

Si ayuda a sus equipos y negocios a crecer, él también crece.
Si hace la vida de los demás más fácil, la suya también lo será.
Si duerme con la conciencia tranquila, será más feliz.

Es así de simple. Es una forma de verlo desde la perspectiva de la conciencia en vez de hacerlo desde el aspecto más material del éxito.

El éxito basado en lo material es más fácil de conseguir y más difícil que nos satisfaga por mucho tiempo, porque siempre buscamos tener más. En cambio, si lo basamos en nuestra conciencia, en nuestra felicidad más esencial, del espíritu diría yo, el enfoque es distinto: aunque nos puede suponer más tiempo de adaptación mental hacia esa forma de ver la vida, cuando lo conseguimos, sus efectos positivos perduran en el tiempo.  ¡Te lo digo por experiencia!

El #éxito basado en lo material puede ser fácil de conseguir pero más difícil de sostener. Clic para tuitear

Pues vamos con los 10 mandamientos que te propongo basados en el enfoque de la conciencia como prueba del éxito directivo:

  1. Trabajarás en organizaciones cuyos valores y cultura de empresa (explícita e implícita) estén alineados con los tuyos.
  2. Seleccionarás a tus colaboradores en base sus valores alineados con los de tu organización o área de responsabilidad.
  3. No buscarás culpables de los errores, sino responsables que aprendan de ellos para que no se vuelvan a producir, asumiendo tú siempre la responsabilidad última.
  4. Practicarás el reconocimiento del trabajo bien hecho.
  5. Compartirás ilusión, motivación y energía positiva entre todos los que te rodean.
  6. Aceptarás distintas formas de ver las cosas, fomentando el debate y la reflexión aun cuando difieran de tu enfoque personal.
  7. Delegarás todo aquello que permita a tus colaboradores prosperar profesionalmente.
  8. Te preocuparás por los miembros de tu equipo no solo en lo profesional sino también en su bienestar personal.
  9. Practicarás el voluntariado corporativo con tus colaboradores para dar sentido y trascendencia social a vuestro trabajo.
  10. Fomentarás valores nobles como el respeto, la humildad, la generosidad y la honestidad.

Este es el decálogo que te propongo. Seguro que a ti se te ocurren otros mandamientos igualmente necesarios. ¡Anímate a compartirlos!

Otro asunto es con qué acciones concretas podemos ponerlos en práctica. Si quieres saber cómo hacerlo, no dudes en escribirme a info@david-quesada.com y te cuento.

 

¿Prevenir o venir a curar?

En el mundo de los negocios, cuando ves que las cosas no van del todo bien pero no le dedicas el tiempo necesario a abordar el problema y conocer las causas, se acabará convirtiendo en un problema mayor, quizás insalvable.

Si el problema es pequeño, es como una gotera que sabes que está ahí, pero no haces nada para atacar la raíz de la causa que la provoca, hasta que la humedad se ha adueñado de toda la pared.

Prevenir: “Tomar precauciones o medidas por adelantado para evitar un daño, un riesgo o un peligro”.

En lenguaje coloquial:

Prevenir en la #empresa es hacer algo cuando las ves venir de lejos y aún estás a tiempo Clic para tuitear

En mi carrera profesional como directivo financiero, de recursos humanos y consultor, he visto cosas como estas:

  • Comisiones bancarias mal aplicadas durante meses y años.
  • Desfalcos en la caja y las cuentas bancarias de miles de euros por falta de un control de gestión adecuado y exceso de confianza en personas con cargos relevantes.
  • Líneas de negocio que se mantienen en el tiempo pese a ser muy deficitarias.
  • Sanciones por liquidaciones de impuestos no presentadas a tiempo.
  • Tareas que se dejan de hacer o que se hacen de forma ineficiente por malas relaciones entre personas que deberían trabajar en el equipo.
  • Bajas de larga duración por depresión o ansiedad que cuestan mucho dinero.
  • Accidentes de trabajo graves e inspecciones con sanciones económicas elevadas.

Todos estos errores y problemas son prevenibles con un control de gestión y de personas adecuado, o pueden ser fatales hasta hundir un negocio si no se cogen a tiempo. Es un trabajo que no suelen hacer ni los auditores de cuentas ni los asesores fiscales, ya que se quedan en la parte burocrática o que legalmente obliga a la empresa sin entrar en el fondo de la cuestión. Simplemente no han sido contratados para una tarea de mayor calado, aunque tendemos a pensar que nos sacarán las castañas del fuego cuando vengan mal dadas.

Porque no nos engañemos: para conocer bien un negocio y controlar los riesgos hay que vivirlo desde dentro y dedicarle tiempo. Es entonces cuando detectamos los verdaderos problemas y podemos pensar en soluciones definitivas.

En el mercado existen distintas certificaciones que asesoran y acreditan a aquellas empresas que desean verdaderamente dar un salto cualitativo en su forma de hacer negocios. Yo te recomiendo la de Empresa Saludable de Acció Preventiva.

Las ventajas de la prevención son múltiples:

  • Fomenta la productividad al evitar la cultura de “apaga-fuegos” tan ineficiente.
  • Mejora la organización y la planificación a corto y largo plazo.
  • Proyecta una imagen de solidez ante los grupos de interés externos de los que siempre necesitamos algo: clientes, bancos, proveedores, administración…
  • Genera tranquilidad, seguridad y compromiso en los empleados, nuestro mayor activo.
  • Permite abordar periodos de crisis con mayor confianza.
  • Ayuda a construir imagen de marca atractiva para atraer personas con talento alineadas con nuestra filosofía de negocio.

Entonces, ¿qué prefieres? ¿prevenir?, ¿curar?… ¿o prefieres acabar liquidando cuando ya sea tarde? Espero que esto último no ocurra nunca, aunque mejor no tentar a la suerte, que suele ser muy caprichosa…

Aquí van algunas acciones que debemos poner en práctica para incorporar la cultura preventiva que nos llevará al éxito en la gestión:

  • Realizar reuniones de mejora periódicas (de equipo e interdepartamentales) con miembros rotativos de distintos niveles jerárquicos que aporten distintos puntos de vista de una misma situación.
  • Crear un comité de análisis de errores e ineficiencias que aborden cada problema desde la causa hasta las posibles soluciones para que no se vuelvan a producir. Objetivo: ver el error como una oportunidad de avanzar y no como un hecho a penalizar o recriminar. Somos humanos y cometeremos errores. La clave está en cómo los gestionamos para erradicarlos.
  • Definir, comunicar e implementar procedimientos e instrucciones por escrito sobre los aspectos claves del negocio como pueden ser: el proceso de cobros, autorización de gastos y pagos, facturación, recepción de género, gestión de reclamaciones, plan de formación, seguridad y salud, etc.

¿Qué te parece? ¿Se te ocurren más?
¡Pasemos a la acción!