¿Tu departamento es una secta o un oasis?

Si trabajas inmerso/a en la vorágine del trabajo diario sin tiempo apenas de levantar la cabeza, mirar alrededor y reflexionar por qué cuesta tanto que la gente haga lo que les pides, dentro de tu equipo o fuera de él, esto te interesa.

Vamos con la lengua fuera, al límite de los plazos, con los recursos escasos… ¡menuda batalla! Hay dos factores determinantes que te permitirán minimizar todos estos inputs generadores de estrés y tensión si les prestas atención y los gestionas adecuadamente: el compromiso y la actitud.

Compromiso

Se mide a partir del nivel de implicación en el proyecto de cada miembro del equipo y del propio equipo como unidad, hasta dónde está dispuesto cada uno a dar voluntariamente más allá de lo estrictamente necesario. El sentido de pertenencia o la vigencia del contrato emocional que nos une a la empresa son indicadores que refuerzan positivamente nuestro compromiso.

El hándicap es que el compromiso no se manifiesta de forma visible en el día a día. Hay que rascar en el interior de las personas para medirlo adecuadamente. Tiene que ver con la voluntad de hacer las cosas.

Actitud

La Actitud en cambio es la manifestación visible del compromiso y se acaba convirtiendo en el comportamiento que “me delata” en mi día a día. Mi actitud puede ser proactiva (estoy comprometido y por tanto estoy siempre disponible para ayudar, aportar y sumar) o reactiva (no estoy comprometido y por tanto me dejo arrastrar y hago lo imprescindible para subsistir sin importarme nada más).

Las diferencias se perciben con claridad dependiendo del tipo de “sociedad” en el que se ha convertido tu departamento.

Me explico:

Podemos encontrar dos tipos de departamentos con una forma de actuar y sentir bien diferenciada:

El departamento Secta

Es aquél en el que reinan los dictados del jefe y donde las cosas se hacen como él decide, sin margen de maniobra ni cabida para las propuestas de mejora. Los errores son penalizados, no hay reconocimiento del mérito y prima la obtención de resultados por encima de todo.

Los miembros del equipo tienen un bajo compromiso que prácticamente se mantiene por el factor dinero, la nómina a final de mes, y una actitud reactiva, de resignación.

El departamento Oasis

Surge cuando la cultura de la empresa que emana desde la dirección se basa en el “ordeno y mando” y el control, pero hay un directivo “Don Quijote” que cree en otra forma de hacer las cosas, lo que conocemos como un agente de cambio: trabaja en una gestión directiva orientada a potenciar el compromiso y la motivación del equipo para lograr con la ayuda de todos los objetivos y resultados deseados. Consigue crear un pequeño oasis en el gran desierto donde todos participan con una actitud proactiva donde las ideas fluyen.

Agente de cambio

Con el tiempo, pueden pasar dos cosas:

  1. Que el directivo se canse de hacer la guerra solo y acabe tomando rumbo hacia otros proyectos más ilusionantes y menos frustrantes, y al final la manera de hacer las cosas acabe confluyendo hacia la cultura impuesta desde arriba. Suele ocurrir cuando se confunde a este verdadero agente del cambio positivo con un elemento subversivo que solo puede traer complicaciones.
  2. Que el departamento se convierta en un ejemplo de buenas prácticas y los demás quieran tomarlo como modelo para su negociado. Es aquello de “¡Ahí parece que sacan el trabajo adelante y lo pasan bien! Vamos a ver cómo lo hacen…”. Todo pasa por que la gerencia de la empresa se percate del cambio, lo asimile y decida replicar y expandir su filosofía al resto de la organización. ¡Es maravilloso cuando esto ocurre!

Muchos responsables de la alta dirección no se atreven a dar este paso por el miedo a fracasar y ser tachados de “soft management” (dirección blanda). No saben que si creen en ello firmemente y se rodean de las personas adecuadas dentro y fuera de la organización que promueven la misma filosofía, el resultado solo puede ser uno: el éxito. Y es mucho más fácil de conseguir cuanto menor es la dimensión de la compañía y más centralizado está el poder real de decisión. El reto no estará exento de obstáculos que podrán a prueba nuestro compromiso, como todo en la vida.

Mi colega André Baken habla de los “givers” y los “takers” para diferenciar a los dos grupos de directivos que favorecen o entorpecen el proceso en un artículo que te recomiendo (en inglés): The principle of the Leadership Tipping Point

Es una gran oportunidad, sobretodo para el gran número de pymes que tenemos en nuestra economía. Hacen falta verdaderos agentes de cambio que crean en otra forma de hacer las cosas para dejar atrás los departamentos secta y convertirlos primero en oasis que después todos juntos configurarán la organización próspera que consigue resultados gracias a su gente y no a costa de ellos. ¡Un negocio en el que todos ganan!

¿Prefieres ser agente de cambio o resignarte? Tú elijes... #liderazgo Clic para tuitear

Vale la pena dejarse la piel. Es el único camino para dejar el día de mañana a nuestros hijos organizaciones rentables, más humanas y sostenibles. Si no, ¿para qué estamos aquí? ¿Para sufrir hasta la jubilación? ¡No por favor!

Ya hay movimientos y agrupaciones empresariales que trabajan en ello. ¡No estamos solos! Un ejemplo es el movimiento internacional Capitalismo Consciente.

¿Y tú? ¿Estás dispuesto/a a empuñar esta bandera? ¿O quizás ya lo estás haciendo? Nunca es tarde si tienes la voluntad y preparas tu mente para ello…

Cómo influyen los valores en la productividad del equipo

Cuando decimos que un equipo es productivo nos referimos al resultado del trabajo, a si se han alcanzado los resultados y objetivos con la dedicación en tiempo y recursos planificada. O sea, que lo hemos logrado hacer de forma eficaz (objetivo logrado…) y eficiente (…sin despilfarrar recursos).

Cuando esto no ocurre, entonces nos ponemos a pensar qué ha fallado: ¿quizás la comunicación? ¿la planificación, el compromiso, la colaboración, el liderazgo, la motivación…?

Si cada vez que ocurre un problema nos volvemos a hacer las mismas preguntas, es que algo falla: nos falta lo que llamo un PSSP, que es un Procedimiento Sistemático de Resolución de Problemas . O lo que es lo mismo, una herramienta que nos permita poner foco cada vez que ocurre algo fuera de lo esperado, ahorrando tiempo y energía de todos.

El PSSP del que te quiero hablar hoy son los Valores de Equipo. Una herramienta muy potente que genera compromiso, cohesión, motivación y productividad… ¡casi nada!

Todo equipo siempre se mueve y actúa en base a unos valores latentes, seamos o no conscientes de ellos. Ya que esto es así, ¿por qué no sacarlos a la luz en beneficio de todos?

El equipo se nutre de sus valores por dos vías:

  • Los valores y las creencias de cada uno de los miembros del equipo individualmente. Los que traen de casa, vamos.
  • Los valores del equipo como una sola unidad. O sea, los que identifican al equipo por encima de los valores personales de cada uno, aunque influenciado por ellos.

Cuando tomamos conciencia de los valores que guían al equipo todo empieza a cambiar. Y más cuando éstos han sido elegidos de forma democrática y consensuada por todos. Yo lo hago a través de la metodología de Coaching por Valores, creada por Simon Dolan una persona de aquellas que hacen falta más en este mundo. Aquí tienes el link de la entrevista que le hice para el blog.

Una vez tienes los valores de equipo identificados, puedes hacer un seguimiento del grado de cumplimiento con cada uno de ellos en las reuniones de equipo, así como de las acciones necesarias a llevar a cabo para ser coherente con ellos. Esto redunda de forma directa en la productividad y la eficacia del equipo, dado que los valores y las acciones consensuadas se refieren a lo que todos consideran como lo más importante, la gasolina que mueve el motor hasta llevar el avión al destino (objetivo) deseado.

Los valores de equipo bien trabajados inciden directamente en la #productividad Clic para tuitear

Como ejemplo reciente, te diré que he trabajado en el último mes con el equipo de producción de una empresa que tras consensuar sus valores y trabajar acciones concretas a llevar a cabo con un seguimiento semanal, el indicador de motivación del equipo ha aumentado en un 24% y la productividad en un 15%.

Inteligencia Bipolar para el éxito

Hoy quiero hablarte de un concepto que me ha cambiado la vida: la Inteligencia Bipolar. Es básicamente una forma de ver la vida y de avanzar con paso firme en el desarrollo personal, para disfrutar dentro y fuera del trabajo sin sufrir y con el mínimo estrés.

Ahora forma parte de uno de los tres pilares de la fórmula Co3 para dirigir equipos con éxito que utilizo a nivel profesional: CONOCERSE. Este pilar es el inicio de todo y muchos de los problemas que sufrimos hoy se deben a que pasamos de largo por esta área de trabajo tan necesaria.

Conocerse

Es tan grande el trabajo interior que he hecho en este sentido, que ya no concibo el éxito en el liderazgo de equipos sin trabajar a fondo el autoconocimiento. Si no lo hacemos, lo que viene después cojea. En el fondo se trata de trabajar nuestro ego para tenerlo bajo control. Es un entrenamiento que requiere práctica. Te lo explico en mi último post habilidades directivas: por qué no funcionan siempre y con un ejemplo de mi experiencia como directivo en este fragmento de mi última conferencia de impacto emocional: ¡Todos somos Bipolares!

CONOCERSE es el primer pilar. ¿Cuáles son los otros dos pilares de la fórmula Co3? Ahí van:

Comunicar

La comunicación interpersonal es imprescindible para cualquier persona que necesite llevar a un equipo hacia un objetivo. De nuestra capacidad asertiva dependerá que los demás nos sigan o nos quedemos solos.

¿Y cómo trabajo este pilar? Pues sobretodo gracias a mi aprendizaje y experiencia en oratoria con mi mentor Josep Cussó que me permitió pasar del miedo a hablar en público a disfrutar de mis charlas y a practicar y enseñar a otros el maravilloso arte de la comunicación asertiva, ya sea en petit comité o con grandes grupos.

Si te interesa este tema, contacta conmigo y te explicaré lo que estamos preparando con Josep: un espacio para aquellas personas que deseen entrenar la oratoria con el objetivo de convertirse en verdaderos expertos en hablar en público y comunicar asertivamente.

Cohesionar

Se trata de mantener engrasada y bien acoplada toda la maquinaria del equipo para trabajar con eficacia hacia cualquier meta que se proponga.

Cohesionar se consigue abordando aspectos como la motivación, el compromiso y el sentido de pertenencia de todos los miembros. También es clave analizar la emocionalidad del equipo, ya que como sistema es capaz de sentir como una sola unidad que amplifica las emociones de todos los que lo integran. Así lo he podido comprobar y poner en práctica durante los más de 20 años que he trabajado como directivo.

Emociones… ¡qué miedo nos da a veces tratarlas en el trabajo! ¿verdad?

Para cohesionar un equipo debo abordar cuanto antes la emocionalidad colectiva Clic para tuitear

Pues volvemos al primer pilar: conocer y entender cómo me siento dentro del equipo y como sienten los demás nos ayudará a mantener el equipo fuerte, unido y con gran capacidad de afrontar cualquier reto o problema que se presente. Y si nos da respeto hacerlo, quizás sea porque no disponemos de las herramientas o el entrenamiento adecuado. Entonces… ¡manos a la obra!

 

GRATIS PARA DIRECTIVOS Y MANDOS INTERMEDIOS

 

El mayor cáncer de la empresa

Dicen que el dolor es inevitable pero que el sufrimiento es voluntario. Estoy de acuerdo, el sufrimiento es voluntario porque está en nuestra mente, mientras que el dolor lo asociamos con algo físico, con nuestro cuerpo.

Podemos sentir dolor y aceptarlo para dejar de sufrir por ello. El dolor es algo real que está pasando, mientras que el sufrimiento es un tema mental sobre el que tenemos responsabilidad y poder de decisión.

Puede que discrepes con lo anterior, aunque si lo llevamos al terreno de la empresa y del trabajo, dejamos de lado el dolor y nos centramos cien por cien en el sufrimiento por lo que nos ocurre. En el trabajo, todo parece más sutil y condicionado por nuestros miedos más escondidos en relación con historias como nuestra prosperidad económica o el reconocimiento de nuestro éxito profesional. Estos miedos en ocasiones nos pueden llevar a tomar de forma inconsciente decisiones egoístas o pensando más en el beneficio personal a corto plazo.

Cuando esto ocurre, la armonía y el equilibrio empiezan a agrietarse. Nuestro ego ha entrado en acción y eso tiene consecuencias. Porque solo podemos actuar desde dos perspectivas, tanto fuera como dentro del trabajo: desde el miedo o desde el amor, y el ego siempre se manifiesta desde la primera: desde el miedo, el temor. Esto es así siempre.

 Los problemas del ego by David Quesada

 

Si tengo personas a mi cargo, entonces todo se hace más complejo cuando actúo desde el ego. ¿Por qué? Porque las relaciones personales y sistémicas están en peligro y tengo la responsabilidad de abordarlo. Es un problema grave. Mucho más que la avería de una máquina o una caída en las ventas. Una máquina estropeada es un problema claramente identificado junto con su solución, mientras que una relación personal deteriorada con un compañero, responsable o colaborador es como un pequeño tumor que va haciendo mella en tu salud día a día, en silencio pero de forma letal. Y esto afecta mucho más a la productividad y a la eficiencia que cualquier problema técnico.

Aquí van algunos ejemplos de pensamientos o actuaciones que puedo llegar a poner en práctica desde el ego y sus miedos, sea como responsable, colega o colaborador:

“Voy a dar orden de que despidan a una persona de mi equipo sin aviso previo para que no me genere conflictos”

“He decidido no aceptar una decisión que me afecta por considerarla injusta”

“Como este compañero de departamento no me trata con respeto, he decidido no relacionarme con él”

“Soy el máximo responsable de este éxito del departamento y así lo voy a hacer ver a mis superiores”.

“Esta persona es muy incompetente y siempre genera problemas, por eso como responsable pienso que no merece el incentivo de equipo por alcanzar los objetivos”.

Los ejemplos anteriores se manifiestan desde el ego inflado, orgulloso y altivo en algunos casos, diría yo. Pero el ego también se esmera a veces por hacernos más pequeños. Es nuestro ego auto-destructivo que nos hace pensar cosas como:

“No voy a ser capaz de estar a la altura de lo que se me pide”

“Solo veo problemas a mi alrededor y no sé por dónde empezar a solucionarlos, lo cual me genera estrés y ansiedad”

“La situación ha llegado a tal punto que pienso que ni yo ni nadie puede ya reconducirla”

“Veo que estoy perdiendo autoridad y credibilidad en mi equipo y no sé por qué”

Todas estas situaciones tienen un gran poder de destrucción de relaciones personales y pueden acabar abocando a cualquier negocio a la ruina o a la “mala vida”. O sea, negocios que subsisten bajo la atmósfera de malos pensamientos y acciones porque la gente se acaba resignando a esta toxicidad permanente. ¿Vale la pena vivir así tantos años con la cantidad de horas que pasamos en el trabajo?

Los problemas del ego en las relaciones personales son el mayor cáncer de la empresa Clic para tuitear

Este es el pan de cada día en muchas organizaciones, ¿y sabes por qué? Pues porque no se deciden o no se atreven a atacar la raíz del problema: nuestros pensamientos negativos no evaluados con respecto a los demás y a nosotros mismos. Todos estos problemas que te planteo tienen una solución mucho más simple de lo que parece. Te lo digo por experiencia, como directivo y como transformer de directivos y equipos, que es a lo que me dedico actualmente: a transformar la forma de percibir la realidad y los problemas que nos afectan o que nosotros mismos nos creamos. Y esto no solo nos sirve para el trabajo, sino también para cualquier situación que vivamos fuera de él. ¡Es magnífico!

Existen métodos y técnicas muy efectivas para neutralizar cualquier problema y evitar que expanda su poder destructor, ya provenga desde la acción del ego inflado o del ego auto-destructivo. La forma de abordar y neutralizar cada tipo de ego es distinta, pero igualmente efectiva. He utilizado estas técnicas también conmigo mismo y el resultado es sensacional. Si no fuera así, ni las explicaría ni las utilizaría en el ámbito profesional.

De ello y más cosas te hablaremos en nuestra próxima conferencia con Marta Badia: Super-Power Líder – Que la fuerza del equipo te acompañe. Una conferencia interactiva y diferente que me hace especial ilusión compartir contigo. Si te interesa este tema, el cómo disolver el ego y solucionar todos los problemas que te hacen sufrir dentro y fuera del trabajo como directivo/a, te la recomiendo.

¡Espero que nos veamos pronto!

El efecto Flautista de Hamelín

Quiero hablarte de tres conceptos que a menudo descuidamos y que si somos capaces de combinarlos adecuadamente nos llevarán al éxito profesional en todo lo que nos propongamos.

Si nos preguntamos una y otra vez por qué no logramos lo que nos proponemos, por qué es tan complicado que los demás me entiendan y me hagan caso, entonces está fallando algo de base: nos centramos siempre en las consecuencias, los efectos y descuidamos lo más importante, las causas.

Trabajar el origen del problema es lo que nos ayudará a encontrar la solución. Parece simple ¿verdad? ¡Entonces por qué nos cuesta tanto aplicarlo!

Nuestra habilidad de liderazgo sobre los demás mejora exponencialmente cuando reflexionamos sobre nuestro nivel de autocrítica, empatía y asertividad en cada situación.

Autocrítica

¿Te has preguntado en qué estás fallando tú o qué podrías hacer mejor? Cuestionarse lo que hago y cómo lo hago no es un tema de inseguridad como puede parecer a primera vista, sino acto de humildad que me permite seguir evolucionando. Las personas con las que trabajo codo a codo son las que me pueden dar la información más valiosa para poder hacer mejor mi trabajo.

Eso sí, antes tengo que promover un buen clima de confianza para que puedan expresarse sin temor a represalias o malos entendidos. Su feddback sincero es un regalo muy valioso para mí. En cambio, una respuesta políticamente correcta sin mojarse, no me sirve de mucho.

 Liderazgo by David Quesada

 

Empatía

¿Te has puesto en el lugar de los demás para entender por qué actúan de este modo? Siempre hay un motivo oculto total o parcialmente detrás de cada comportamiento. ¡Cuántos problemas se generan por no indagar ni tratar de entender la motivación de las personas con las que interactuamos!

Emitimos en segundos nuestros propios juicios y sentencias. Vamos a nuestra bola y cuando los demás actúan de forma alejada de nuestra manera de ver las cosas, la primera reacción es de rechazo. Si le ponemos cada día un poco más de empatía a la vida, en cuatro días el mundo empieza a rotar de otra forma. ¡100% garantizado!

Asertividad

¿Eres capaz de comunicar lo que necesitas de forma clara y respetuosa? La asertividad es una herramienta muy poderosa para conseguir lo que desees y que los demás te lleven a ello por su propia voluntad. Por supuesto siempre que la uses con fines honestos.

La asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad y la agresividad.

Hay quien nace con el don de la palabra y sabe hacer un buen uso de ellos. Si no es tu caso, no te preocupes, es cuestión de elegir un método y practicar, practicar, practicar…

Yo fui capar de elevar mi nivel de asertividad a un estado que antes nunca había imaginado gracias a mi paso por el club de oratoria “Maestros de la palabra” de Josep Cussó. Además, conseguí vencer el miedo a hablar en público y convertirme en un conferenciante que disfruta a tope preparando y compartiendo sus charlas. Ya estoy preparando la próxima para dentro de unos meses, ¡te aviso que va a ser la bomba! Te mantendré informado/a…

Si la asertividad la combinas con una buena dosis de escucha activa… ¡no habrá interlocutor que se te resista! Serás como el Flautista de Hamelin que guía a sus seguidores allá donde quiera. Ojo, ¡que eso es una gran responsabilidad!

#asertividad + escucha activa = Flautista de Hamelin… ¡todos te siguen! #liderazgo Clic para tuitear

En resumen, la autocrítica te inyectará humildad, la empatía comprensión y la asertividad atracción. ¡Es un cóctel ganador!

Aprende a aplicar estos tres conceptos para impulsar tu capacidad de liderazgo y motivación en tu equipo. El coaching empresarial es la disciplina idea para llevarlo a cabo que forma segura y eficaz: grandes resultados en el menor tiempo posible.

Atracción vs Desapego, ¿dos leyes incompatibles? (Parte II)

En el artículo anterior te hablaba de la ley de la Atracción como fuente para conectarnos con lo que más deseamos a través de nuestros pensamientos. Es tan fácil como escorarte hacia el optimismo en vez de hacia el pesimismo, aunque con los tiempos que corren parece todo un reto, ¿verdad? Guerras, crisis, corrupción, extremismo […]

El lado oscuro de la (des) motivación de equipos

Cada día me encuentro más empresarios y directivos que piden la receta mágica para la motivación de sus equipos. Mi esfuerzo está en explicar en lo que verdaderamente puedo ayudarles.

La petición suele ser: “Necesito que motives al equipo”. Entonces hago ver a quien me lo propone que el planteamiento adecuado de la necesidad para poderle ayudar de forma efectiva es: “Necesito que les des herramientas para que el equipo trabaje motivado”.

El enfoque cambia, ¿verdad? Ahí sí que puedo ayudar.

Entonces, la primera pregunta es: ¿qué es lo que ha llevado al equipo a esta situación de desmotivación? ¿Desde cuándo se viene produciendo? Porque el factor tiempo es determinante. Si llevo un año lamentando no hacer deporte y soy propenso a engordar, ¿cómo acaba mi cuerpo? Acumulando kilos y kilos, tras días y días de sedentarismo. ¡A ver quién revierte esto ahora!

Pues igual ocurre con la motivación. Si dejamos que la desmotivación se enquiste, esto acaba formando parte de la cultura y la forma de sentir de la empresa como sistema.

Pero que no cunda el pánico, ¡siempre estamos a tiempo de cambiar la situación! Lo que pasa es que cuanto más pesa la mochila, más tardaremos en vaciarla. Está claro.

 

Motivación para impulsar a la acción by David Quesada

Te explico tres sencillos pasos para empezar a pasar a tu equipo del lado oscuro de la (des) motivación al lado de la fuerza, de la luz:

  • Hacer recuento

Cuenta el número de personas del equipo que percibes que están motivadas y desmotivadas. Puedes saberlo con un cuestionario de índice motivacional o reuniéndote con cada una de ellas para tener información clara e inequívoca.

Si tienes cinco personas desmotivadas y dos motivadas, el problema ya es serio. Si la proporción es a la inversa, el problema ya no es tan grande. Sencillo y obvio, pero esta información hay que tenerla de primera mano. No vale con comentarios de terceros no contrastados.

  • Averiguar por qué están desmotivados

Como dice la teoría de los dos yoes de Timothy Gallwey, todos tenemos un yo que lo cuestiona, lo juzga y lo ve todo desde la perspectiva del ego crítico. Es el lado oscuro y cuando éste predomina… ¡mucho cuidado! porque se propaga como un vídeo viral en YouTube.

Los síntomas son las afirmaciones del tipo:

“No vale la pena esforzarse, siempre acabamos igual”
“Mi trabajo es aburrido, siempre lo mismo”
“Nadie da aquí ni los buenos días, ¿para qué lo voy a hacer yo?”

  • Buscar la solución a cada uno de los factores desmotivantes

Buscar el antídoto no están complicado, solo es cuestión de proponérselo y empezar con una acción. Después otra, y otra, y otra… con mucha paciencia y sin desfallecer, adobado con buenas dosis de ilusión y optimismo.

Algunos posibles antídotos para los síntomas anteriores serían:

“Vamos a buscar formas creativas e innovadoras para hacer cosas nuevas (procesos, productos y servicios)”.
“Vamos a crear espacios donde personas de distintas áreas hagan cosas conjuntamente fuera de su rutina habitual (intra-emprendimiento)”.
“Vamos a abordar el clima laboral y la cultura de empresa trabajando de forma práctica nuestros valores como equipo”.

Cuida de tu equipo y él cuidará de ti. Sírvele y él te servirá. #liderazgo Clic para tuitear

Quizás te parezca una utopía la puesta en práctica de estos antídotos, pero te aseguro que son altamente efectivos y sin contraindicaciones si se cree en ellos. La clave está en trabajarlos de manera continuada y con la ayuda de los profesionales adecuados, ya sea dentro o fuera de la organización.

Un equipo es un sistema que siente por sí mismo, más allá de lo que siente cada uno de sus integrantes. Por eso hay que cuidar de él y de su emocionalidad. Porque al final, todos buscamos lo mismo en el trabajo, ¿no?, conseguir resultados a la vez que disfrutamos del proceso, de las horas que vivimos en él y compartimos con los demás. El cuidar y fomentar relaciones profesionales sanas es tanto o más productivo que el mejor sistema de fabricación.

 

Liderazgo sin principios… ¿es posible?

Liderar un equipo, un proyecto, una empresa o nuestra propia vida sin apuntalarlo en unos principios que nos guíen está condenado al fracaso…

¿o quizás no?

Yo comulgo con la frase anterior, aunque también reconozco que la velocidad con la que suceden las cosas en la vida es directamente proporcional a la inconciencia de algunas decisiones que tomamos en nuestro día a día.  Es lo que llamo liderazgo exprés o liderazgo tic-tac: ¡el tiempo apremia, todo vale!

Lo anterior no nos exime de la responsabilidad de lo que decidimos, igual que somos responsables de los errores en nuestra declaración de la renta, aunque no tengamos ni idea de impuestos y la haya hecho un tercero.

Groucho Marx decía: “estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros”. Seguro que esto nos hace sonreír, pero estamos perdidos si decidimos ponerlo en práctica: nos cargamos nuestra credibilidad.

Me gusta validar y poner en cuestión mis creencias y valores permanentemente. Esto me ayuda a estar alerta y a constatar que mi camino personal y profesional va por donde deseo. Eso no significa que los esté cambiando constantemente, solo los reviso, y si creo que hay que cambiar algo entonces empiezo a diseñar el plan de acción.

Cuestiona tus creencias y valores by David Quesada

 

Parar y tomar conciencia de las cosas, de lo que estamos haciendo bien y de lo que no, es la base de todo. Cuando somos conscientes, todo cambia. Lo he dicho en varias ocasiones y lo seguiré repitiendo. Parece obvio y sencillo, precisamente por eso solemos olvidarlo y nos dejamos llevar por la corriente de lo que ocurre a nuestro alrededor. Entonces buscamos una falsa justificación que nos hace pensar y decir cosas como: “es que aquí siempre se ha hecho así”, “me has obligado a hacerlo”, “soy un mandado que solo cumplo órdenes de arriba” o “para qué voy a intentar cambiar y gastar mi energía si al final todo son pegas”. Resultado: la motivación al garete.

Parar y tomar #conciencia de las cosas es poderoso: ¿qué hago y por qué? #DesarrolloPersonal Clic para tuitear

Ahora quiero compartir contigo algo personal de lo que no estoy orgulloso…

Esto me ocurrió hace ya años con una persona de mi equipo: tuve que despedirla de un día para otro tras cuatro años de servicio en la empresa. A mí me hubiera gustado hacerlo de manera programada, tranquila y avisándole con tiempo, pero “las circunstancias” y el entorno inmerso en la desconfianza me forzaron a hacerlo de este modo. Después de hacerlo me sentí fatal. Sentía que otros habían tomado la decisión por mí, pero al final yo era el ejecutor y responsable de las formas, no del fondo, pues ya estaba de acuerdo en llevarlo a cabo. Pero no así.

Falté a uno de mis principios, de mis valores profesionales: la confianza. Actué en base al temor, como suelen actuar muchos directivos a la hora de prescindir de algún colaborador. No digo que no haya casos flagrantes en los que el “despido tranquilo” pueda suponer un peligro para la empresa, que los hay, pero como mínimo hay que valorarlo a conciencia. Siempre que sea posible, yo voto por desvincular ordenadamente.

En otro caso que viví, ocurrió todo lo contrario: me mantuve fiel a mis valores. Desde arriba me aconsejaban prescindir cuanto antes de una persona, por motivos que ahora no explicaré. Incluso sentía peligrar mi posición si no lo hacía.

Tomé una decisión: valorar al colaborador únicamente en base a criterios profesionales y de su rendimiento, buscando también el beneficio para la empresa, lógicamente. Aguanté firme y el tiempo me dio la razón… y lo más importante: actué a conciencia en base a mis principios y valores profesionales. Eso no tiene precio, pues lo contrario te trae estrés, insomnio, preocupación, angustia… A menos que se trate de un directivo sin escrúpulos, que por desgracia parece que hay más de los deseables. Sobre este tema te recomiendo el artículo “El 21% de altos ejecutivos son psicópatas” de André Baken en el blog del CLC – Change Leadership Center. No te dejará indiferente…

Trabajar los valores propios desde la conciencia me ha servido mucho no solo a nivel profesional. Esto me ha llevado a utilizar la Dirección por Valores como una herramienta poderosa para ayudar a otros profesionales y equipos. Se trata de ordenar de forma metódica las propias creencias, valores y atacar los miedos y limitaciones que nos invaden en el complejo mundo de las relaciones profesionales.

¿Y cuáles son mis valores y principios profesionales?

Entre ellos están: la profesionalidad, la confianza, el compromiso, el respeto y el trabajo en equipo. Miro de trabajar siempre en base a ellos y trasmitirlos a mi alrededor. Cuando siento que alguno está en peligro, hago sonar la alarma y me pongo a pensar.

¿Y los tuyos? ¿Eres consciente de los principios en los que se sustenta tu vida profesional? Te invito a confeccionar tu lista y a compartirla…

 

Gamificación para la Motivación en la empresa… a jugar !!

Todas las personas adultas llevamos un niño dentro, más o menos escondido, que pide salir a la luz para dejarse ver. Pensamos que el entorno ideal y más seguro para sacarlo es por ejemplo cuando jugamos con nuestro hijos, pero ¿por qué no hacerlo también en el trabajo?

¡No por favor! ¡Qué vergüenza!
¿Qué pensarán mis compañeros? ¿Y mi jefe? ¡Me van a quitar el variable!

Esto no son más que creencias limitantes que al final reprimen nuestro lado más humano y creativo. Porque no estoy hablando de irnos de juerga con los colegas de trabajo, sino de entrar el juego en la empresa para experimentar, aprender, crear …

Aquí va un ejemplo:

Imagina una empresa en la que la dirección quiere dar a conocer una nueva aplicación para la entrada de pedidos en tiempo real mediante tablets, y que hay varios comerciales reticentes con la puesta en marcha de este proyecto, ya que no están muy puestos con esto de las nuevas tecnologías.

¿Con cuál de estas dos alternativas crees que aceptarían y aprenderían mejor a utilizar este nuevo sistema?

Alternativa 1: enviando una circular interna con las 20 páginas del manual de la nueva aplicación.

Alternativa 2: pidiendo a empleados de las áreas directamente implicadas que escenifiquen una visita comercial antes y después de la implantación de la nueva aplicación y lo graben en vídeo, con pantallazos de la aplicación intercalados, para compartirlo con el resto de compañeros. Por supuesto invitamos a alguno(s) de los comerciales más escépticos a participar en el rodaje… ¡se lo van a pasar pipa fijo! Esto es lo que conocemos como una dinámica de role-playing.

Yo tengo claro con qué alternativa me quedo. Ya te lo imaginas, ¿sí? Habrá quien piense que lleva tiempo hacerlo, pero puede ser el tiempo mejor invertido por todos los beneficios que conlleva realizar una dinámica de gamificación. Sigue leyendo y te hablaré de ellos.

Recuerdo una empresa en la que trabajé donde teníamos un problema con la limpieza en la zona de la cafetera. Había la posibilidad de utilizar tazas de cerámica con la condición de que cada uno se lavara la suya después de utilizarla. Te imaginas el resultado ¿verdad? Pues sí, aglomeración de tazas sucias… Solución: grabé un vídeo instructivo para concienciar a la gente de la norma en beneficio de todos. Nos reímos un rato y muchos se concienciaron para cambiar su mal hábito.

No se trata de gamificar todas las acciones que llevamos a cabo en la empresa. ¡Sería una locura! Sino de encontrar el momento, el espacio y la(s) acción(es) precisa(s) para realizarlas de forma más lúdica. Debe hacerse de forma planificada, estructurada y con un sentido o un objetivo concreto. No vale jugar por jugar.

Ahora quiero compartir contigo algunos de los beneficios refrescantes que produce la gamificación en la empresa:

Contagia Motivación

Igual que la risa es contagiosa, ocurre lo mismo con la motivación en ambientes o dinámicas de gamificación. Evocar los buenos momentos vividos en nuestro entorno de trabajo nos ayuda a ser más positivos y proactivos. Por supuesto debemos estar predispuestos mediante una buena actitud de aceptación para llevar a cabo este tipo de acciones: ¡con la mente abierta y libre de prejuicios! Y la motivación es la mejor semilla para que brote el compromiso, el sentido de pertenencia y la productividad.

La #motivación es la semilla para generar compromiso, sentido de #pertenencia y #productividad. Clic para tuitear

Facilita las Relaciones Sociales

Permite que podamos conocer mejor a nuestros colegas y responsables bajo un ambiente más distendido y desenfadado. Esto hace que nos podamos abrir más a los demás, mostrar nuestra versión más auténtica y lo que nos hace disfrutar. En resumen, podemos empatizar con mayor facilidad porque el terreno de juego está en óptimas condiciones para ello.

Estimula la Creatividad y la Innovación

Con el juego estimulamos buena parte de las funciones cerebrales que no solemos utilizar en nuestro día a día laboral. En concreto, activamos el sistema cortical derecho para desarrollar la innovación y el sistema límbico derecho para potenciar las relaciones sociales y el desarrollo personal.

¿Qué te parece? Vale la pena probarlo, ¿verdad?

Es una gran herramienta para plantear la creación o transformación de productos y servicios, viendo las cosas desde otra perspectiva. Lo que en inglés se conoce como “Think out of the box” (piensa fuera de la caja).

¡La lluvia de ideas está garantizada!

Si te interesa profundizar en este campo, te recomiendo este libro: Game storming

Descubre el Talento oculto

En muchas ocasiones las dinámicas o proyectos gamificados permiten sacar a la luz un potencial y un talento que quizás ni las propias personas antes conocían. Explorar nuevas formas de actuar y de pensar activa nuevas áreas de nuestro cerebro que antes estaban dormidas.

Es un antídoto contra la Rutina

Sobretodo para personas que realizan tareas monótonas y repetitivas, es una forma de combatir la rutina y el desencanto. La gamificación inyecta una gran dosis de motivación y dinamismo en entornos poco creativos como puede ser una cadena de producción o un call-center. Se trata de buscar un espacio de tiempo para que estas personas puedan ver y pensar en la empresa desde otra perspectiva más estimulante.

 

Gamificación en la empresa by David Quesada

Mi experiencia con la gamificación

Siempre me ha encantado jugar. De joven me gustaba crear mis propios juegos y compartirlos con mi hermano y mis amigos. ¡Y todo vuelve!

En los últimos años he desarrollado diversas dinámicas gamificadas para el coaching de equipos como la Rueda del Liderazgo, el Semáforo interdepartamental o el Motivómetro, así como un juego para trabajar los valores personales y profesionales: “El método VEC – Valores en Colores”.

Actualmente estoy desarrollando un juego colaborativo de simulación empresarial para la cohesión de equipos: TEAM POWER the Game. Estará abierto a cualquier profesional del mundo de la empresa que desee colaborar de una forma muy sencilla.

Para acabar, te pongo algunos ejemplos más de herramientas que hoy en día se están utilizando en el mundo empresarial a través de la gamificación y de profesionales que considero referentes:

  • Duaka: Team Building a través de dinámicas outdoor para la cohesión de equipos.
  • Lego Serious Play: las piezas de lego llevadas a la empresa para estimular la creatividad y la innovación.
  • Cartas Comet: el juego de las metáforas para procesos de coaching individual y grupal.
  • Game-learn: vídeo-juegos online para la formación corporativa.
  • Cesar García-Ricón: un crack de las dinámicas gamificadas para la educación y la empresa. Una persona muy generosa por todo lo que comparte.
  • Juan J.F. Valera: un experto en gamificación empresarial. Te recomiendo su libro.

¿Qué te parece? ¿Te apetece jugar? Si quieres llevar el juego y el coaching de equipos a tu empresa sin correr riesgos, contacta conmigo en info@david-quesada.com y te explicaré cómo.

Si has tenido alguna experiencia con la gamificación en la empresa, nos encantaría leer tu comentario.

¡Hasta la vista! ¡Y no te olvides de sacar el niño o la niña que hay en ti también en el trabajo! Pero de forma controlada, eh! Los demás te lo agradecerán y tú lo disfrutarás…

 

3 elementos poderosos del Coaching de Equipos

Hoy voy a hablarte de una de las disciplinas más efectivas en el mundo empresarial para la gestión eficaz de personas y equipos de trabajo: el Coaching de Equipos. Aunque puede ser ineficaz si no se pone en práctica cumpliendo unas premisas que considero indispensables con respecto a la preparación del coach. Son las que realmente marcan la diferencia e impulsan al equipo a que haga funcionar sus sistemas de forma óptima.

Pero antes vamos a poner orden en este galimatías de conceptos y variantes que nos ha traído el coaching.

Si entendemos por coaching un conjunto de metodologías y técnicas que un coach pone práctica para facilitar el logro de los objetivos que se marca el/los cliente/s (coachee/s), la diferencia viene dada por las áreas o contextos en los que se aplica. Entonces encontramos variantes como:

  • Life-coaching/Coaching personal: destinado a personas individuales que abarca todo lo relacionado con el modo de vida del cliente.
  • Coaching transpersonal: es un paso más allá del life-coaching. Aborda los aspectos más profundos de la persona relacionados con su propósito de vida.
  • Coaching ejecutivo: es el coaching personal individual aplicado en un contexto de dirección empresarial, ya sea de una organización o de un equipo.
  • Coaching (sistémico) de equipos: acompaña a equipos de cualquier nivel organizacional para ayudarles a entender sus procesos y a adaptarlos, modificarlos o transformarlos para que tengan un efecto óptimo en su salud colectiva y en sus resultados.
  • Coaching organizacional: es similar al de equipos pero añade un grado más de complejidad al abordar el sistema como un todo. O sea, en el coaching de equipos se trabajan las necesidades y objetivos que una de las células, y en el organizacional se trabaja la cohesión y la interrelación de las distintas células en base a la estrategia, la misión y el alineamiento hacia los objetivos y resultados comunes.

 

Ahora que hemos puesto un poco de orden, te voy a explicar los tres ingredientes indispensables en toda receta que un buen coach de equipos desee cocinar con éxito:

Experto en Relaciones Sociales

Somos animales de compañía y hacer que la compañía sea grata conducirá irremediablemente a que los procesos sean más eficientes. Implica ser buen conocedor de las Relaciones Sociales y de la forma en cómo las personas pueden interactuar con los demás de forma eficaz. Muchos de los problemas de un sistema o equipo son de tipo inter-personal o inter-relacional, no propiamente de los procesos.

Te lo digo por experiencia, pues en mi trayectoria como directivo en muchas ocasiones me ha dado mejores resultados abordar los problemas o las ineficiencias desde el punto de vista relacional que quedarme solo en analizar la tarea o el proceso. Por ejemplo, si existe una falta de coordinación palpable ente dos áreas como Atención al cliente y Comercial, posiblemente tengamos que ir más allá de los procesos entre las dos áreas para detectar si hay algún tipo de rivalidad o menosprecio de la labor de cada uno y de sus integrantes.

Dentro de las relaciones sociales encontramos aspectos como la comunicación, la oratoria, la asertividad, la empatía, el altruismo, la cooperación, la indulgencia, la diplomacia

Experto en Inteligencia Emocional

En el ejemplo anterior vemos la necesidad de descubrir problemas latentes en las relaciones sociales entre los miembros integrantes de un sistema. Lo más probable es que si queremos atajar de raíz el problema tengamos que ir un paso más allá: gestionar las emociones del equipo con Inteligencia Emocional.

¡Menudo reto!

O sea, analizando las relaciones sociales podemos determinar si el origen del problema es un conflicto inter-personal, falta de comunicación o una “lucha de clanes”.

Gestionar las emociones de cada persona del equipo tanto a nivel grupal como individual nos permitirá conocer el verdadero motivo de las ineficiencias o conflictos que se generar en un equipo.

De este trabajo pueden salir a la luz expresiones como las siguientes, que nos darán buenas pistas para alcanzar la ansiada solución:

“Siento que mis opiniones no se tienen en cuenta”.
“Tengo miedo a equivocarme. Siempre me están recriminando cosas que hago mal”.
“Yo siempre estoy disponible, en cambio él nunca me echa un cable cuando se lo pido. Al final he acabado actuando del mismo modo, aunque no me siento bien haciéndolo”.
“Aquí cada uno va por libre. Me siento como un animal que cada día tiene que procurarse su propio alimento. Estoy deseando llegar a casa para dejar atrás este sinsentido”.

Entrar al trapo con asuntos emocionales no está al alcance de muchos responsables de equipo. Suelen surgir excusas o barreras mentales como:

“Esto no hay quien lo arregle”
“Yo no soy psicólogo”
“Lo más probable es que salga escaldado, así que mejor no tomo parte”
“Que se apañen, ya son mayorcitos para arreglar sus desavenencias personales”

Por eso a menudo prefieren quedarse en lo superficial sin que se resuelvan los problemas desde la verdadera causa. Es como poner un parche a una rueda de coche pinchada. El riesgo de colapso es enorme mientras perdemos mucho tiempo detectando pinchazos y poniendo parches. La ayuda del coach de equipos experimentado en la gestión de emociones es el plus que conduce a la solución óptima y permanente.

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Experto en Orientación a Resultados

El éxito de un proceso de coaching de equipos radica sobretodo en la orientación a resultados tangibles. O lo que es lo mismo, que no se pierda nunca de vista para qué están todos allí.

Podemos (y debemos) trabajar las relaciones sociales y gestionar las emociones, pero en todo momento hay que tener claro que el objetivo es llevar a cabo una serie de tareas de forma eficaz y coordinada lo que nos permitirá obtener los resultados esperados a nivel de equipo y contribuir así a los de la organización.

El buen coach de equipos debe saber de rel.sociales #inteligenciaemocional y orientación a rtdos. Clic para tuitear

Por ejemplo, algunos objetivos tangibles de equipo pueden ser:

  • Presentar los informes económicos sin errores y en los plazos establecidos (Control de gestión).
  • Cero errores en la entrega de pedidos (Logística).
  • Lanzar un mínimo de 4 campañas promocionales al año (Marketing).
  • Eliminar las piezas defectuosas en el producto final (Control de Calidad).
  • Entregar al cliente el proyecto “Z” completo y en el plazo acordado (Equipo del Proyecto “Z”).

En mi caso, la experiencia adquirida en finanzas y contabilidad me permite siempre tener muy presente la visión económico-pragmática de un equipo. Ante un problema enquistado de relaciones sociales o gestión emocional, el hacer ver al equipo o a la persona la necesidad de poner todo su empeño en el resultado esperado es un buen enfoque para desencallar el conflicto. De no ser así, la situación puede llevar a que el responsable del grupo tenga que tomar decisiones drásticas, como podría ser la de prescindir de alguno de los colaboradores.

Con esto quiero decir que el coach no se encarga de solucionar los problemas, sino de hacer que se pongan en evidencia y de abrir vías para su solución. Las decisiones de cómo solucionar o reconducir una situación recaen siempre en los miembros del grupo o en su responsable en última instancia.

El #coaching de equipos ayuda a hacer evidente un problema sistémico y a abrir vías de solución. Clic para tuitear

Otra cosa es que el coach, además de ser coach tenga experiencia en el área de trabajo del equipo al que acompaña. Entonces pasa a ser también mentor, lo que ofrece un gran valor añadido al tener la capacidad de ponerse dos gorras según convenga: la de coach para ayudar al equipo a que obtenga sus respuestas y la de mentor para aconsejar en base a su experiencia, siempre intentando no condicionar la esencia e identidad propia del equipo. Por ejemplo en mi caso, al tener experiencia como directivo, puedo hacer  de coach y mentor de otros directivos cuando trabajamos cualquier ámbito relacionado con el liderazgo y la dirección de equipos, según lo requieran.

Entonces, ¿has probado alguna vez los beneficios del coaching de equipos? ¿Te planteas ponerlo en práctica con tu(s) equipo(s)? Si no lo has probado aún, escríbeme a info@david-quesada.com y te cuento cómo hacerlo de forma segura y eficaz. Verás que hay un antes y un después…

¡Hasta pronto!

GRATIS PARA DIRECTIVOS Y MANDOS INTERMEDIOS