Personas y Empresas con Inteligencia Emocional

Hoy quiero hablarte de los rasgos que diferencian a personas y organizaciones emocionalmente inteligentes del resto. Posiblemente te hayas cruzado muchas veces con alguna de ellas y quizás no te hayas parado a pensar porqué son así o qué es lo que las hace tan especiales.

Yo lo tengo claro.

Me interesa saberlo porque quiero rodearme de este tipo de personas en mi vida y trabajar con este tipo de organizaciones, las que practican la inteligencia emocional desde la conciencia.

Hablar de personas o empresas en el fondo es lo mismo.

La empresa se compone de personas, está claro.

Su cultura y filosofía de trabajo será la suma de la manera de ser de sus miembros, pero ojo: ponderada por el grado de autoridad y poder de éstos.

O sea, si tenemos en la base muchas personas con buena inteligencia emocional pero dirigidas por personas que practican la cultura del látigo & ordeno-y-mando, al final solo podrán pasar dos cosas (ambas nefastas para la organización):

  • Los de abajo se queman y se resignan para convertirse en mercenarios. Resultados: Más estrés y sufrimiento. Menos productividad, motivación, compromiso y felicidad.
  • Los de abajo se hartan y huyen en busca de un mejor futuro profesional (que lo hay).

Me reconforma saber que hay vida más allá del tradicional Coeficiente Intelectual (CI). ¡Sino lo tengo crudo!

La #inteligenciaemocional ofrece vida más allá del coeficiente intelectual. ¡Practícala a diario! Clic para tuitear

Howard Gardner se refiere a la inteligencia verbal y la lógico-matemática como integrantes del CI, pero se pregunta por qué muchas personas con un CI elevado no triunfan en la vida. La Inteligencia Emocional tiene la respuesta. ¿Quieres descubrirlo de una forma lúdica? No te pierdas la película Del Revés (Inside Out)”si aún no la has visto.

Inteligencia Emocional by David Quesada

Entonces, ¿cómo son estas personas? Te cuento:

  • Alinean perfectamente su vocación profesional y trabajo: o sea, disfrutan de su trabajo.
  • Cuidan su cuerpo: hacen deporte y tienen buenos hábitos alimentarios.
  • Son creativas, reflexivas, curiosas, imaginativas…
  • Tienen la mente abierta: ponen en cuestión sus propias creencias y no tienen inconveniente en adoptar otras si contribuyen a su bienestar.
  • Cultivan valores personales que les conectan consigo mismas y con los demás: empatía, autoestima sana, respeto, altruismo…
  • Se desprenden de contra-valores como la envidia, el rencor o la codicia.
  • Saben gestionar adecuadamente sus emociones.
  • Mantiene a raya su ego y huyen del prejuicio, la polémica y las etiquetas.
  • Son personas sociables: les gusta relacionarse con los demás desde la autenticidad.
  • Escogen bien su círculo de amistades y sus compañeros de vida.
  • Tienen buen sentido del humor, sobretodo para reírse de sí mismas.
  • Les gusta leer y aprender constantemente.
  • Son agradecidas por naturaleza.
  • Están dispuestas a ayudar siempre por una buena causa: la colaboración por encima de la competición.
  • Practican el liderazgo auténtico basado en lo que llamo la fórmula CO3: se conocen bien, comunican bien y cohesionan bien a sus equipos.

 

¿Qué te parece? Vale la pena de rodearse de personas así, ¿verdad?

Pues ahora voy a ponerte dos ejemplos que considero emocionalmente inteligentes: una persona y una organización.

Ana Bizarro

Tuve la fortuna de conocerla en el Congreso de Marca Personal del Gran Raimon Samsó donde compartimos escenario como ponentes.

David Quesada en Congreso de Marca Personal de Raimon

Es pura energía y vitalidad… ¡Y lo bueno es que lo contagia! Te invito a conocer su web accionconalegria y a leer sus fenomenales artículos. También puedes leer el post que acabo de publicar en su blog como invitado:


¿Empatía o Miopía? Cómo enfocar tu visión de la realidad.

Infojobs

Me consta que es una empresa que emana Inteligencia Emocional por los cuatro costados. Conociendo a su CEO Jaume Gurt no me cabe la menor duda. Puedes ver el vídeo de la entrevista que tuve el placer de hacerle el año pasado. Allí conocerás los motivos de por qué Infojobs es una de las empresas más deseadas para trabajar.

 

Entonces, ¿qué te parece? ¿Estás de acuerdo con la lista que te propongo para detectar personas emocionalmente inteligentes? ¿Añadirías algo más? ¿Conoces a muchas personas que lo sean? ¿Cómo cultivas tú tu inteligencia emocional?

Si quieres saber un poco más sobre inteligencia emocional, puedes leer también mi post Inteligencia Emocional a través de los Valores.

¡Te deseo lo mejor! ¡Hasta pronto!

3 pasos a coste 0 para impulsar tu carrera profesional

Hoy quiero compartir contigo dos breves reflexiones y un vídeo.

Reflexión #1: ¿Cuánto vale lo que ofrezco?

Cuando uno monta un negocio, una empresa o un proyecto, pronto surge el dilema de qué precio poner a lo que ofrece. Te preguntas: ¿qué valor aporto a los demás? ¿qué problema soluciono? ¿cómo valoran los clientes la solución que aporto? ¿cuánto me cuesta producir el valor que entrego (en horas de dedicación y en coste de producción y estructura)?

La cosa se complica cuando convergen estos dos aspectos, como es en mi caso:

  • Eres tú (y solo tú) la maquinaria de producción, el hombre/mujer orquesta que toca todas las teclas. O sea, eres todo un emprendedor, autónomo, freelance… ¡con todo lo bueno y lo no tal bueno que supone serlo!
  • No dispones de la experiencia comercial para abordar con seguridad el marketing y la venta, lo que a menudo te genera conflictos internos en tu relación con el dinero: ¿Cobro poco? – Me siento decepcionado conmigo mismo por no poner en su justo valor lo que entrego.

¿Cobro demasiado? – Me siento como si estuviera estafando a mi cliente, antes incluso de pedirle feedback sobre lo que ha recibido de mí.

Con este panorama, se instalan en tu mente una variedad de pensamientos y creencias que si no aprendes a gestionar correctamente, pueden acabar con el proyecto de tus amores, por más rentable y exitoso que parezca a priori.

Reflexión #2: transformo las creencias que me limitan

Estas son algunas de las creencias que en algún momento han venido a mi mente y las he logrado transformar. La solución está en tomar conciencia de que se trata de un pensamiento que te impide avanzar y acto seguido te pones a buscar la forma de transformarlo en una creencia que te permita sacar todo tu potencial.

“Mis servicios se facturan por horas” = “mis días de libertad están contados”

Si facturas por horas, a la larga te acabas convirtiendo en un esclavo del tiempo. Si lo haces, como mínimo aplica un precio/hora lo suficientemente holgado como para convertirlo en una “esclavitud dorada”. Y si el mercado no lo paga, entonces tienes que hacerte la gran pregunta: ¿realmente el mercado valora lo que ofrezco? Aunque prefiero planteármelo del siguiente modo: ¿Realmente he encontrado mi nicho de mercado? Si otros cobran ese precio y yo estoy seguro que ofrezco tanto o más valor, entonces debo seguir buscando y madurando el proyecto.

Vender horas te hará esclavo del tiempo. ¡Pon tu trabajo en valor! Clic para tuitear

Aquí debo decirte que es importante definir bien el nicho al que te diriges, pero sin agobiarte. En mi caso, me dirijo a dos nichos diferenciados pero relacionados:

  • Directivos/as que buscan herramientas prácticas basadas en el liderazgo y la motivación para lograr el máximo rendimiento de sus equipos con menos esfuerzo y estrés.
  • Empleados/as que buscar mejorar sus competencias y habilidades profesionales para impulsar su carrera hasta lograr el trabajo deseado.

¿Debo especializarme en alguno de los dos nichos? o ¿Debo especializarme en algún sub-nicho de uno de ellos (por ejemplo “Directivos Financieros”)? Como digo, mejor sin agobios. El tiempo dirá cuál es la tipología de cliente predominante que requiere tus servicios, si todavía no lo tienes claro. Lo significativo es ir haciendo y probando cosas.

Volviendo al tema de facturar por horas, he transformado esa creencia en otra con la que me siento más identificado: “Ofrecer info-productos me dará la libertad”. Un info-producto es un producto digital con contenido que puedes vender desde tu página web o plataforma externa mediante pago o gratuito. ¿Una muestra? Me puse las pilas durante todo el verano trabajando prácticamente a full-time y el resultado es mi plataforma de Vídeo-cursos online Training Consciente. Supone una apuesta de inversión en horas de producción para generar ingresos pasivos después, y por tanto que muchas personas puedan comprar al mismo tiempo el valor que ofrezco. La tecnología nos permite interactuar con clientes ahorrando tiempo y dinero. Hoy es más fácil que nunca. ¡Es el futuro que ya está aquí!

“Si ofrezco valor, tengo que cobrar siempre” = “el dinero es lo primero”

Si quieres que la gente te conozca y te pruebe, tienes que ofrecer algo gratis. En mi caso, ofrezco módulos online gratuitos de mis vídeo-cursos y tengo el compromiso de escribir un post semanal con información de valor sobre mi actividad y experiencia profesional. Escribir supone tiempo y dedicación que no produce un rendimiento automático, pero debo reconocer que cada vez me gusta más. Es la forma de abrir tu interior al mundo, de trabajar tu marca personal desde la conexión personal con los demás. ¿Mi objetivo? Que quienes me compren o contraten lo hagan sobretodo por quién soy, porque todas las herramientas y consejos que ofrezco lo hago desde mi experiencia vital, profesional y de los aprendizajes vividos junto a grandes personas que están cambiando la manera de hacer negocios, desde la conciencia. ¿Te subes al carro?

Creencia poderosa: Ofrecer algo gratis no devalúa su valor esencial y te hace más accesible. Clic para tuitear

¿Garantías? ¡Todas! No hay nada peor que un cliente insatisfecho. Cuando sabes que aportas valor (y lo sabes cuando tienes feedback positivo de quienes han probado lo que ofreces) no debes tener miedo a ofrecer garantía de devolución del 100% del importe pagado. Eso sí, si se diera el caso, entonces es vital tener feedback del motivo por el cual no se han colmado las expectativas.

Un micro-vídeo para ti

Aplicando esta última creencia, quiero invitarte a ver el siguiente vídeo en el que te planteo tres preguntas y la solución a las mismas para ayudarte a impulsar tu carrera profesional con tres sencillos pasos a seguir sin ningún coste para ti.

 

Éxito profesional by David Quesada

¡Te deseo lo mejor!

Hablar en Público: cómo pasar del miedo al disfrute

Qué digo miedo a hablar en público… ¡Pánico! Eso era lo que yo sufría cuando tenía que convertirme en el protagonista ante un grupo numeroso para explicarles algo.

Te explicaré los 5 pasos que puse en práctica para lograr superarlo, pero antes permíteme que te ponga en antecedentes.

He sido directivo durante más de 20 años con personas a mi cargo. Nunca he tenido problemas para comunicarme con mis equipos, todo lo contrario. En las distancias cortas siempre me he desenvuelto bien. Pero yo sabía que tenía una asignatura pendiente. Lo sabía desde hacía muchos años. Ya en la época del instituto me costaba levantar la mano para preguntar o leer en voz alta. En muchas ocasiones me fallaba la confianza en mí mismo y en el entorno. Entonces me empezaba a temblar la voz y todo el cuerpo. ¡Lo pasaba fatal! Y lo que era peor: mi autoestima se resentía.

Si lo has experimentado alguna vez (deseo que no), sabrás muy bien de qué te hablo. Con el tiempo descubrí que era una de mis creencias lo que más me limitaba a la hora de superar el miedo escénico. Creencia limitante: “lo que piensan de mi los demás es muy importante”. Entonces no lo sabía, pero buena parte de mi vida la he supeditado a esta creencia. En ese momento empiezas a vivir la vida que otros quieren y no la que tú deseas. Te esfuerzas por complacer a los demás, por hacer lo que toca, cortando las alas de buena parte de tu potencial profesional y creativo.

Cuando he sido consciente de esta creencia saboteadora, la he cambiado por otra con la que me siento muy cómodo: “me interesa la opinión de los que me importan”. Esta nueva creencia me permite pedir opinión y feedback sincero a personas de mi confianza sin que ello me impida actuar por mí mismo. Con el tiempo he aprendido que uno aprende sobretodo haciendo, fallando y reconduciendo. ¡Ese es el maravilloso proceso de evolución personal! De ello te hablo también en mi artículo: ¿Disfrutas del camino o de alcanzar el objetivo?

Lo más importante no es lo que consigues sino en quien te conviertes (Raimon Samsó) #supercoaching Clic para tuitear

Ahora te cuento los 5 pasos que puse en práctica. Te pueden servir para superar no solo el miedo a hablar en público sino cualquier otro problema que la vida (o tú mismo/a) te eche a la espalda…

Paso 1: Darte cuenta (el punto de inflexión)

Cuando uno trabaja la inteligencia emocional te resulta más fácil tomar consciencia de lo que te sucede y buscar soluciones incluso anticipadamente. Pero cuando no es así, a menudo nos tiene que ocurrir algo gordo, algo serio, para darnos cuenta de la verdadera dimensión del problema.

Esto es lo que me ocurrió allá por el año 2006 cuando empecé a trabajar en una filial del grupo La Caixa. Entonces vi la posibilidad real de tener que hablar en público, de tener que hacer una presentación ante la flor y nata de la cúpula del Grupo. Asistía a las ponencias de mis compañeros y sabía que tarde o temprano me iba a tocar. Sinceramente, estaba aterrado. ¡Me cagué! Y entonces fue cuando me di cuenta que no podía seguir aplicando la técnica del avestruz. Esconder la cabeza bajo tierra no iba a disolver el problema. Ese fue mi punto de inflexión.

Paso 2: Determinación (el contrato emocional conmigo mismo)

Aquella etapa profesional duró poco y finalmente no tuve que realizar la temida charla. Pero algo ya había cambiado en mí. Había tomado el firme compromiso conmigo mismo de superar una barrera que me angustiaba: mi capacidad de oratoria, de hablar en público. Que el compromiso sea firme lo compruebas realmente cuando empiezas a moverte y a ver que tu motivación sigue intacta por más obstáculos que te aparezcan en el camino. Cuando posees el valor de la determinación, entonces empiezas a pensar el paso número 3.

El valor de la determinación es la gasolina mental para desintegrar barreras Clic para tuitear

Paso 3: Plan de acción (diseñando el proceso)

Me sentía liberado y con muchas ganas de empezar a hacer cosas para superar el problema. Mi plan de acción empezaba por encontrar un profesional de la oratoria en Barcelona que me ayudara. Tecleé en San Google la frase “aprender a hablar en público” y ¡tachan! Entre los resultados me apareció un nombre de alguien que vivía cerca de mí: Josep Cussó, coach en oratoria y liderazgo. Ese nombre me cambió la vida. Además hoy en día me siento privilegiado de tener a Josep con un gran amigo. ¡Eres grande Josep!

 

Paso 4: Puesta en práctica (¡aprendo a hablar en público haciendo!)

Con Josep empezamos haciendo varias sesiones individuales. ¡Fueron mega-útiles! Pero lo que verdaderamente me ayudó a sentir que era capaz de hacerlo fue cuando empecé a practicar en sus grupos de oratoria, primero en el Club del Éxito y después en el GAP (Grupo de Aprendizaje Permanente) Maestros de la Palabra. ¡Este último fue la caña! Era práctica pura con el método creado por Josep Cussó. Aquí es donde me gradué definitivamente en el bello arte de hablar en público. ¡Qué buenos recuerdos!

 

 

Paso 5: Auto-realización & Celebración (¡lo conseguí!)

Cuando sientes que disfrutas haciendo algo que antes te angustiaba es cuando verdaderamente te das cuenta que has conseguido superar el muro que parecía infranqueable. Antes me aterraba el solo hecho de pensar que tenía que hacer una charla y ahora disfruto tanto en el proceso de cocción como en el banquete. Además, cuando sientes la motivación necesaria ves como la creatividad empieza a fluir sin esfuerzo. He puesto ya en práctica un montón de ideas… ¡Y las que me quedan en el cajón! Como muestra un botón: aquí puedes ver mi entrada en la ponencia que realicé en la 1ª Convención de certificados en Coaching por Valores con el título “Start Works: que la fuerza de los valores te acompañe”.

David Quesada en Convenión CxX

 

Durante muchos años, cada vez que tenía que hablar en público era un AIS (Avestruz de Impacto Subterráneo) que escondía la cabeza bajo tierra esperando que pasara el peligro. Ahora me presento con un CIE (Conferenciante de Impacto Emocional). ¡Menuda diferencia! En este link puedes ver la presentación junto a mi socia Marta Badia: Conferencias de Impacto Directivo

Entonces… ¡Prueba superada! Solo queda celebrar el éxito conseguido. Si yo he podido, cualquiera puede. Solo es cuestión de proponérselo (determinación) y poner foco (acción). Y cuando lo consigues, sientes la necesidad de ayudar a otros a lograrlo, y así lo hago. Entre mis servicios está el de comunicación y oratoria al que le tengo especial cariño, como te puedes imaginar después de todo lo vivido.

“Cuando te lo propones (determinación) y pones foco (acción) el mundo está a tus pies”.

 

¿Y tú? ¿Qué barreras has conseguido o te propones superar? ¿Te apetece compartir tu experiencia?

¡Se abre el telón!

 

Cómo cuidar del equipo humano en la pyme con éxito

Las organizaciones son cada vez más conscientes de la necesidad de poner énfasis en la gestión del equipo humano como principal vehículo para lograr objetivos y resultados. Pero… ¿qué ocurre con aquellas que por su estructura y volumen de negocio no se permiten incorporar la figura de un/a responsable de RRHH? ¿O bien cuando las funciones propias de este perfil están asignadas a personas con otros cometidos como el de Administración o Finanzas? Sé muy bien de qué hablo pues durante muchos años de mi carrera profesional he compaginado ambas funciones: la de Responsable Administrativo-Financiero y Responsable de RRHH.

Son cuestiones relevantes, más si tenemos en cuenta que la mayor parte de nuestro tejido industrial está configurado por empresas de micro o de tamaño medio.

Incidir en aspectos clave como la motivación, el compromiso, la actitud y la disciplina solo resulta eficaz si se aborda desde una perspectiva de continuidad, como el campesino que siembra y labra la tierra con perseverancia y paciencia hasta obtener el preciado fruto. Yo así lo he hecho siempre (o al menos lo he intentado). Reconozco que en muchas ocasiones la vertiente financiera pesaba más por exigencias del guion y esto me llevaba a tener que limitar el tiempo dedicado a la gestión de las personas. El resultado final cal vez me satisfacía menos. ¿Por qué? Pues porque era inversamente proporcional a la creencia que estaba arraigando en mi conciencia cada vez con más fuerza:

Gestionar #motivación y compromiso de las personas en la #pyme aporta más valor que las finanzas. Clic para tuitear

Entonces, ¿por qué históricamente los sueldos para la dirección financiera son superiores a los destinados a la dirección de RRHH? La respuesta es simple ¿verdad? Porque así está montado nuestro sistema económico, basado en el capitalismo. Primero el dinero y después las personas. Pues yo lo veo al revés (seré un bicho raro): primero cuido al equipo, le doy los recursos que necesita y los resultados vendrán inevitablemente.

Al final me cansé de pasar por el tubo y solté buena parte del lastre de los números para remar más ligero y enfocado a mi nuevo horizonte desprendido de la dicotomía que me perturbaba: la gestión de personas (su motivación, compromiso, sentido de pertenencia, talento, capacidad de liderazgo, de disfrutar del trabajo…). Pero eso sí, sin perder de vista la vertiente económica de la empresa. De hecho, la clave está en unir estos dos ámbitos, la parte económico-pragmática (resultados) y la parte social-emocional (personas: con sus ilusiones, inquietudes, ambiciones, necesidades…).

Pyme próspera by David Quesada

Sé que no estoy loco porque no estoy solo en esta causa. O quizás seamos un ejército de locos pero convencidos de hacer lo que verdaderamente necesitan las empresas y los profesionales de hoy. He tenido el privilegio de conocer en mi camino a grandes personas que un buen día también decidieron emprender en lo que da más sentido a nuestra misión profesional en este mundo. Dos buenos ejemplos cons Marta Badía y Nacho Plans con quienes me unieron el coaching y los valores y ahora colaboramos para ayudar a directivos y empresas a alcanzar resultados con el compromiso e implicación de todo el equipo humano..

En el mundo de la pyme, todo se complica cuando los recursos son escasos o bien éstos dan prioridad a otras tareas más enfocadas al corto plazo y a cuestiones más técnicas o de tipo financieras. Si la empresa no apuesta por la profesionalización en la gestión de personas, las consecuencias pueden ser nefastas a medio plazo: desmotivación contagiosa, estampida de personas talentosas, desafección con la misión y los objetivos de la empresa, pérdida de reputación, etc. Hablo sobretodo de empresas de menos de 50 empleados, que sin la estructura suficiente pueden verse desbordadas hasta sufrir de forma perenne este tipo de efectos.

Entonces, una pyme que quiera profesionalizar la gestión de personas pero con el mínimo riesgo en cuanto a carga estructural, ¿qué puede hacer?

La mejor opción sin duda es la de contratar un perfil de nivel alto para responsabilizarse del área de RRHH con independencia del resto de departamentos. O sea, en dependencia directa de la dirección general. Pero como ya he comentado, si la dirección la considera una opción no viable por el coste estructural que puede suponer, entonces hay que buscar otras opciones.

Yo propongo una: externalizar la gestión del equipo humano. Si se plantea bien, es una opción eficaz y que minimiza los riesgos económicos.  A continuación ofrezco una serie de indicaciones para garantizar el éxito en la puesta en práctica de esta medida:

 Define bien las necesidades o problemas a solucionar del equipo humano

¿Buscas solo un gestor de relaciones laborales o también alguien que verdaderamente se implique en la vertiente más emocional/motivacional del negocio? Si te quedas solo con lo primero, te bastará con una gestoría, pero te quedarás en lo meramente superficial o económico-administrativo, que es la gestión tradicional de la plantilla.

¿Hay problemas de liderazgo, de relevo generacional, conflictos interpersonales, exceso de rotación en puestos clave, organigrama jerárquico confuso…?

Comprueba la capacitación profesional del equipo externo

Tanto si es una sola persona como si es un equipo, asegúrate de que son las personas adecuadas para ayudarte a cubrir totas tus necesidades. Surfea en sus perfiles en redes sociales, en sus páginas web, los testimonios que acreditan su trabajo, etc.

Las reuniones previas a la contratación del servicio son vitales para tomar la decisión final. Debes sentir buen feeling y conectar bien antes de meter a alguien en casa para trabajar tesoros tan preciados como la motivación y el compromiso de tu gente.

Acota los costes económicos

Pide una muestra de su trabajo o garantías de devolución del dinero invertido si durante el primer mes no se cumplen tus expectativas.

Delimita el coste mensual y la dedicación (visitas diarias, semanales, mensuales…). El tiempo dedicado por el equipo externo es importante, pero lo es mucho más el resultado de su trabajo. Por ejemplo, 8 horas dedicadas por un profesional/equipo cualificado pueden ser inmensamente más efectivas que 40 horas de trabajo de un técnico en RRHH sin capacidad de gestionar la parte social-emocional de la plantilla.

Acuerda la posibilidad de rescindir la relación mercantil cuando lo creas oportuno, sin ningún coste indemnizatorio (a diferencia de una persona incorporada con contrato laboral a la que tendrás que indemnizar incluso con un contrato temporal). Un preaviso de entre 15 días y un mes por ambas partes sería suficiente.

Con todo lo que te he contado, si eres propietario/a de una pyme o estás a cargo de la dirección administrativo-financiera ya no tienes excusas como mínimo para probar esta opción muy recomendable. ¡Te aseguro que la salud económica y emocional de tu organización te lo agradecerá!

Te dejo con uno de mis lemas favoritos:

Lograr resultados disfrutando del #trabajo es posible… ¡y muy saludable! Clic para tuitear

¡Hasta pronto!

 

Capital Humano: 4 Formas de medir su valor intangible

Una empresa es un ente vivo, que por muy mecanizado, informatizado y automatizado que esté, siempre necesita personas de carne y hueso que sean capaces de coordinarse y tomar decisiones, entre ellas las de cómo mecanizar, informatizar y automatizar el negocio.

Una sola persona tomando una sola decisión en un momento concreto ya representa un intangible, o sea, algo que no se puede valorar numéricamente de forma directa. La suma de muchas personas, muchas decisiones y la forma en cómo se interrelacionan, configura uno de los activos intangibles más preciados de cualquier organización que desee prosperar y perdurar en el tiempo: el capital humano.

La empresa además se nutre de otros activos intangibles que también se pueden medir como el valor de la marca, la satisfacción de los clientes, el impacto medio-ambiental, la independencia de los proveedores, la capacidad de innovación, la relación con el entorno social…

La clave está más que en utilizar un método concreto de medición en mantenerlo en el tiempo y de forma regular. Por ejemplo, si decido medir el grado de satisfacción de clientes mediante una encuesta, tanto más importante será llevarla a cabo de manera periódica y con la misma estructura para poder comparar resultados.

Dos grandes expertos en la medición de intangibles son Esteban Sitges, Director de APDO (asociación de la que soy miembro) y Salvador Guasch, economista, humanista y autor del libro Contabilidad Simultánea (2015, Editorial ACCID) que recomiendo a todos aquellos que dedican su empeño como un servidor a unir dos mundos: el económico (resultados, números, cuentas…) y el social-emocional (la conciencia de las personas). Ellos también impulsan el Instituto de Intangibles, un proyecto ilusionante y muy necesario con el que voy a colaborar próximamente. ¡Ya te iré contando porque tiene muy buena pinta!

Esta actividad (la de unir los dos mundos en la empresa) tiene gran futuro porque la brecha existente hoy en día entre ambos hace imprescindible que actuemos ya. A mi formación académica y experiencia profesional en economía y finanzas desde mis inicios allá por los años 90 le faltaba un hermanito, y este nació en mí y ha crecido con fuerza sobretodo en los últimos años: la gestión consciente de personas. Y remarco lo de consciente porque va mucho más allá de gestionar las relaciones laborales y el plan de formación de la plantilla (luego te doy más detalles). Esto te lleva irremediablemente a cruzarte en el camino con personas como Esteban, Salvador y otros compañeros de viaje con los que compartimos proyectos, filosofía profesional y de vida. Algunos de ellos son: Miquel Pino (mentor de empresarios), Ana Bizarro (Equilibrio vital para padres emprendedores), Lluisa Ochoa (Dinero y fiscalidad consciente), Nacho Plans (Coaching de Equipos). La lista sigue. Formamos ese ejercito pacificador que sin duda va a impregnar de conciencia el mundo de los negocios y las organizaciones. ¡Que se preparen los empresarios y directivos inconscientes porque si no se reciclan lo van a tener crudo! ¡Todavía están a tiempo pero que no esperen mucho! Con los políticos no me meto porque es un mundo que por ahora lo doy por perdido.

Volviendo al asunto que nos ocupa, la medición del capital humano, a continuación te propongo una serie de conceptos que nos ayudarán a tangibilizar este preciado valor intangible:

Motivación

Medir la motivación en el trabajo es imprescindible porque ahí está la raíz de la mayoría de los problemas, conflictos y disfunciones en la empresa. Si no estoy motivado no presto atención a lo que hago, me distraigo pensando en otras cosas, no tengo buenas ideas (la creatividad hace las maletas), se me nota en la cara (y en mi actitud), lo sufren los que me rodean (y si soy su responsable…¡están perdidos!). ¿Resultado? No hace falta que te lo cuente, te lo imaginas ¿verdad?. Entonces abordar este aspecto es crucial. No vale mirar para otro lado y tirar de látigo y talonario, pues la motivación no se puede ni forzar ni comprar a largo plazo. Yo utilizo para medirla el Índice Motivacional, un cuestionario de 14 preguntas que aborda todos los aspectos que inciden en la motivación. Si te interesa, escríbeme un email y te lo envío.

Sentido de pertenencia

Va de la mano de la motivación pues ambos son directamente proporcionales. A mayor motivación mayor sentido de pertenencia y viceversa.

Cuando la gente se siente parte importante de su organización son los primeros que hablan bien de ella fuera y recomiendan sus productos y servicios a su entorno. Es lo que conocemos como Internal Branding. Una forma de medirlo sería creando una página corporativa en redes sociales e invitando al personal a interactuar con los seguidores para generar notoriedad.

Solo hablarán de la #empresa al mundo exterior aquellos que se sientan parte de ella. Clic para tuitear

Liderazgo

Medir la capacidad y el estilo de liderazgo tanto de directivos como de mandos intermedios y de candidatos a promocionar es muy conveniente. Dotarles de herramientas para cohesionar a su equipo de manera consciente y auténtica significa ayudarles a hacer bien su trabajo. De lo contrario pueden aparecer síntomas tan indeseables como el estrés o la frustración. En mi plataforma de vídeo-cursos online encontrarás info-productos para potenciar y medir el liderazgo auténtico.

Mapa de Talento

Consiste en elaborar un mapa de capacidades, competencias, personalidad, expectativas y potencial de todos los miembros. A través de entrevistas personales podemos encuadrar a cada colaborador en una matriz de talento del tipo: estrellas (aquellos que quieren y pueden), con potencial (aquellos que quieren pero ahora no pueden), forzados (los que pueden pero no quieren), resignados (los que ni quieren ni pueden).

También es necesario evaluar la capacidad para retener el talento y evitar que se marche o mejor aún, la capacidad para retener la aportación de la gente talentosa cuando decida marcharse. Por ejemplo, si pensamos en un crack del mundo del deporte, cuando decide cambiar de aires el equipo se resentirá menos cuanto más hayan aprendido de él los que se quedan. Aquí entran en juego valores como la humildad y la generosidad de los grandes líderes para compartir su sabiduría y dejar un legado a los que de alguna forma también han contribuido a su éxito.

Hasta aquí las cuatro formas que te propongo para medir el valor intangible del capital humano. Espero que te sean útiles y si ya las has puesto en práctica, ¡cuéntame qué tal te ha ido!

 

Cómo atajar de raíz los problemas

Solucionador de problemas inter-personales:  pienso que debería existir una profesión con este nombre, con su correspondiente carrera universitaria y por supuesto debería ser una de las mejor remuneradas. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Resolver (y sobretodo prevenir) conflictos entre personas puede ser más complejo que diseñar un cohete para ir a la luna. La mente humana es uno de los artilugios más sofisticados que deben existir en el Universo. Esta afirmación, lejos de desanimarme me llevó un buen día a meterme de cuatro patas en este maravilloso mundo del coaching, la motivación, el liderazgo y la gestión de personas.

Hace unos días conversaba con un empresario y me afirmaba con un cierto aire de aceptación adobado con una dosis de esperanza: “Las personas tienden a acordarse de las malas experiencias y pasan por alto aquellas situaciones en las que estuviste a su lado para apoyarles en lo personal o profesional. Pero debe haber alguna forma de cambiar esta manera de pensar”. Efectivamente, estoy convencido de que existe una forma y la clave es tan simple (o compleja según lo queramos ver) como un cambio de conciencia. Simple porque el camino es uno y claro, y complejo porque quizás nos lleve a cuestionar nuestras propias creencias, nuestra forma de ver el mundo y a los demás.

Raimon Samsó lo dice meridianamente claro cuando afirma:

Los problemas no existen. Solo hay soluciones incómodas. Raimon Samsó Clic para tuitear

La mente humana puede ser muy perversa y nuestro ego, nuestro lado oscuro, aprovecha el mínimo resquicio para hacerse ver. Solo si trabajamos nuestra inteligencia emocional para pasar a un nivel superior de conciencia podremos acallar y educar nuestra voz ceniza interior, la que lo juzga y lo cuestiona todo, la que llevada al extremo saca lo peor del ser humano: matar, robar, extorsionar, engañar, torturar…

Por cierto, ahora me viene a la memoria el reportaje que vi la semana pasada sobre el colosal trabajo de un grupo de socorristas voluntarios de la ONG Proactiva Open Arms (que se nutre solo de fondos de la sociedad civil) en la isla griega de Lesbos para salvar vidas donde las autoridades del primer mundo evitan actuar. Está en catalán, pero he pedido a TV3 que lo traduzca a otros idiomas porque merece ser visto por cuantas más personas mejor. En él se muestra el contraste de los dos extremos de la condición humana: personas que invierten sus ahorros y arriesgan su vida para salvar de la muerte segura a personas que lo dejan todo por un atisbo de esperanza. Y por otro lado, gente sin escrúpulos que se enriquece a costa de la desesperación de los más desamparados que huyen del sinsentido de la guerra.

Señoras y señores, esto es en esencia lo maravilloso y lo miserable a lo que puede llegar nuestra mente y nuestra (in)consciencia. ¡Bienvenidos al Gran Circo de la Vida! La pregunta es: ¿en qué bando queremos jugar? Y cuando lo hemos decidido, ¿qué hacemos en nuestro día a día para ayudar a nuestro “equipo” a conciencia? Me refiero a que cuando damos cabida a emociones como la rabia, el miedo, la envidia, el rencor… desde luego en ese momento nos tocaría calentar banquillo. Si quiero jugar de titular en el Ejército Pacificador de Buenas Personas tengo que acostumbrarme a regatear, pasar y chutar con valores como el respeto, la empatía, la compasión, el perdón, la humildad, la ética… ¡Son valores para ganar la Champions!

Bien, reconozco que me he calentado un poco y quizás pienses que me estoy desviando del título de este artículo, pero te aseguro que todo lo que te he contado tiene relación con el objetivo de atajar de raíz los problemas interpersonales.

Howard Gardner habla de las inteligencias múltiples: verbal, lógico-matemática, espacial, kinestésica, musical, interpersonal e intrapersonal. Solo las dos primeras tienen que ver con lo que conocemos tradicionalmente como CI (Coeficiente Intelectual). ¡Es un alivio saber que dispongo de otras cinco para llegar a ser una persona inteligente en sentido amplio! Je, je.

Para abordar la solución que te voy a proponer me quiero centrar en las dos últimas inteligencias:

Inteligencia interpersonal
Para comprender a los demás, lo que les mueve, les motiva, sus capacidades para liderar, etc. Aquí entran en juego los valores ético-sociales que nos conectan con los demás como la gratitud, la comprensión o el apoyo.

Inteligencia intrapersonal
Para comprenderse a uno/a mismo/a. Lo que buscamos en la vida, nuestros miedos, nuestras necesidades, lo que nos llena. Los valores que nos mueven en este ámbito son de autodesarrollo como la autoestima, el autocontrol, la diversión o el optimismo.

Entonces a continuación voy a proponerte una serie de pautas basadas en estas dos inteligencias para lograr disolver cualquier tipo de conflicto interpersonal, ya sea en el trabajo o fuera de él:

Pautas basadas en la inteligencia interpersonal:

  • Ponte en el lugar del otro, pero de verdad. Siente lo que él/ella siente, ni que sea por unos segundos. Entiende sus miedos sus inseguridades, sus argumentos, sus razones. Toda persona se basa en un porqué verdadero cuando actúa, incluso un asesino en serie. Conectar con esa motivación nos resuelve un 90% del conflicto. También el negociador tiene que encontrar el porqué verdadero en el secuestrador para agotar todas las posibilidades de acuerdo.
  • No juzgues ni prejuzgues: es uno de los mayores divertimentos de nuestro ego, juzgar a los demás, buscar culpables y poner etiquetas a las primeras de cambio. Si estás por ejemplo ante alguien cabreado, que grita, no des por hecho que él/ella es así siempre. Indaga de nuevo en el porqué. Quizás ha tenido un mal día y lo ha pagado contigo. Ayúdale a rebajar su nivel de crispación mostrándote calmado/a y comprensivo/a. Acepta la situación tal como es pero sin dejarte contagiar por el ruido o la toxicidad.
  • Pregunta mucho: haz preguntas sinceras y directas, ¿cómo te sientes? ¿En qué te puedo ayudar? ¿Cómo te sentirías mejor? Habla de tú a tú para conocer sus pretensiones sin involucrar a terceros que no están presentes. Un ejemplo de malas preguntas lo encontramos en una mítica canción de José Luís Perales: “¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti?…” Cuando las preguntas correctas serían: ¿Cómo te sentiste tú para llegarte a enamorar de otro? ¿En qué piensas que fallé yo?

 

Pautas basadas en la inteligencia intrapersonal:

  • Toma responsabilidad plena del problema y no responsabilices al otro. Piensa siempre en lo que está en tus manos para resolverlo. En qué debes cambiar o puedes ceder tú. La intransigencia enquista el conflicto mientras que la concesión mutua lo disuelve.
Si responsabilizas a los demás de tus problemas, nunca desaparecerán ¡Toma las riendas! Clic para tuitear

 

  • Utiliza otro prisma: intenta ver el problema desde otro punto de vista, aléjate de él o pide opinión imparcial a otros que no estén implicados. A veces estamos tan metidos e impregnados del conflicto que no nos damos cuenta que formamos parte de él.
  • Preserva tu autoestima como tu mayor tesoro: toda decisión que tomes para resolver un conflicto debe contribuir a mantener tu sana autoestima. De lo contrario, aléjate de él.

Si es con la pareja, déjala
Si es con el trabajo, márchate
Si es con un colaborador, sustitúyelo
Si es con un amigo/a, bórralo de Facebook y WhatsApp (ya me entiendes).

Disculpa si piensas que soy radical, pero… ¡con la autoestima no se juega!

Para acabar, te invito a ver el siguiente vídeo en el que explico cómo abordar conflictos con tu equipo en el trabajo:

 

 

Espero que estas pautas te puedan ser de utilidad. Si las pones en práctica o ya lo has hecho, cuéntame qué tal te ha ido.

Y ya sabes, a partir de ahora cuando te enfrentes a un conflicto, repítete a ti mismo/a:

¿Problemas a mí? ¡Ja!

 

 

5 Habilidades Sociales para el éxito

Vivimos en un mundo interconectado tanto en lo físico como en lo digital. Ya es imposible aislarse como si fuéramos un ermitaño autosuficiente que vive de lo que la naturaleza le ofrece. Ni tal solo las tribus indígenas del Amazonas pueden existir ajenas al llamado “progreso económico”. ¿¿Progreso?? Ja! Lo de progreso lo pongo en duda, ya que seguramente hemos avanzado mucho en lo material pero en cuanto a relaciones sociales yo a este mundo hoy le doy un suspenso.

Pero soy optimista por naturaleza y confío en que el Gran Ejército Pacificador de Buenas Personas tomará las riendas para darle la vuelta a la tortilla. No queda otra opción que luchar contra las guerras, la codicia, la corrupción, la violencia y las desigualdades sociales con la mayor de las armas de que disponemos: la conciencia. Pero eso sí, bien cultivada. Porque los hay que son plenamente conscientes del daño que hacen. Estos todavía viven en un nivel de conciencia averiado. Y más que culparles y maldecirles, pienso que debemos empezar por preguntarnos en qué medida hemos contribuido todos y cada uno de nosotros a la situación en que estamos.

¿En qué grado eres responsable del mundo en que vives? ¿Qué puedes hacer tú para mejorarlo? Clic para tuitear

Y no se trata de enarbolar la bandera de Juana de Arco. ¡Es mucho más fácil! ¿Cómo?. Puedes empezar por poner en práctica las 5 herramientas de construcción masiva que te propongo a continuación para empezar a transformar a nuestro alrededor el odio en comprensión, la incomunicación en diálogo y el egoísmo en servidumbre.

Practica la oratoria

Superar el miedo escénico para poder hablar en público es uno de los logros que más me han ayudado a transformar mi vida hacia mi ideal. Cuando pasas del miedo paralizante al disfrute permanente al hablar ante un grupo, un nuevo mundo de posibilidades se despliega ante ti. Además el beneficio en mi caso fue doble: logré superar una barrera limitante que me consumía y me hice más fuerte para poder afrontar y superar nuevos retos.

Cualquier excusa para practicar una charla es bienvenida. Porque la práctica es lo que te hace ganar en seguridad y auto-confianza, más que leer 100 libros de comunicación y oratoria.

Aquí van algunos consejos para comunicar de forma asertiva y auténtica:

  • Habla desde el corazón con pasión: no tengas miedo de mostrar tus emociones, es lo que más te conecta con los demás.
  • Crea tu propio estilo: aunque tengas oradores de referencia a los que modelar, imprime también tu sello personal.
  • Practica tus charlas en casa y céntrate en el objetivo previamente definido: ¿qué buscas? ¿entretener, informar, persuadir, sumar seguidores…? El diseño, estructura y puesta en escena deben ser congruentes con lo que pretendes conseguir.
  • Analiza a tus interlocutores o audiencia. ¿Es un grupo homogéneo y especializado o heterogéneo y desconocedor del tema? Adapta el lenguaje a ellos para evitar caras de perplejidad.
  • Utiliza el humor con elegancia: el buen humor engancha, pero ojo con chistes o bromas que a veces nos pueden jugar una mala pasada según como los demás lo perciban por parecer sexistas, racistas, pedantes…
  • Muéstrate cercano/a y accesible: interactúa con los demás e invítalos a participar, ¡es garantía de éxito! Y si además de participar juegan, ¡ya es el no va más! La gamificación lo hace posible.

Valores y Motivación sin límites

Llenar tu vida de cosas que te gustan para vivir permanentemente motivado/a parece de una lógica aplastante, ¿verdad? ¿Entonces por qué no lo hacemos? Si te dejas llevar por las circunstancias, por lo que hacen los demás, por lo que toca… no te darás cuenta y estarás viviendo la vida de otros o para otros, no la tuya propia. La motivación nace de actuar en coherencia con nuestros valores fundamentales. Así de simple. Si sufres, pregúntate a cuál de tus valores estás traicionando. Pero primero tienes que ser consciente de cuáles son tus valores, ¡claro! Te invito a visitar mi escuela online Training Consciente donde aprenderás cómo poner a trabajar tus valores personales y profesionales hacia la vida que deseas.

Conecta personas

Si te conviertes en un conector de personas serás una persona muy valiosa para tu entorno. Pero no lo hagas por los demás, hazlo por ti. Personalmente me resulta muy gratificante cuando puedo contribuir a la expansión de la conciencia de otros poniéndoles en contacto con otras personas afines, un libro con insights poderosos, un curso para el autodesarrollo… ¿Has experimentado alguna vez lo que llamo la emoconexión? Es aquel cosquilleo intenso y breve que te recorre el cuerpo cuando sientes que has conectado con otra persona, que le has facilitado un insight o te agradece algo valioso que le has ayudado a descubrir ¡Cuando lo experimento siento una inmensa gratitud! El hábito de agradecer y estar agradecido por todo me proporciona una gran paz y equilibrio interior. Si no lo has probado te lo recomiendo encarecidamente.

Empatiza con el prójimo

Ponerte en el lugar del otro, entender y aceptar sus miedos, sus reacciones y sus comportamientos por más alejados que estén de nuestros modelos es un claro ejemplo de que estamos comprometidos con establecer vínculos con los demás.

La empatía, rebozada con la escucha activa libre de prejuicios es una combinación emoviral te conduce irremediablemente a la conexión del otro hacia a ti. Para que se produzca la conexión total en ambas direcciones el otro también tendrá que aplicarse la misma fórmula magistral:

(Empatía+Escucha activa+libre de prejuicios) x 2 (en ambos sentidos) = conexión total con el otro Clic para tuitear

Lidera algo

Practica el liderazgo personal en cualquier ámbito de la vida, por insignificante que te pueda parecer: lidera un proyecto, un equipo, una empresa, una asociación, una familia… ¡o tu propia vida! Busca seguidores, compañeros de camino, ilusiónales con tu idea, diseña una estrategia, practica la prueba-error para avanzar… Practicar el liderazgo auténtico alimentará tu autoestima, tu autoconfianza… ¡y los demás te lo agradecerán!. Porque tener un líder como tú merece la pena, ¿cierto?

 

¿Qué te ha parecido mi propuesta? ¡Con esto no hay crisis que se resista!

Si ya practicas estar cinco habilidades sociales de forma habitual, puedes enseñar a otros a utilizarlas. ¡Son armas muy poderosas! Y pasarás a formar parte del Gran Ejército Pacificador de Buenas Personas.

¡Manos a la obra que tenemos trabajo!

 

 

 

 

Motivación y liderazgo para triunfar ¿quieres saber cómo?

Liderazgo y motivación son dos conceptos que van unidos de la mano. Me cuesta imaginar el primero sin el segundo. O sea, liderar sin motivar ni estar motivado es una tarea humanamente imposible a mi entender. Al revés sí sería posible: puedo estar motivado para hacer algo sin ser un líder necesariamente. En definitiva, liderazgo necesita de la motivación, pero la motivación puede vivir a su libre albedrío.

Liderazgo

¿De qué se trata en el fondo? Liderazgo es un concepto ya muy trinchado y explotado. Cuando oímos hablar de él nos vienen a la mente políticos, empresarios deportistas de élite… Pero la realidad mundana es que es algo que está dentro de todos y cada uno de los terrícolas.

¿Por qué? Porque todo empieza por liderarse a uno mismo, por tomar las riendas de mi vida. Si siento que tengo el mínimo control necesario de mi existencia, que soy yo quien mueve los hilos y no los hilos que me mueven a mi como una marioneta, entonces ya soy un líder de algo… de mi propia vida, que no es poco !! Llegar a este punto a menudo supone tomar decisiones difíciles, traumáticas, romper con lo establecido, con la inercia autoimpuesta, con el conformismo o la resignación. Te aseguro que sé de lo que te hablo porque yo he tenido que tomar varias. Y cuando lo haces, después de superar miedos e incertidumbres, el resultado te hace más fuerte.

#Liderazgo: todo empieza por tomar las riendas de mi vida y liderarme a mi mismo. Clic para tuitear

Después, una vez ya domino al potro desbocado, puedo plantearme un proyecto profesional ilusionante. Al revés, me supondría un gran desgaste de energía. No digo que no sea posible, pero mi mente sufriría hasta poner en orden mi hogar interior.

Cuando el proyecto está en marcha, empiezo a mirar alrededor y… ostras, me sigue gente!! Esa es la clave del liderazgo profesional, que tengas seguidores voluntarios por la autoridad que ellos ven en ti y no por el poder que te puede otorgar un cargo de directivo o empresario. Si te obedecen por el poder que ostentas eres un simple jefe, si te admiran por el ejemplo que das y lo que les ayudas a crecer a tu lado, entonces ya eres un auténtico líder !! Si te cuesta tirar del carro, entonces analiza en qué estás fallando y ten la humildad de preguntarle a ellos. ¿Falla la comunicación? ¿la ilusión que ellos ven en mí? A veces nos enamoramos tanto de nuestro proyecto que perdemos la noción de cómo los demás lo perciben.

Motivación

Como el liderazgo, la motivación también nace de uno mismo. Es la más poderosa, la interior. El deseo de hacer un esfuerzo superior al que considero normal para lograr un objetivo o resultado positivo para mí. Si lo llevo al terreno profesional, entonces el esfuerzo por lograr un objetivo para la organización, lo haré si también supone un beneficio personal. Es lo que llamo la co-motivación. Es cosa de dos !!

En un trabajo, existen tres factores potencialmente motivadores, el primero depende de mí y se nutre de los otros dos que dependen de la organización:

  • La satisfacción por la tarea que realizo en sí misma. Lo que me aporta, lo que me llena… En definitiva, el grado en que me realiza profesionalmente.
  • Disponer de los recursos necesarios para desarrollar bien tu cometido (materiales, humanos, ergonómicos, de seguridad…). Si no los tienes, pídelos… exígelos !!
  • Sentirse parte importante del proyecto. Para verlo claro, hazte estas preguntas: ¿la empresa invierte en mi formación y desarrollo profesional?, ¿mis opiniones son tenidas en cuenta?, ¿tengo posibilidades de promocionar o asumir nuevos retos o responsabilidades? ¿los valores que percibo en la empresa están alineados con los míos? ¿tengo una relación sana con mis compañeros, superiores, colaboradores…?

Como puedes imaginar, si los recursos y el sentido de pertenencia fallan, entonces no tardaré mucho en estar desmotivado por realizar una actividad por más que a priori me entusiasme. En cambio, el trabajo más rutinario se puede transformar en algo motivador si esos dos aspectos (recursos y pertenencia) brillan por su presencia.

Por otra parte, si soy responsable de un equipo otro factor motivante es el hecho de tener la atribución de poder elegir yo a mis colaboradores y que éstos no me vengan impuestos sin posibilidad de realizar cambios si lo creo imprescindible. Lo contrario acabará generando en el equipo tensiones, consumo innecesario de energía y estrés nocivo.

Quizás te hayas dado cuenta que hasta ahora no he hablado del factor que primero nos suele invadir el pensamiento cuando hablamos de motivación: el dinero. Es el factor motivador externo más difícil de mantener en el tiempo y el que más conflictos genera. Por eso te propongo empezar por tu interior, por lo que está en tus manos, como dice el título de un buen libro que te recomiendo: De ti depende (Ignacio Álvarez de Mon).

El valor de las expectativas con ocho apellidos

Cuando afrontamos un nuevo reto lo hacemos con la motivación de pensar en lo que vamos a lograr cuando lo culminemos. Lo contrario sería sentir miedo o temor por la incertidumbre del camino que iniciamos, por lo que el reto se acabaría transformando en un mal trago.

La motivación entonces está intrínsecamente ligada a las expectativas que nuestra mente fabrica. Las expectativas como tales son algo que no existe, algo irreal hoy pero posible mañana. Son proyecciones de una realidad que imaginamos que se cumplirá si se dan una serie de circunstancias. Al final este razonamiento constata algo en lo que creo firmemente: lo que llamamos mundo real no es aquello material que podemos tocar sino verdaderamente es aquello que nuestra mente percibe y proyecta, lo que llamamos el juego interior de la mente.

Lo que ocurre en el mundo material (un 3%) es consecuencia de lo que ocurre en el otro 97% (mundo inmaterial). Si esto que te cuento te parece difícil de digerir, te entiendo perfectamente, pues a mí me llevó un tiempo entenderlo y asimilarlo. Pero cuando te das cuenta que todo se reduce a un problema de percepción y de tomar consciencia, todo cambia.

Volviendo a las expectativas, te diré que existen de dos tipos:

  • Expectativas de culminación: aquellas que nos formamos imaginando todo lo bueno que vamos a conseguir cuando alcancemos el objetivo que nos proponemos (tener más tiempo libre, ganar más dinero, mejorar nuestro bienestar, disfrutar más de la familia, encontrar pareja, el trabajo de tus sueños…). Son las más habituales y conviene que también valoremos el contrapunto, que es el grado de resistencia a la frustración por no alcanzarlas. O lo que es lo mismo, pensar en un plan B o en cómo valorar en positivo el aprendizaje, aunque no haya dado los resultados esperados.
  • Expectativas de transformación: aquellas que se producen durante el proceso hasta lograr el objetivo. Son las que nos cambian, transforman y maduran en el día a día de nuestras vivencias y aprendizajes. No solemos caer en cuenta de ellas porque pensamos más en la menta y no tanto en disfrutar del camino hasta alcanzarla. El premio realmente es ver en quién nos transformamos, más que ver lo que conseguimos al final.

Te pondré un ejemplo. Imagina que inicias un nuevo proyecto profesional con la expectativa de conseguir 10 clientes recurrentes dentro de un año que te permitan vivir profesionalmente de esta nueva actividad que te apasiona (expectativa de culminación). Imagina que transcurrido el año solo has conseguido 4 clientes recurrentes que no te proporcionan el sustento mínimo para vivir de este proyecto. Puede que te sientas frustrado por no haber logrado el objetivo, pero si reflexionas sobre las expectativas de transformación que has logrado, seguro que verás la situación desde otro prisma mucho más optimista. Estas pueden ser algunas de esas expectativas de transformación que se cumplan:

  • Tendrás muchos nuevos contactos y colaboradores que de otra forma nunca hubieras conocido. Piensa que tu red de contactos es uno de tus mayores tesoros.
  • Habrás aprendido y practicado sobre algo que te gusta, que te apasiona. Ese aprendizaje ya es tuyo y lo podrás aplicar en este u otros proyectos que decidas iniciar. Incluso puedes hacer de mentor o formador de otras personas que compartan tus afinidades profesionales.
  • Haciendo el camino encontrarás nuevas rutas a partir de lo que no te ha funcionado. Solo si erramos podemos evolucionar. El éxito inmediato no existe, es fruto de un largo proceso basado en valores como la constancia, la paciencia, la pasión, la mente abierta y el auto-conocimiento.

Cometer errores es necesario y aprender de ellos es imprescindible. Clic para tuitear

Para gestionar bien tus expectativas es crucial que no te dejes influir por el entorno y por el ruido de lo que dicen los demás. No te fíes de la perspectiva de resultados fáciles e inmediatos. Entre otras cosas porque son el origen de las burbujas en la economía que hemos sufrido en las últimas décadas. Eso sí, toma en cuenta la opinión de las personas en las que confías y de tus líderes y mentores de referencia, sobretodo si te hablan desde el aprendizaje de la experiencia vivida.

Para acabar, te pondré un ejemplo cotidiano vivido recientemente. Hace un año fui al cine a ver la película “Ocho apellidos vascos” con la expectativa de pasarme una hora y media riendo a carcajada suelta sin parar. Los comentarios que oía a mi alrededor me generaron tal expectativa. El resultado fue que salí un tanto decepcionado porque no fue así. Estuvo bien pero no la disfruté tanto como pensaba a priori. En cambio, el fin de semana pasado vi la segunda entrega, los “Ocho apellidos catalanes”, y la verdad es que la disfruté mucho más. ¿Por qué? Porque esta vez mis expectativas fueron más realistas y principalmente basadas en mi propio criterio.

Laster arte, fins aviat, hasta pronto !!

 

 

5 acciones para impulsar tu Mega-Motivación a lo más alto

Si te digo que vivir motivado/a de forma permanente es posible, ¿me crees? Con la que está cayendo parece difícil, ¿verdad? (crisis, conflictos, guerras, corrupción, pobreza…). Parece que queda poco espacio para el optimismo, la alegría, la motivación…

Pues este artículo es una apología de la vida en positivo, visto desde la perspectiva de una persona que en los últimos años ha transformado la suya de forma radical.

Voy a compartir contigo mi filosofía de vida que me ha llevado a elevar mi conciencia hasta niveles que nunca antes había imaginado. No pretendo dar lecciones a nadie, pero sí compartir reflexiones que me sirven y mucho para levantarme con la motivación a tope y afrontar así todo lo que el día me depara, lo bueno y lo malo. Si algo de lo que aquí leas, ni que sea una frase, te puede ayudar ya habrá valido la pena escribirlo.

  • Lo primero es lo primero: ser feliz
    Ser feliz no es la consecuencia de nada, sino todo lo contrario. Es el origen de todo.

Ser feliz es una decisión personal, una actitud frente a la vida Clic para tuitear

Un buen día me di cuenta de que solo si yo era feliz antes podía hacer feliz a los demás después. Además solemos pensar que primero hay que conseguir un buen trabajo, formar una familia, ganar mucho dinero y con todo eso llegará la felicidad. Yo ya no lo veo así. Cada situación que vivo o decisión que tomo me pregunto antes en qué medida contribuye a que me sienta más feliz y por tanto que pueda contagiar esta felicidad a mi alrededor. Esta actitud me ayuda también a afrontar los momentos difíciles, que los hay, aceptando con calma aquello que no puedo cambiar, aunque no me guste: la pérdida de un ser querido, el egoísmo o la codicia de algunas personas, la desidia de quien se abandona a su suerte, la incomprensión de otros que viven en un nivel de conciencia distinto al mío…

  • Contribuir al bienestar de los demás
    La motivación nace de uno mismo pero tiene relación con nuestra relación con los demás. Cuando siento que mi trabajo es útil para otras personas mi nivel de motivación para seguir actuando del mismo modo aumenta. Encontrar una profesión en la que puedas ayudar a solucionar los problemas de otras personas u organizaciones es muy estimulante.
  •  Vivir de lo que te gusta hacer
    Este es el trinomio perfecto, la combinación ideal:

         Trabajar de lo que más te gusta
                                 +
Que tu trabajo solucione problemas de los demás
                             +
             Que te paguen bien por ello

  Si logras que se cumplan estas tres premisas te auguro una vida muy próspera.

  • Enterrar el dinero en el sótano
    Cuando pensamos en el trabajo parece que la plata tenga que estar en primer lugar de cualquier decisión. Pero si creyeras en un proyecto profesional con el que ganarte la vida pero que te obligara a invertir al principio tiempo y dinero con mínimos ingresos, ¿te lanzarías? Yo así lo hice. Puse por delante el firme objetivo de un futuro próspero en vez de pensar en ingresos inmediatos a corto plazo que me acabarían convirtiendo en esclavo de un trabajo poco motivador. Te aseguro que ha valido la pena. Y no digo que el dinero no sea importante en la vida, que lo es. Me refiero al hecho de saber priorizar y centrarnos en lo importante en vez de en lo urgente. Si tienes claro el objetivo y trabajas con disciplina y constancia en pos de lograrlo, entonces el dinero llegará después irremediablemente.
  • Vivir consciente e intensamente
    Todo lo que hacemos solo tiene sentido si contribuye a mantener una autoestima saludable. Si no es así, nos estamos haciendo daño y nos alejamos de nuestro ideal de vida. En mi caso se traduce básicamente en ir a dormir cada noche con la conciencia tranquila y en paz por haber hecho las cosas todo lo mejor que he podido, con errores y aciertos, pero siempre de forma honesta y sincera.

Saber que más tarde o más temprano voy a morir me da la energía para vivir intensamente. Y no me refiero a hacer cosas inverosímiles o extraordinarias, sino más bien a tomar consciencia de cada pequeña acción durante el día. No importa cómo considere el horizonte temporal, del derecho o del revés. Tanto si pienso que aún me quedan muchos años en este mundo como si pienso que mi vida es un suspiro en el universo infinito, el resultado es el mismo: disfrutar de cada momento en positivo.

Todo lo que te he contado hasta aquí me ayuda a despertar cada día con una inyección de automotivación poderosa, lo que me lleva a compartir con los demás mi experiencia y a ayudar a toda persona que quiera aprender a vivir en modo Mega-Motivación, que es la MOTIVACIÓN en mayúsculas (radical y permanente).

¿Y tú? ¿qué haces para estar motivado/a cada día? ¿Tienes un plan para tu Mega-Motivación?