3 pasos a coste 0 para impulsar tu carrera profesional

Hoy quiero compartir contigo dos breves reflexiones y un vídeo.

Reflexión #1: ¿Cuánto vale lo que ofrezco?

Cuando uno monta un negocio, una empresa o un proyecto, pronto surge el dilema de qué precio poner a lo que ofrece. Te preguntas: ¿qué valor aporto a los demás? ¿qué problema soluciono? ¿cómo valoran los clientes la solución que aporto? ¿cuánto me cuesta producir el valor que entrego (en horas de dedicación y en coste de producción y estructura)?

La cosa se complica cuando convergen estos dos aspectos, como es en mi caso:

  • Eres tú (y solo tú) la maquinaria de producción, el hombre/mujer orquesta que toca todas las teclas. O sea, eres todo un emprendedor, autónomo, freelance… ¡con todo lo bueno y lo no tal bueno que supone serlo!
  • No dispones de la experiencia comercial para abordar con seguridad el marketing y la venta, lo que a menudo te genera conflictos internos en tu relación con el dinero: ¿Cobro poco? – Me siento decepcionado conmigo mismo por no poner en su justo valor lo que entrego.

¿Cobro demasiado? – Me siento como si estuviera estafando a mi cliente, antes incluso de pedirle feedback sobre lo que ha recibido de mí.

Con este panorama, se instalan en tu mente una variedad de pensamientos y creencias que si no aprendes a gestionar correctamente, pueden acabar con el proyecto de tus amores, por más rentable y exitoso que parezca a priori.

Reflexión #2: transformo las creencias que me limitan

Estas son algunas de las creencias que en algún momento han venido a mi mente y las he logrado transformar. La solución está en tomar conciencia de que se trata de un pensamiento que te impide avanzar y acto seguido te pones a buscar la forma de transformarlo en una creencia que te permita sacar todo tu potencial.

“Mis servicios se facturan por horas” = “mis días de libertad están contados”

Si facturas por horas, a la larga te acabas convirtiendo en un esclavo del tiempo. Si lo haces, como mínimo aplica un precio/hora lo suficientemente holgado como para convertirlo en una “esclavitud dorada”. Y si el mercado no lo paga, entonces tienes que hacerte la gran pregunta: ¿realmente el mercado valora lo que ofrezco? Aunque prefiero planteármelo del siguiente modo: ¿Realmente he encontrado mi nicho de mercado? Si otros cobran ese precio y yo estoy seguro que ofrezco tanto o más valor, entonces debo seguir buscando y madurando el proyecto.

Vender horas te hará esclavo del tiempo. ¡Pon tu trabajo en valor! Clic para tuitear

Aquí debo decirte que es importante definir bien el nicho al que te diriges, pero sin agobiarte. En mi caso, me dirijo a dos nichos diferenciados pero relacionados:

  • Directivos/as que buscan herramientas prácticas basadas en el liderazgo y la motivación para lograr el máximo rendimiento de sus equipos con menos esfuerzo y estrés.
  • Empleados/as que buscar mejorar sus competencias y habilidades profesionales para impulsar su carrera hasta lograr el trabajo deseado.

¿Debo especializarme en alguno de los dos nichos? o ¿Debo especializarme en algún sub-nicho de uno de ellos (por ejemplo “Directivos Financieros”)? Como digo, mejor sin agobios. El tiempo dirá cuál es la tipología de cliente predominante que requiere tus servicios, si todavía no lo tienes claro. Lo significativo es ir haciendo y probando cosas.

Volviendo al tema de facturar por horas, he transformado esa creencia en otra con la que me siento más identificado: “Ofrecer info-productos me dará la libertad”. Un info-producto es un producto digital con contenido que puedes vender desde tu página web o plataforma externa mediante pago o gratuito. ¿Una muestra? Me puse las pilas durante todo el verano trabajando prácticamente a full-time y el resultado es mi plataforma de Vídeo-cursos online Training Consciente. Supone una apuesta de inversión en horas de producción para generar ingresos pasivos después, y por tanto que muchas personas puedan comprar al mismo tiempo el valor que ofrezco. La tecnología nos permite interactuar con clientes ahorrando tiempo y dinero. Hoy es más fácil que nunca. ¡Es el futuro que ya está aquí!

“Si ofrezco valor, tengo que cobrar siempre” = “el dinero es lo primero”

Si quieres que la gente te conozca y te pruebe, tienes que ofrecer algo gratis. En mi caso, ofrezco módulos online gratuitos de mis vídeo-cursos y tengo el compromiso de escribir un post semanal con información de valor sobre mi actividad y experiencia profesional. Escribir supone tiempo y dedicación que no produce un rendimiento automático, pero debo reconocer que cada vez me gusta más. Es la forma de abrir tu interior al mundo, de trabajar tu marca personal desde la conexión personal con los demás. ¿Mi objetivo? Que quienes me compren o contraten lo hagan sobretodo por quién soy, porque todas las herramientas y consejos que ofrezco lo hago desde mi experiencia vital, profesional y de los aprendizajes vividos junto a grandes personas que están cambiando la manera de hacer negocios, desde la conciencia. ¿Te subes al carro?

Creencia poderosa: Ofrecer algo gratis no devalúa su valor esencial y te hace más accesible. Clic para tuitear

¿Garantías? ¡Todas! No hay nada peor que un cliente insatisfecho. Cuando sabes que aportas valor (y lo sabes cuando tienes feedback positivo de quienes han probado lo que ofreces) no debes tener miedo a ofrecer garantía de devolución del 100% del importe pagado. Eso sí, si se diera el caso, entonces es vital tener feedback del motivo por el cual no se han colmado las expectativas.

Un micro-vídeo para ti

Aplicando esta última creencia, quiero invitarte a ver el siguiente vídeo en el que te planteo tres preguntas y la solución a las mismas para ayudarte a impulsar tu carrera profesional con tres sencillos pasos a seguir sin ningún coste para ti.

 

Éxito profesional by David Quesada

¡Te deseo lo mejor!

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