“¿Yo tengo que generar compromiso y motivación en mi equipo? ¡Que lo traigan de casa!”

Esto es lo que les dice el subconsciente (y a veces consciente) a muchos directivos absorbidos por el día a día, enfocados a las tareas y con poco tiempo para dedicar a la gestión de personas.

Esto de tener o no tiempo, es relativo. Todo depende de mis prioridades. Si cada día encuentro tiempo para comer, cenar, dormir… ¿Por qué no para otras cosas como dedicarle tiempo a gestionar mi equipo en el trabajo?

Muy fácil, las necesidades básicas de supervivencia se convierten en prioritarias porque mi vida está en juego. Otra cosa es con qué nivel de calidad las atiendo. Si duermo poco y como rápido y mal, mi salud lo acabará pagando.

¿Y en el trabajo? Yo te pregunto: ¿qué es prioritario para ti?

Si tienes personas a tu cargo, tendrás que dedicar un tiempo a gestionar su compromiso y su motivación si no quieres sufrir. Aun dedicando un tiempo no te garantizo que siempre consigas tenerlo todo bajo control, pero si no lo haces, si no dedicas un tiempo a trabajar el compromiso y la motivación de tu gente, entonces sí te garantizo que el descontrol está asegurado y te va a afectar de una u otra forma.

Si no estás dedicando ese tiempo a tu equipo, puede ser por dos motivos:

Primer motivo:

No consideras relevante tenerte que preocupar por el nivel de compromiso y motivación de tus colaboradores. Como decía al principio, es cosa de ellos, ¡que se apañen! Lo importante es que saquen el trabajo adelante. Si lo hacen con más o menos ganas y esfuerzo, no es relevante. Tú solo quieres resultados, no importa cómo los consigan.

Si piensas así, no puedo ayudarte. Solo te doy un consejo: prepárate para gestionar problemas. Personas que no se hablan, trabajo hecho de forma ineficiente, mal ambiente en general, buenos empleados que se marchan quemados, etc., etc. ¿Quizás esto ya está ocurriendo? ¡Entonces te deseo suerte! Te va a hacer falta…

Aquí van algunos “paraqués” por los que vale la pena preocuparle por el nivel de compromiso y motivación de tu equipo:

  • Para que las cosas se hagan de forma eficiente.
  • Para mejorar la productividad.
  • Para que no se marchen los buenos.
  • Para mejorar tu reputación como mánager y por consiguiente, tu carrera profesional.
  • Para contribuir a la felicidad de los demás en el trabajo.

Segundo motivo:

Quieras hacer algo al respecto, pero no sabes por dónde empezar. ¡Te faltan herramientas! Entonces no hay nada perdido, solo tienes que acudir a un profesional de la gestión de personas que te las pueda facilitar.

Si te preocupa la #motivación y el compromiso de tu equipo, solo necesitas buenas herramientas… Clic para tuitear

Yo te voy a explicar dos de ellas que utilizo habitualmente:

El Índice Motivacional:

Es un cuestionario que mide el nivel de motivación de cada colaborador en un momento determinado y pone foco en aquellos aspectos que pueden estar generando falta de interés, compromiso y motivación en su trabajo. El cuestionario en si ya te da mucha información, pero lo verdaderamente importante es la entrevista individual que deberás preparar posteriormente con cada uno para construir su mapa de talento y su plan de desarrollo profesional.

La Evaluación del Rendimiento:

Es una matriz con distintos aspectos a evaluar, entre ellos: el nivel de conocimientos técnicos, el trabajo en equipo, la comunicación, la orientación al cliente o la capacidad de resolver problemas.

La evaluación es bidireccional: el responsable evalúa al colaborador y el colaborador evalúa al responsable en temas como la capacidad de liderazgo, de delegar, de comunicar o de formar al equipo.

Como en la herramienta anterior, la gracia está en contrastar los resultados en una reunión posterior, que recomiendo hagas como mínimo dos veces al año. Es una forma de decirle a las personas de tu equipo: “tu trabajo es importante y quiero dedicarte un tiempo a que hablemos de ello”.

Estas reuniones, tanto para medir el índice motivacional como el rendimiento, son un buen momento para abordar temas más emocionales o de expectativas de futuro. Preguntas del estilo “¿cómo te sientes?, ¿qué es lo que más/menos te gusta de tu trabajo?, ¿qué te hace falta?, ¿en qué crees que podrías ayudar más?” te darán mucha información si has construido un buen clima de confianza antes.

¿Hay más herramientas? Pues sí, hay muchas. El mundo del coaching me ha ayudado a conocer muchas y desarrollar algunas junto con mi colega Marta Badia de Grupo Up. Son herramientas para potenciar el desarrollo personal, la comunicación interna y la cohesión del equipo. Aquí van algunas:

  • STRESS OUT: Pon en práctica herramientas para minimizar tu estrés en entornos de incertidumbre y sobrecarga laboral.
  • BLACK-THINK-OUT: Transforma todos tus pensamientos y creencias negativas en oportunidades de desarrollo personal.
  • IMPACT PRESENT: Habla en público y desarrolla presentaciones de impacto ante cualquier audiencia.
  • EL DECISOR: Toma buenas decisiones y resuelve conflictos para siempre.
  • REUNIONES AL GRANO: Promueve y lidera reuniones eficaces.
  • VALORES DE EQUIPO: Consensua los valores del equipo para pasar a la acción.

¡Y la lista sigue!

Ya no hay excusas para ponerte manos a la obra.

¡No hay tiempo que perder!