La fórmula contra el estrés laboral

Hoy me ha llegado un vídeo a través de un profesional al que aprecio, Jaume Gurt. El vídeo tiene que ver con el valor que damos al tiempo de trabajo y de ocio y su relación con el dinero. Entonces me he venido a la cabeza el tema del estrés en el trabajo. No tiene una relación directa con lo anterior, aunque sí indirecta.

Pienso que cuantas más horas pasamos en el trabajo renunciando a nuestro tiempo de descanso y disfrute personal, mayor será nuestro nivel de estrés. Excepto si somos adictos al trabajo, claro, en cuyo caso el problema a tratar es otro.

La clave está en la libertad de elección. Cuando trabajamos más horas de las deseables, lo hacemos como yo digo “voluntariamente/forzados por las circunstancias”: el sentido de la responsabilidad, el dinero a final de mes, el reconocimiento, lo que piensen los demás, lo habitual en la empresa… son circunstancias que nos influyen en la decisión.

Hay incluso quien puede llegar a trabajar más horas sin que sea necesario, simplemente porque “si ven que trabajo más horas, pensarán que trabajo duro”. Esto no es estrés, es otra cosa muy distinta. Es lo que llamamos “presentismo” y se trata de un comportamiento anómalo y perverso basado en la desconfianza, la inseguridad y la baja productividad. Si como responsable tengo a alguien que actúa así en mi equipo, debería detectarlo y solucionarlo de inmediato. ¿Cómo? Con evaluaciones de rendimiento, descripciones de puestos de trabajo, reuniones de equipo operativas…

Aprender a gestionar el tiempo de trabajo de forma más eficiente y productiva es uno de los aspectos que más preocupa a las empresas y sus directivos. Será por eso que es una de las formaciones que más me piden.

Hace unos años aprendí de Timothy Galwey, autor de “El juego interior del estrés” una fórmula que apliqué desde entonces para lograr un trabajo que me genere el menor nivel de estrés:

 

APRENDIZAJE + DISFRUTE + RENDIMIENTO = MENOR NIVEL DE ESTRÉS

 

Lo que viene a decir es: si trabajo en algo donde aprendo constantemente (no es rutinario), disfruto haciéndolo (me gusta) y el rendimiento es óptimo (buenos resultados con una dedicación adecuada), entonces mi nivel de estrés será el mínimo aceptable.

¿Y tú? ¿Cómo vas de nivel de estrés? ¿Tienes los 3 elementos de la fórmula bien cubiertos? Espero que sí. De lo contrario, te invito a reflexionar sobre cómo maximizarlos.

Por cierto, aquí te paso el link del vídeo que te comentaba al inicio del post.

 

Del estrés laboral y mucho más hablaremos en el GMC – Gerupo de Mejora Continua en Gestión de Equipos que empieza a rodar el 1 de abril:

¿Por qué tu equipo es cómo es?

En nuestro equipo solemos tener tantas personalidades como número de personas lo integran, aunque si somos capaces de identificar algunas maneras de ser predominantes, seguro que nos va a ser más fácil gestionarlo de forma eficaz.

Posiblemente te hayas preguntado alguna vez por qué determinadas personas tienen tendencia a comportarse de una forma y otras de otra, cuando tú les has intentado educar profesionalmente a todos por igual.

Esto tiene que ver con la diferencia entre temperamento y carácter, los dos componentes básicos de la personalidad.

Resulta que el temperamento forma parte de nuestro ADN, nuestra constitución biológica, lo llevamos de serie. Si te encuentras ante una persona por lo general enérgica, nerviosa, pesimista, irascible, y esto forma parte de su temperamento, siempre tendrá la tendencia a comportarme en base a estos rasgos.

Ahora bien, no todo está perdido, puesto que esa persona también tiene un carácter determinado que se ha ido formando sobre las experiencias vividas y que le permiten moldear, atenuar o por el contrario enfatizar su temperamento.

Personalidad = Temperamento + Carácter

Por lo tanto, todo lo que haces y dices a las personas con las que te relacionas habitualmente es susceptible de afectar a su carácter, a su manera de ser.

Por ejemplo, si permites que por lo general la gente a tu alrededor hable chillando, aquellas personas que tengan un temperamento más enérgico se pasarán el día gritando a los demás y hablándoles de malos modos. Yo me encontré en un ambiente así en una empresa en la que trabajé hace años y resultaba muy complicado mantener un buen ambiente de trabajo, sobretodo porque esta forma de actuar ya venía desde arriba.

Por el contrario, si fomentas el respeto, la educación y los buenos modales, las personas más irascibles tenderán a modelar su temperamento hacia una actitud más condescendiente y menos agresiva que les haga sentirse integrados en el equipo.

Se trata de aplicar el sentido común y valores nobles como el respeto, el compañerismo, el reconocimiento, el perdón, la mente abierta, el sentido de la responsabilidad…

Como les trates a ellos es como al final se tratarán entre ellos y te tratarán a ti. Es lo que conocemos como la cultura de empresa que vamos configurando entre todos, lo que se respira en el ambiente de manera habitual. El equipo acaba adquiriendo una manera de ser propia como un sistema único, aunque se nutra de las distintas personalidades de todos sus miembros, los cuales se acaban adaptando a lo que perciben como habitual o normal en el entorno.

Seguramente tienes más capacidad influencia de la que piensas para que tu equipo se acabe convirtiendo en un “solucionador eficaz de problemas” o por el contrario en un “generador permanente de problemas”.

Las respuestas a estas preguntas te darán pistas sobre cómo se comporta tu equipo:

¿Castigas el error sistemáticamente o intentas que aprendan de ello?

¿Cuándo te llegan rumores o chismes los ignoras o los tratas de esclarecer para evitar malos entendidos?

¿Puedes perder las formas ante situaciones que no te gustan o eres siempre una persona respetuosa?

¿Tiendes a ayudar al equipo o les sueles decir “apañaos vosotros, es vuestro problema”?

 

Qué necesitan los directivos

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

 

De las muchas conversaciones que he tenido en los últimos años con empresarios y directivos, llego a la conclusión que encuentran en falta 2 cosas para gestionar a sus equipos:

Tiempo y Herramientas.

Tiempo:

Estas son las frases que a menudo escucho:

“El día a día me absorbe y no encuentro el momento de reunirme para despachar con el equipo”

“No tengo tiempo para planificar la semana, y menos el trimestre o el año”

“Los problemas con mis empleados (sueldos, desmotivación, malos rollos, etc.) los resuelvo al vuelo, a medida que van surgiendo”

“Me veo como un apaga-fuegos”

¿Sabías que con un par de horas a la semana podrías darles la vuelta a tus problemas de tiempo para gestionar al equipo? Es solo un 5% de tu jornada laboral. No parece mucho, ¿verdad?

1 hora a la semana para reunirte con todos: despacha los temas importantes y toma nota de quién tiene que hacer qué y de qué plazo dispone (QQC: Quién, Qué, Cuando). Aprovecha para verificar la carga de trabajo del equipo y si hay que hacer ajustes. En la siguiente reunión revisa lo anterior e incorpora nuevos temas.

1/2 hora para dedicarle a uno de tus colaboradores individualmente: de forma rotativa. Puedes aprovechar para hacer peguntas tan sencillas como profundas: ¿cómo estás? ¿cómo llevas la carga de trabajo? ¿hay algo que te preocupe? ¿necesitas algo?

1/2 hora para sentarte contigo mismo/a: con toda la información anterior, necesitarás ponerla en orden para planificar, reorganizar y tomar buenas decisiones.

Te invito a probarlo, ¡verás cambios sorprendentes!

Herramientas para directivos:

Con cada problema que te encuentres, seguro que existe una herramienta o solución que puedes aplicar de forma sistemática. Lo único que necesitas es conocerlas, saber que existen.

O sea, se trata de pasar de la incompetencia inconsciente por desconocimiento a la competencia consciente a través del conocimiento y la práctica diaria de cada herramienta.

Por ejemplo:

Si el equipo trabaja con baja productividad.
Herramientas: descripción de tareas y procedimientos de trabajo.

Si percibes falta de motivación y compromiso.
Herramientas: índice motivacional y mapa de talento.

Si falla la comunicación o no consigues conectar con tus colaboradores.
Herramientas: feedback de valor y crítica constructiva.

Si hay mal ambiente de trabajo, relaciones deficientes entre compañeros o no sabes cómo gestionar las emociones que afloran.
Herramientas: inteligencia emocional, sociograma.

No hace falta que empieces por aprender y aplicar todas estas herramientas. Empieza por una y cuando la tengas bien integrada, ves a por otra.

Busca alguien de tu organización que te las pueda enseñar o busca algún colaborador externo que te forme para dirigir a tu equipo de manera profesional.

¡Tus colaboradores te lo agradecerán y tú vivirás más tranquilo/a!

 

Si quieres aprender y practicar estas y otras herramientas, te invito a unirte al GMC – Grupo de Mejora Continua en Gestión de Equipos.

Empresa y Juego… ¿para qué?

Llevar el juego a la empresa produce más beneficios de los que seguramente puedas imaginar (hasta leer este artículo). En el post Gamificación para la motivación en la empresa ya te hablaba de ello.

Hoy voy a centrarme en las competencias profesionales que podemos trabajar a través de los juegos de mesa & coaching modernos, el Ludo-Training.

La formación tradicional para equipos, en la que todos se sientan delante de un formador que explica los contenidos con un power-point durante una, dos, tres horas o toda una jornada, ha pasado a la historia.

¿Por qué? Porque ahora ya sabemos que la mente demanda estímulos y vivencias que le permitan retener fácilmente lo aprendido, que graben a fuego lo que nos interesa para nuestro desarrollo profesional. Lo que llamo el aprendizaje a través del entrenamiento experiencial.

Lo contrario nos convierte en simples alumnos que tomas apuntes que probablemente nunca más volverán a leer o repasar.

O sea, aprender a través de dinámicas que nos permiten poner en práctica competencias profesionales en un entorno lúdico y distendido, favorecerá que nos abramos y mostremos nuestra forma de actuar en determinadas situaciones que bien podemos trasladar después al mundo de la empresa y de los equipos.

Soy aficionado a los juegos de mesa modernos (los que van más allá de los tradicionales como Monopoly, Trivial, Cluedo…), y con el tiempo me he ido dando cuenta que las personas nos solemos comportar igual ante un juego que en nuestro entorno laboral.

Descubrí que muchas de las competencias que pedimos a nuestros colaboradores también se trabajan en muchos juegos. Entonces me dije ¡Esto tiene más valor del que pensaba! El simple hecho de pasar un rato divertido ya vale la pena. Y si además trabajas competencias profesionales… ¡Qué mejor!

Otro beneficio inmediato que aporta el Ludo-Training a través de los juegos de mesa & coaching modernos es rebajar el nivel de estrés evadiendo la mente y dosificando el cerebro durante un rato.

¿Utopía o realidad? Pues en empresas como GreenFood Iberica ya es una realidad, donde cada semana dedicamos un espacio para el juego en las sesiones anti-estrés. Dosifican, comparten, se divierten juntos, se conocen más… ¡Y cargan las pilas!

Entonces, ¿qué competencias podemos trabajar a través de los juegos de mesa modernos? Aquí van algunas:

Resolución de conflictos

El juego nos pone en multitud de ocasiones en la tesitura de tomar decisiones para resolver problemas y poder lograr nuestro objetivo. ¿quién es más ágil resolviendo problemas? ¿más reflexivo, impulsivo, autoritario, condescendiente, competitivo…?

Inteligencia emocional

Mostrar y compartir nuestras emociones es mucho más fácil a través del juego y las metáforas. Es una forma indirecta y menos incómoda de mostrarnos cómo somos ante los demás.

Negociación

Negociar, conseguir algo de los demás, ceder, buscar soluciones win-win, etc. Con el juego logramos rebajar la tensión del mundo real, aunque sin dejar de mostrar cómo actuamos ante un proceso de negociación: ganar a toda costa, liderar el proceso, actitud más pasiva o sumisa…

Gestión de recursos

¿Quieres saber si una persona tiene la capacidad de gestionar eficazmente un presupuesto? Hay multitud de juegos que le pondrán a prueba y le permitirán mejorar en esta competencia.

Cooperación

¿Qué tal llevamos el trabajar en equipo y ayudar a los demás? Saber si una persona está preparada para integrarse en un equipo nos ahorrará muchos problemas. Algunos juegos cooperativos nos permiten ver el rol que cada uno adopta dentro del equipo: ¿quién actúa más de líder? ¿Y quién de seguidor?

Estrategia

La capacidad de planificar en base a unos objetivos y teniendo en cuanta todas las variables que afectan, no está al alcance de todos. Los juegos de estrategia nos muestran aquellas personas con una mayor clarividencia en esta competencia.

La lista de competencias continua: agilidad mental, comunicación, concentración, creatividad, deducción, escucha activa, hablar en público, liderazgo, retentiva…

¿Y qué juegos pueden servir? Algunos ejemplos: Magic Maze, 6 pingüinos para decidir, Biópolis, Los Buscaduendes, Ikonikus, The Island, Un imperio en 8 minutos… La lista es muy extensa, aunque lo importante es que haya una persona que conozca bien el juego y las competencias que se van a trabajar.

Aquí encontrarás más información sobre cada juego con las competencias profesionales que permite abordar.

Los 10 mandamientos del directivo de éxito

Primero vamos a reflexionar: ¿qué es un directivo de éxito? Si lo primero que nos viene a la cabeza es una persona que gana mucho dinero, que es conocido por mucha gente y que dirige un gran negocio, conviene que hagamos un reset mental.

Puede que ese directivo sea exitoso, pero te invito a considerar otros parámetros para valorar su verdadero éxito en el arte de dirigir personas, equipos y negocios.

A ver qué te parece esta definición:

“Un directivo de éxito es aquella persona que se ocupa de ayudar a crecer a sus equipos y sus negocios, haciendo la vida de quienes les rodean más fácil y que se va a dormir con la conciencia tranquila por haber hecho las cosas de forma honesta y responsable.”

Entonces, ¿un directivo es alguien que solo piensa en los demás?

¡Nooo!

Si ayuda a sus equipos y negocios a crecer, él también crece.
Si hace la vida de los demás más fácil, la suya también lo será.
Si duerme con la conciencia tranquila, será más feliz.

Es así de simple. Es una forma de verlo desde la perspectiva de la conciencia en vez de hacerlo desde el aspecto más material del éxito.

El éxito basado en lo material es más fácil de conseguir y más difícil que nos satisfaga por mucho tiempo, porque siempre buscamos tener más. En cambio, si lo basamos en nuestra conciencia, en nuestra felicidad más esencial, del espíritu diría yo, el enfoque es distinto: aunque nos puede suponer más tiempo de adaptación mental hacia esa forma de ver la vida, cuando lo conseguimos, sus efectos positivos perduran en el tiempo.  ¡Te lo digo por experiencia!

El #éxito basado en lo material puede ser fácil de conseguir pero más difícil de sostener. Clic para tuitear

Pues vamos con los 10 mandamientos que te propongo basados en el enfoque de la conciencia como prueba del éxito directivo:

  1. Trabajarás en organizaciones cuyos valores y cultura de empresa (explícita e implícita) estén alineados con los tuyos.
  2. Seleccionarás a tus colaboradores en base sus valores alineados con los de tu organización o área de responsabilidad.
  3. No buscarás culpables de los errores, sino responsables que aprendan de ellos para que no se vuelvan a producir, asumiendo tú siempre la responsabilidad última.
  4. Practicarás el reconocimiento del trabajo bien hecho.
  5. Compartirás ilusión, motivación y energía positiva entre todos los que te rodean.
  6. Aceptarás distintas formas de ver las cosas, fomentando el debate y la reflexión aun cuando difieran de tu enfoque personal.
  7. Delegarás todo aquello que permita a tus colaboradores prosperar profesionalmente.
  8. Te preocuparás por los miembros de tu equipo no solo en lo profesional sino también en su bienestar personal.
  9. Practicarás el voluntariado corporativo con tus colaboradores para dar sentido y trascendencia social a vuestro trabajo.
  10. Fomentarás valores nobles como el respeto, la humildad, la generosidad y la honestidad.

Este es el decálogo que te propongo. Seguro que a ti se te ocurren otros mandamientos igualmente necesarios. ¡Anímate a compartirlos!

Otro asunto es con qué acciones concretas podemos ponerlos en práctica. Si quieres saber cómo hacerlo, no dudes en escribirme a info@david-quesada.com y te cuento.

 

La doble Felicidad del Directivo

Igual que hablamos de doble moral, también existe una doble felicidad según cual sea el tipo de bienestar que buscamos y los medios que utilizamos para conseguirla.

Lo que te voy a explicar, tiene que ver con cómo está estructurada nuestra mente: la inteligencia bipolar que todos tenemos y de la que te he hablado en artículos anteriores.

Entiendo que hemos venido a este mundo para maximizar nuestro bienestar, para disfrutar de los buenos momentos y mirar de superar cuanto antes los malos. Esto es lo que supuestamente perseguimos, aunque con nuestros actos a menudo parece que busquemos todo lo contrario.

Me explico:

Si mi objetivo es sentirme a gusto con mi familia, con mis amigos, en el trabajo… ¿por qué tantas veces vivimos en la envidia, el odio, el resentimiento o la rivalidad con personas de estos grupos con las que nos relacionamos habitualmente? Si alguien piensa que sintiendo estas emociones va a lograr disfrutar de la vida, va arreglado/a. ¿O quizás sí? Pues depende del tipo de felicidad que haya elegido perseguir, y ¡ojo! Que no siempre se trata de una decisión consciente.

Esto me lleva a hablarte de los dos tipos de felicidad que existen.

La Felicidad Adaptativa

Se trata de la felicidad que emana de nuestro Ego. Es una felicidad artificial a la que nos empuja el modelo social y económico en el que vivimos. En ella se instalan valores como el egoísmo, la codicia, el tener dinero, estatus social, la ostentación, la rivalidad, el individualismo, la no empatía… Leídos así del tirón seguro que nos hacen pensar: ¡no, yo no soy así! Aunque si nos miramos el ombligo, seguro que descubrimos que nos movemos en base a ellos más de lo que pensamos.

Cada día tengo más claro que este mundo está controlado por grandes poderes económicos. Poderes cuyos hilos nos mueven como marionetas y nos empujan a tomar nuestras decisiones del día a día según el modelo que nos imponen basado en la felicidad adaptativa. Se aprovechan de nuestra tendencia a adaptamos en busca de una forma cómoda de vivir. Nos venden el mensaje: “no te preocupes por salir de la cueva a cazar animales, que yo te traeré algunas liebres y conejos para que puedas alimentarte y sobrevivir”. Y lo acabamos comprando porque buscamos una manera fácil de vivir, sin tomar riesgos.

La felicidad Esencial

Es la felicidad que nace del espíritu, de lo más profundo y auténtico de nuestro ser. Es aquella que está en nuestra alma, y si me permites decirlo, que trasciende más allá de nuestra propia vida. Los valores que van ligados a esta forma de felicidad son entre otros: empatía, respeto, perdón, altruismo, humildad, tolerancia, honestidad, cooperación, ayudar a los demás… Cuando los ponemos en práctica, podemos sentir una gran paz interior.

Ambos tipos de felicidad, aunque están enfrentados, están condenados a complementarse de manera que nuestra inteligencia bipolar decide a cuál de ellos le da más protagonismo. Mi opinión es que hoy en día predomina en el mundo la búsqueda de la felicidad adaptativa, y eso nos va a llevar a un mundo difícil de disfrutar y que incluso puede acabar auto-destruyéndose.

En nuestras manos está el vivir más en base a los valores de la felicidad esencial dentro de nuestro círculo de influencia con las personas que nos relacionamos cada día. No hay excusas, es una decisión personal.

En las empresas, el estilo de liderazgo de nuestros directivos influirá también en nuestras acciones para buscar uno u otro tipo de felicidad. Te pondré algunos ejemplos que situaciones en las que un directivo, a través de su juego interior,  persigue la felicidad adaptativa o bien la felicidad esencial:

Liderazgo basado en la búsqueda de la felicidad adaptativa:

  • Recrimino los errores de mi equipo sin más.
  • No reconozco los logros de los demás porque ya se presuponen como parte del trabajo, pero sí busco que se reconozcan mis méritos.
  • Me gusta hacer ostentación de mis posesiones.
  • Suelo desconfiar de los demás.
  • Me preocupo principalmente por mi salario y por cumplir mis objetivos individuales.
  • Siento envidia cuando otros prosperan más que yo.
  • No me gusta cuando alguien de mi equipo se va para mejorar profesionalmente.

Liderazgo basado en la búsqueda de la felicidad esencial:

  • Aprovecho los errores como una oportunidad de aprender y mejorar.
  • Reconozco los logros de los demás y agradezco que yo me pueda beneficiar de ellos porque así todos prosperamos.
  • Las necesidades, ilusiones y expectativas de los miembros de mi equipo son importantes para mí.
  • Me preocupo por crear un buen clima de trabajo y confianza a mi alrededor.
  • Cuando alguien de mi equipo decide marcharse en busca de mejores oportunidades, le agradezco su ayuda durante todo el tiempo que hemos compartido y le deseo lo mejor.
  • Busco disfrutar del trabajo como una prolongación del bienestar que busco fuera de él.

¿Qué te parece?

¿Tienes claro en base a qué tipo de felicidad quieres dar más protagonismo?

Yo lo tengo claro. Te doy una pista compartiendo uno de mis lemas preferidos:

Lograr resultados disfrutando del #trabajo es posible… ¡y muy saludable! Clic para tuitear

 

¿Tu departamento es una secta o un oasis?

Si trabajas inmerso/a en la vorágine del trabajo diario sin tiempo apenas de levantar la cabeza, mirar alrededor y reflexionar por qué cuesta tanto que la gente haga lo que les pides, dentro de tu equipo o fuera de él, esto te interesa.

Vamos con la lengua fuera, al límite de los plazos, con los recursos escasos… ¡menuda batalla! Hay dos factores determinantes que te permitirán minimizar todos estos inputs generadores de estrés y tensión si les prestas atención y los gestionas adecuadamente: el compromiso y la actitud.

Compromiso

Se mide a partir del nivel de implicación en el proyecto de cada miembro del equipo y del propio equipo como unidad, hasta dónde está dispuesto cada uno a dar voluntariamente más allá de lo estrictamente necesario. El sentido de pertenencia o la vigencia del contrato emocional que nos une a la empresa son indicadores que refuerzan positivamente nuestro compromiso.

El hándicap es que el compromiso no se manifiesta de forma visible en el día a día. Hay que rascar en el interior de las personas para medirlo adecuadamente. Tiene que ver con la voluntad de hacer las cosas.

Actitud

La Actitud en cambio es la manifestación visible del compromiso y se acaba convirtiendo en el comportamiento que “me delata” en mi día a día. Mi actitud puede ser proactiva (estoy comprometido y por tanto estoy siempre disponible para ayudar, aportar y sumar) o reactiva (no estoy comprometido y por tanto me dejo arrastrar y hago lo imprescindible para subsistir sin importarme nada más).

Las diferencias se perciben con claridad dependiendo del tipo de “sociedad” en el que se ha convertido tu departamento.

Me explico:

Podemos encontrar dos tipos de departamentos con una forma de actuar y sentir bien diferenciada:

El departamento Secta

Es aquél en el que reinan los dictados del jefe y donde las cosas se hacen como él decide, sin margen de maniobra ni cabida para las propuestas de mejora. Los errores son penalizados, no hay reconocimiento del mérito y prima la obtención de resultados por encima de todo.

Los miembros del equipo tienen un bajo compromiso que prácticamente se mantiene por el factor dinero, la nómina a final de mes, y una actitud reactiva, de resignación.

El departamento Oasis

Surge cuando la cultura de la empresa que emana desde la dirección se basa en el “ordeno y mando” y el control, pero hay un directivo “Don Quijote” que cree en otra forma de hacer las cosas, lo que conocemos como un agente de cambio: trabaja en una gestión directiva orientada a potenciar el compromiso y la motivación del equipo para lograr con la ayuda de todos los objetivos y resultados deseados. Consigue crear un pequeño oasis en el gran desierto donde todos participan con una actitud proactiva donde las ideas fluyen.

Agente de cambio

Con el tiempo, pueden pasar dos cosas:

  1. Que el directivo se canse de hacer la guerra solo y acabe tomando rumbo hacia otros proyectos más ilusionantes y menos frustrantes, y al final la manera de hacer las cosas acabe confluyendo hacia la cultura impuesta desde arriba. Suele ocurrir cuando se confunde a este verdadero agente del cambio positivo con un elemento subversivo que solo puede traer complicaciones.
  2. Que el departamento se convierta en un ejemplo de buenas prácticas y los demás quieran tomarlo como modelo para su negociado. Es aquello de “¡Ahí parece que sacan el trabajo adelante y lo pasan bien! Vamos a ver cómo lo hacen…”. Todo pasa por que la gerencia de la empresa se percate del cambio, lo asimile y decida replicar y expandir su filosofía al resto de la organización. ¡Es maravilloso cuando esto ocurre!

Muchos responsables de la alta dirección no se atreven a dar este paso por el miedo a fracasar y ser tachados de “soft management” (dirección blanda). No saben que si creen en ello firmemente y se rodean de las personas adecuadas dentro y fuera de la organización que promueven la misma filosofía, el resultado solo puede ser uno: el éxito. Y es mucho más fácil de conseguir cuanto menor es la dimensión de la compañía y más centralizado está el poder real de decisión. El reto no estará exento de obstáculos que podrán a prueba nuestro compromiso, como todo en la vida.

Mi colega André Baken habla de los “givers” y los “takers” para diferenciar a los dos grupos de directivos que favorecen o entorpecen el proceso en un artículo que te recomiendo (en inglés): The principle of the Leadership Tipping Point

Es una gran oportunidad, sobretodo para el gran número de pymes que tenemos en nuestra economía. Hacen falta verdaderos agentes de cambio que crean en otra forma de hacer las cosas para dejar atrás los departamentos secta y convertirlos primero en oasis que después todos juntos configurarán la organización próspera que consigue resultados gracias a su gente y no a costa de ellos. ¡Un negocio en el que todos ganan!

¿Prefieres ser agente de cambio o resignarte? Tú elijes... #liderazgo Clic para tuitear

Vale la pena dejarse la piel. Es el único camino para dejar el día de mañana a nuestros hijos organizaciones rentables, más humanas y sostenibles. Si no, ¿para qué estamos aquí? ¿Para sufrir hasta la jubilación? ¡No por favor!

Ya hay movimientos y agrupaciones empresariales que trabajan en ello. ¡No estamos solos! Un ejemplo es el movimiento internacional Capitalismo Consciente.

¿Y tú? ¿Estás dispuesto/a a empuñar esta bandera? ¿O quizás ya lo estás haciendo? Nunca es tarde si tienes la voluntad y preparas tu mente para ello…

Cómo influyen los valores en la productividad del equipo

Cuando decimos que un equipo es productivo nos referimos al resultado del trabajo, a si se han alcanzado los resultados y objetivos con la dedicación en tiempo y recursos planificada. O sea, que lo hemos logrado hacer de forma eficaz (objetivo logrado…) y eficiente (…sin despilfarrar recursos).

Cuando esto no ocurre, entonces nos ponemos a pensar qué ha fallado: ¿quizás la comunicación? ¿la planificación, el compromiso, la colaboración, el liderazgo, la motivación…?

Si cada vez que ocurre un problema nos volvemos a hacer las mismas preguntas, es que algo falla: nos falta lo que llamo un PSSP, que es un Procedimiento Sistemático de Resolución de Problemas . O lo que es lo mismo, una herramienta que nos permita poner foco cada vez que ocurre algo fuera de lo esperado, ahorrando tiempo y energía de todos.

El PSSP del que te quiero hablar hoy son los Valores de Equipo. Una herramienta muy potente que genera compromiso, cohesión, motivación y productividad… ¡casi nada!

Todo equipo siempre se mueve y actúa en base a unos valores latentes, seamos o no conscientes de ellos. Ya que esto es así, ¿por qué no sacarlos a la luz en beneficio de todos?

El equipo se nutre de sus valores por dos vías:

  • Los valores y las creencias de cada uno de los miembros del equipo individualmente. Los que traen de casa, vamos.
  • Los valores del equipo como una sola unidad. O sea, los que identifican al equipo por encima de los valores personales de cada uno, aunque influenciado por ellos.

Cuando tomamos conciencia de los valores que guían al equipo todo empieza a cambiar. Y más cuando éstos han sido elegidos de forma democrática y consensuada por todos. Yo lo hago a través de la metodología de Coaching por Valores, creada por Simon Dolan una persona de aquellas que hacen falta más en este mundo. Aquí tienes el link de la entrevista que le hice para el blog.

Una vez tienes los valores de equipo identificados, puedes hacer un seguimiento del grado de cumplimiento con cada uno de ellos en las reuniones de equipo, así como de las acciones necesarias a llevar a cabo para ser coherente con ellos. Esto redunda de forma directa en la productividad y la eficacia del equipo, dado que los valores y las acciones consensuadas se refieren a lo que todos consideran como lo más importante, la gasolina que mueve el motor hasta llevar el avión al destino (objetivo) deseado.

Los valores de equipo bien trabajados inciden directamente en la #productividad Clic para tuitear

Como ejemplo reciente, te diré que he trabajado en el último mes con el equipo de producción de una empresa que tras consensuar sus valores y trabajar acciones concretas a llevar a cabo con un seguimiento semanal, el indicador de motivación del equipo ha aumentado en un 24% y la productividad en un 15%.

El mayor cáncer de la empresa

Dicen que el dolor es inevitable pero que el sufrimiento es voluntario. Estoy de acuerdo, el sufrimiento es voluntario porque está en nuestra mente, mientras que el dolor lo asociamos con algo físico, con nuestro cuerpo.

Podemos sentir dolor y aceptarlo para dejar de sufrir por ello. El dolor es algo real que está pasando, mientras que el sufrimiento es un tema mental sobre el que tenemos responsabilidad y poder de decisión.

Puede que discrepes con lo anterior, aunque si lo llevamos al terreno de la empresa y del trabajo, dejamos de lado el dolor y nos centramos cien por cien en el sufrimiento por lo que nos ocurre. En el trabajo, todo parece más sutil y condicionado por nuestros miedos más escondidos en relación con historias como nuestra prosperidad económica o el reconocimiento de nuestro éxito profesional. Estos miedos en ocasiones nos pueden llevar a tomar de forma inconsciente decisiones egoístas o pensando más en el beneficio personal a corto plazo.

Cuando esto ocurre, la armonía y el equilibrio empiezan a agrietarse. Nuestro ego ha entrado en acción y eso tiene consecuencias. Porque solo podemos actuar desde dos perspectivas, tanto fuera como dentro del trabajo: desde el miedo o desde el amor, y el ego siempre se manifiesta desde la primera: desde el miedo, el temor. Esto es así siempre.

 Los problemas del ego by David Quesada

 

Si tengo personas a mi cargo, entonces todo se hace más complejo cuando actúo desde el ego. ¿Por qué? Porque las relaciones personales y sistémicas están en peligro y tengo la responsabilidad de abordarlo. Es un problema grave. Mucho más que la avería de una máquina o una caída en las ventas. Una máquina estropeada es un problema claramente identificado junto con su solución, mientras que una relación personal deteriorada con un compañero, responsable o colaborador es como un pequeño tumor que va haciendo mella en tu salud día a día, en silencio pero de forma letal. Y esto afecta mucho más a la productividad y a la eficiencia que cualquier problema técnico.

Aquí van algunos ejemplos de pensamientos o actuaciones que puedo llegar a poner en práctica desde el ego y sus miedos, sea como responsable, colega o colaborador:

“Voy a dar orden de que despidan a una persona de mi equipo sin aviso previo para que no me genere conflictos”

“He decidido no aceptar una decisión que me afecta por considerarla injusta”

“Como este compañero de departamento no me trata con respeto, he decidido no relacionarme con él”

“Soy el máximo responsable de este éxito del departamento y así lo voy a hacer ver a mis superiores”.

“Esta persona es muy incompetente y siempre genera problemas, por eso como responsable pienso que no merece el incentivo de equipo por alcanzar los objetivos”.

Los ejemplos anteriores se manifiestan desde el ego inflado, orgulloso y altivo en algunos casos, diría yo. Pero el ego también se esmera a veces por hacernos más pequeños. Es nuestro ego auto-destructivo que nos hace pensar cosas como:

“No voy a ser capaz de estar a la altura de lo que se me pide”

“Solo veo problemas a mi alrededor y no sé por dónde empezar a solucionarlos, lo cual me genera estrés y ansiedad”

“La situación ha llegado a tal punto que pienso que ni yo ni nadie puede ya reconducirla”

“Veo que estoy perdiendo autoridad y credibilidad en mi equipo y no sé por qué”

Todas estas situaciones tienen un gran poder de destrucción de relaciones personales y pueden acabar abocando a cualquier negocio a la ruina o a la “mala vida”. O sea, negocios que subsisten bajo la atmósfera de malos pensamientos y acciones porque la gente se acaba resignando a esta toxicidad permanente. ¿Vale la pena vivir así tantos años con la cantidad de horas que pasamos en el trabajo?

Los problemas del ego en las relaciones personales son el mayor cáncer de la empresa Clic para tuitear

Este es el pan de cada día en muchas organizaciones, ¿y sabes por qué? Pues porque no se deciden o no se atreven a atacar la raíz del problema: nuestros pensamientos negativos no evaluados con respecto a los demás y a nosotros mismos. Todos estos problemas que te planteo tienen una solución mucho más simple de lo que parece. Te lo digo por experiencia, como directivo y como transformer de directivos y equipos, que es a lo que me dedico actualmente: a transformar la forma de percibir la realidad y los problemas que nos afectan o que nosotros mismos nos creamos. Y esto no solo nos sirve para el trabajo, sino también para cualquier situación que vivamos fuera de él. ¡Es magnífico!

Existen métodos y técnicas muy efectivas para neutralizar cualquier problema y evitar que expanda su poder destructor, ya provenga desde la acción del ego inflado o del ego auto-destructivo. La forma de abordar y neutralizar cada tipo de ego es distinta, pero igualmente efectiva. He utilizado estas técnicas también conmigo mismo y el resultado es sensacional. Si no fuera así, ni las explicaría ni las utilizaría en el ámbito profesional.

De ello y más cosas te hablaremos en nuestra próxima conferencia con Marta Badia: Super-Power Líder – Que la fuerza del equipo te acompañe. Una conferencia interactiva y diferente que me hace especial ilusión compartir contigo. Si te interesa este tema, el cómo disolver el ego y solucionar todos los problemas que te hacen sufrir dentro y fuera del trabajo como directivo/a, te la recomiendo.

¡Espero que nos veamos pronto!

El efecto Flautista de Hamelín

Quiero hablarte de tres conceptos que a menudo descuidamos y que si somos capaces de combinarlos adecuadamente nos llevarán al éxito profesional en todo lo que nos propongamos.

Si nos preguntamos una y otra vez por qué no logramos lo que nos proponemos, por qué es tan complicado que los demás me entiendan y me hagan caso, entonces está fallando algo de base: nos centramos siempre en las consecuencias, los efectos y descuidamos lo más importante, las causas.

Trabajar el origen del problema es lo que nos ayudará a encontrar la solución. Parece simple ¿verdad? ¡Entonces por qué nos cuesta tanto aplicarlo!

Nuestra habilidad de liderazgo sobre los demás mejora exponencialmente cuando reflexionamos sobre nuestro nivel de autocrítica, empatía y asertividad en cada situación.

Autocrítica

¿Te has preguntado en qué estás fallando tú o qué podrías hacer mejor? Cuestionarse lo que hago y cómo lo hago no es un tema de inseguridad como puede parecer a primera vista, sino acto de humildad que me permite seguir evolucionando. Las personas con las que trabajo codo a codo son las que me pueden dar la información más valiosa para poder hacer mejor mi trabajo.

Eso sí, antes tengo que promover un buen clima de confianza para que puedan expresarse sin temor a represalias o malos entendidos. Su feddback sincero es un regalo muy valioso para mí. En cambio, una respuesta políticamente correcta sin mojarse, no me sirve de mucho.

 Liderazgo by David Quesada

 

Empatía

¿Te has puesto en el lugar de los demás para entender por qué actúan de este modo? Siempre hay un motivo oculto total o parcialmente detrás de cada comportamiento. ¡Cuántos problemas se generan por no indagar ni tratar de entender la motivación de las personas con las que interactuamos!

Emitimos en segundos nuestros propios juicios y sentencias. Vamos a nuestra bola y cuando los demás actúan de forma alejada de nuestra manera de ver las cosas, la primera reacción es de rechazo. Si le ponemos cada día un poco más de empatía a la vida, en cuatro días el mundo empieza a rotar de otra forma. ¡100% garantizado!

Asertividad

¿Eres capaz de comunicar lo que necesitas de forma clara y respetuosa? La asertividad es una herramienta muy poderosa para conseguir lo que desees y que los demás te lleven a ello por su propia voluntad. Por supuesto siempre que la uses con fines honestos.

La asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad y la agresividad.

Hay quien nace con el don de la palabra y sabe hacer un buen uso de ellos. Si no es tu caso, no te preocupes, es cuestión de elegir un método y practicar, practicar, practicar…

Yo fui capar de elevar mi nivel de asertividad a un estado que antes nunca había imaginado gracias a mi paso por el club de oratoria “Maestros de la palabra” de Josep Cussó. Además, conseguí vencer el miedo a hablar en público y convertirme en un conferenciante que disfruta a tope preparando y compartiendo sus charlas. Ya estoy preparando la próxima para dentro de unos meses, ¡te aviso que va a ser la bomba! Te mantendré informado/a…

Si la asertividad la combinas con una buena dosis de escucha activa… ¡no habrá interlocutor que se te resista! Serás como el Flautista de Hamelin que guía a sus seguidores allá donde quiera. Ojo, ¡que eso es una gran responsabilidad!

#asertividad + escucha activa = Flautista de Hamelin… ¡todos te siguen! #liderazgo Clic para tuitear

En resumen, la autocrítica te inyectará humildad, la empatía comprensión y la asertividad atracción. ¡Es un cóctel ganador!

Aprende a aplicar estos tres conceptos para impulsar tu capacidad de liderazgo y motivación en tu equipo. El coaching empresarial es la disciplina idea para llevarlo a cabo que forma segura y eficaz: grandes resultados en el menor tiempo posible.